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miércoles, 6 de marzo de 2013

MARÍA Autres Dimensions 3 agosto 2009 Primera parte



Canalización: Jean Luc Ayoun

Transcripción: Veronique Loriot
Traducción: Pierre Diaz


audio

Soy María, reina de los Cielos y de la Tierra. Mis niños muy queridos, reciban todo mi Amor. Mi Presencia entre ustedes está destinada, más allá de vosotros, al conjunto de mi Humanidad. Intervendré en dos tiempo: un tiempo general y un tiempo para ustedes. Les pido acoger mi Presencia y mi Radiantés, en el seno de vuestro Templo. Así como ya lo comprueban, y como lo comprobarán cada vez más, apareceré, cada vez más a menudo, por diferentes espejos y diferentes canales, con el fin de prepararles, durante el fin de vuestras Bodas Celestes, a lo que viene. Lo que viene es Revelación, lo que viene es Advertencia, para los que se alejaron de su corazón y de la Verdad de la Luz. Lo que viene es Luz, lo que viene es la Verdad.

Bien-amados, sois mis niños, sin excepciones, cualesquiera que sean vuestros caminos, cualesquiera que sean vuestras rutas, que éstas les conduzcan a la eternidad o a la separación, sois libres. Pero, en mi corazón de Madre, yo desearía que tantos y tantos seres, sobre este Planeta, se reunieran en las esferas de la Belleza, a las esferas de la Divinidad.

Mis niños, esto es la petición de una Madre, con el fin de que, una parte siempre cada vez más importante de vosotros, una parte cada vez más grande de vuestra Humanidad, de mi Humanidad, regrese a la Luz. Si supierais como la Fuente es simple, como la Vida y el Amor son simples, en el mundo de la Unificación. Sólo el filtro de vuestro mental les hace creer que esto es complicado. Sólo el filtro de vuestro mental les arrastra, sin cesar y permanentemente, en el juicio, en la Ilusión y en esta materialidad. Hacéis la experiencia, para algunos, desde tiempos inmemoriales, pero poco importa. 


Hoy, la hora pronto va a sonar, para los que lo desean, y así les deseo, una vez más, cada vez más numerosos a desearlo. Regresen  a vuestra casa, a reuniros, con mi Divino Hijo y yo, en el seno de los mundos unificados.

En el seno de las casas del Padre y de la Madre, que vibran al unísono, del conjunto de las galaxias, del conjunto de los universos. Ustedes tienen esa posibilidad. El Santo Arcángel Miguel les prepara, y los preparó, y continuará haciéndolo hasta finales de vuestro mes septiembre de este año, con el fin de que, cada vez sean más numerosos, abran vuestro corazón a la Verdad de mi Divino Hijo, a la Verdad de la Fuente. Vuestra Madre les espera. ¿Es acaso esto   complicado o ésto es simple? Esto se hace extremadamente simple, tan pronto como salgan de vuestra complejidad mental, tan pronto como acepten y estén conforme con la Luz que viene hacia ustedes. Así como les dijo Miguel, nosotros no venimos para destruir, sin embargo, estamos obligados a llevar a cabo un cierto número de advertencias y de anuncios, que permitirán, estén de esto seguro, a un número más grande (un número, lo espero, cada vez más importante) de reunirse a la Luz y a la Verdad. No hay Luz ni Verdad en el seno de vuestra cabeza. Los que no abran su corazón nunca podrán comprender mi mensaje, mi Presencia y mi Radiantés.

Los que se queden en sus cabezas denigrarán, pero no importa. Lo que tienen que hacer, y el coraje del que tienen que demostrar, es el coraje en relación a vosotros mismos, de afirmar vuestro Êtreté, vuestra Luz y vuestra trascendencia. No sirve de nada querer separarse de las Sombras habituales existentes en este mundo. Éstas mismas se alumbrarán o desaparecerán, simplemente, de vuestro contacto y de vuestra Presencia. Así que, «busquen el Reino de los Cielos», así como mi Divino Hijo lo dijo, y así como lo repito hoy, todavía es tiempo. Pronto las trompetas sonarán.

Pronto, las modificaciones y las manifestaciones del cambio entrarán al mismo nivel en el seno de vuestra Conciencia y en el seno de vuestra Humanidad. Entran en la era del cambio. Vuelven a la era de la Revelación, a la hora de la Luz y a la hora de la Verdad en el seno de vuestro corazón. ¿Entonces, van a continuar siguiendo vuestra cabeza o seguir vuestro corazón? El corazón es evidencia y sencillez. El corazón no es interrogación, es respuesta y esta respuesta se hace siempre por la vía de la Unidad, no puede ser reacción. El Amor es Creación. Si se colocan sin cesar bajo el oficio de la Ley de acción-reacción, no pueden penetrar el Arcano de la Luz, que es la Verdad, Sencillez, Belleza y Bondad. Deben hoy, más que nunca, entregarse a la Luz. El bien-amado Arcángel Anael les expresó largamente la realidad de la Inteligencia de la Luz. Así, ustedes mismos, seres inteligentes, si colocan vuestra Conciencia, no en la cabeza que analiza permanentemente en bien y en mal, pero si colocan vuestra Inteligencia allí donde resuena, allí donde vibra la eternidad en el seno de vuestro corazón, encontrarán la Paz, encontrarán la Eternidad y, sobre todo, tendrán la posibilidad de vivir lo que San Juan, el bien-amado, llamó la Resurección. La Resurección no es nada más, en realidad, que la comprensión y lo vivido de vuestro vehículo de Eternidad, el cuerpo de Luz descrito en el mismo Apocalipsis. Es el obsequio que les es ofrecido. La hora de la separación, la hora de la división sonó a su fin, si ustedes mismo lo aceptan y si ustedes mismo lo viven en vuestra interioridad.

No pueden servir a dos Maestros: no pueden servir a vuestra cabeza y servir vuestro corazón. El corazón es don y perdón. La cabeza es avasallamiento, posesión y poder. No pueden presentar la menor onza de poder y entrar en el corazón. Deben librarse de vosotros mismos. Deben librarse de vuestros miedos que les hace vivir en la cabeza y les impide penetrar el corazón. «Bienaventurados, los simples», cuántas veces hasta habrá sido pronunciada esta frase aquí y en otras partes? Las Bodas, iniciadas por el Cónclave, por Miguel, y por mí misma, tocarán pronto a su fin. Están en las etapas superiores, donde la Luz llega en el seno de vuestra densidad, en el seno de vuestro cuerpo de eternidad, en el seno de vuestro Templo. Así como bien les decía Miguel, no se dejen llevar por la algazara del mundo, por los furores del mundo, por los juicios rápidos, por las divisiones. ¿Cómo quieren estar unificados si, ustedes mismos, están divididos por sus palabras y sus actos, cuándo denigran y muestran el dedo, se alejan tan seguramente de vuestro corazón como si tomaran un fusil para matar a vuestro hermano? Esto, el Arcángel Anael se los dijo largamente. Lo repito de nuevo, solemnemente, mis bien-amados niños: sois todos hermanos y hermanas.

Es la hora de la Alegría, es la hora de la unificación, no es la hora del combate ni del debate. Es la hora del Amor, es la hora de la Unidad y de la Alegría. ¿Cómo esperan encontrar la Alegría si recorren los caminos de la cabeza? El corazón debe subir a la cabeza y la cabeza debe descender al corazón, con el fin de vivir la Unidad de la Revelación. Mis bien-amados niños, volvisteis al nivel a la Revelación que es Luz. La Revelación es la adecuación de vuestro tiempo terrestre a la adecuación del tiempo espiritual que no es el mismo tiempo. Sí, la Luz viene, sí, la Luz luce en las Tinieblas pero las Tinieblas no la reconocieron pero esto no importa. No jueguen el papel de las Tinieblas. Acepten la Luz, acéptenme en vuestro corazón y acepten la Luz. Vivan sus Bodas Celestes y báñense en la Luz que lava vuestras vestiduras y les permite tocar la eternidad. No pueden participar de la cabeza y del juicio y participar en el corazón que es no-juicio y libertad. Si se quedan en la cabeza, quedan en el libre albedrío, y entonces, al ego, a la personalidad que divide, que manipula, que echa Sombras, creyendo sembrar la Luz. Manteniéndose en el corazón, ustedes son la Luz, son la Luz del mundo y acogen en su tiempo Interior, mi Divina Presencia y la Divina Presencia de mi Hijo.

Así, ustedes mismos se hacen Cristo, el redentor del Señor. Si son esto, si hacen el aprendizaje durante los nueve meses de gestación que vienen, desde los meses siguiente a la Advertencia hasta mi Anuncio, les prometo la más bella de las recompensas: la de la Unidad, la de la Alegría y, más allá de todo, la de la eternidad y vuestro reencuentro con la Luz, no en su cabeza, pero en su corazón. En realidad, se lo digo, como les decía mi Hijo: «ninguno podrá penetrar el Reino de la Fuente, si él mismo no se hace la Fuente».

Debe dejar sus costumbres, deben dejar su modo de proceder en el seno de esta dualidad. ¿Están a caballo sobre dos mundos, sobre dos realidades, y a cuál escogen? ¿Sombra y dualidad? ¿La que acusa y la que echa el oprobio, o la que unifica, pacifica e ilumina literalmente vuestra Vida, vuestro camino? No hay alternativa, es el fin. La hora no está más a las vacilaciones, es la hora del coraje y la humildad, la humildad de estar sometido a la Luz, para reencontrar vuestro cuerpo de Ressurección, en otras palabras, ese en el cual voy a llamar, cuerpo de Êtreté, o cuerpo de Eternidad, así como lo llaman algunos Arcángeles.

Son las mismas palabras, las palabras se adaptan a mi auditorio, con el fin de que lo más posible de seres humanos, según vuestras creencias erróneas, puedan venir a mí y aceptar la Fuente, la Fuente que llamaron Padre y la que la falsificación nombró Dios, porque hay de Dios sólo la Diosa, hay de Dios sólo la Unidad, hay de Dios sólo el Padre Madre Fuente y no un cualquier Dios vengador. El Dios vengador está en vuestra cabeza y únicamente en vuestra cabeza. Es eso es lo que los aleja de la Luz. Es lo que les hace condenar y juzgar, es lo que les opone, les confronta, con el fin de que no puedan penetrar el Reino de los cielos. El Reino de los cielos nunca estará ni en la cabeza, ni en el intelecto. El Reino de los cielos está en el corazón y, en esto, el sentido de lo que decía Anaël, si lo aceptan, se alumbra en vosotros. En el corazón, no hay espacio para el juicio, no hay espacio para la separación, no hay espacio para alejar a vuestro hermano, cualquiera que él sea, de su Fuente.  
Miguel, los llamó, los creadores de la Luz. No podéis crear la Sombra y crear la Luz a la vez, debéis escoger, mis bien-amados. ¿Queréis perseguir la experiencia de la Vida y dualidad efímera, y sin cesar empezar de nuevo o queréis penetrar los reinos de la Eternidad? Si la respuesta es sí, entonces, cambien. No podéis esperar penetrar la Luz con vuestras Sombras. No podéis esperar penetrar la Luz con vuestros juicios, y con vuestras dualidades.

Deben entregarse, literalmente, a las Bodas Celestes, dejarse fusionar y transformar por la Luz. Solos, no llegarán, sólo el ego les hace creer esto, solo algunas enseñanzas, totalmente falsificadas, les quieren hacer creer que, con y solamente, vuestro trabajo, ustedes mismo podrían llegar allá. Esto se produjo pero en una cantidad tan pequeña, mientras que hoy, les tendemos la mano. Les tendemos la mano de una Madre, la mano de Cristo, con el fin de que puedan acceder, en toda humildad, en abandono, y en coraje, a la dimensión del corazón. Es esto, que realizamos hoy, y que numerosos seres humanos desvían, desgraciadamente para ellos, diciendo que esto no es la Verdad, diciendo que esto no puede ser la verdad.

Cada uno su elección, cada uno su Verdad. Nunca juzgaré a estos niños, pero, en cambio, les pedimos también no juzgarlos. Acompáñenlos, lo más lejos que puedan. Ellos resonarán y se transformarán o se alejarán. Así es, como lo definió el arcángel Anael, el principio de resonancia y de atracción. Eso es lo que va a jugarse plenamente, a medida que se acercan, a mi Anuncio. A través de mi Anuncio, yo me revelaré al mundo, personalmente, individual y colectivamente. Les anunciaré la buena nueva. Los que la negarán encontrarán sólo muerte y tristeza. Los que lo aceptarán vivirán, la Unidad de vivir en Cristo y en la Verdad.
Esto es ahora.

fin de la Primera parte

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