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martes, 20 de noviembre de 2012

GEMA GALGANI 17 de Noviembre del 2012


  
Canalizado por: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Odilia Rivera

Audio
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Grabación de este mensaje con la voz de SaräAmma:
http://vimeo.com/53984880

GEMA GALGANI
17 de Noviembre del 2012

Yo soy GEMMA GALGANI. Hermanas y Hermanos en humanidad, en este lugar como en todos lugares que la Gracia sea. Intervengo, al lado de ustedes, también como Estrella Unidad como elemento constitutivo del Elemento Aire, así como oficiante del Manto Azul de la Gracia, así como lo que está en resonancia con la puerta UNIDAD y la Humildad. Tengo pocas palabras para entregar a ustedes, pero ellas serán llevadas hasta vuestro Corazón por la Luz Vibral, por la Gracia y por la Onda de Vida. Estas palabras están adaptadas para este espacio que está abierto y que debe conducirlos hasta nuestra cita, con MARÍA, del 1º de diciembre (Ndr: 1º de diciembre del 2012, de 14 a 15 horas –ver los detalles en la Intervención de MARIA del 17 de noviembre del 2012)

Lo que tengo que decirles es una defensa para el Corazón, para el Amor y para la Beatitud. El Amor es lo que Somos. No puede estar disociado de lo que Somos. Así pues, la disociación del Amor, en este mundo donde están y donde he posado mi alma, solo es existente por la privación del Amor y la carencia del Amor, habiéndolos inscrito en las costumbres y en los mecanismos de regulación llamados, allí donde están, la vida. Lo que se desarrolla en ustedes, y lo que se desarrolla en el conjunto de este sistema solar, es exactamente la misma cosa. Vuestro Corazón, vuestro Sol (Sol Interior como Sol visible) debe expandirse, dilatarse y ya no estar restringido en su Amor, en su manifestación. Lo que se desarrolla en el Cielo, se desarrolla en vuestro Corazón. Lo que se desarrolla en el Sol, se desarrolla en vuestro Corazón. El Sol (depositario de la Eternidad, depositario del Cuerpo de Êtreté, depositario del Logos Solar o príncipe CRISTO/MIGUEL) debe ahora dar curso libre a la Irradiación del Amor, a la Unidad del Amor y a la Verdad del Amor.

La Unidad, es vivir el descubrimiento del Amor, en la carne, transverberando e irradiando esta carne, transmutándola. La expansión del Amor, su revelación (en vuestro Corazón como en el Sol), es muy exactamente, lo que se desarrolla (de la misma forma, en la misma Unidad) en vuestro pecho como en el Sol. Vuestro Corazón es, de alguna forma, vuestro Sol, el que ha sido intimidado, frenado y encerrado. Entonces, el Corazón se abre y vive lo que él Es. Ya sea que ustedes lo realicen y lo acompañen. Ya sea que se resistan. El Fuego del Corazón consume pero no quema. El Fuego del Corazón, el de la Unidad, durante este Pasaje que está para vivirse, es reemplazado por la Presencia. Una realidad se apaga, mientras que otra aparece. Estas dos realidades no toman su fuente y su origen en el mismo lugar y con la misma intensidad. El amor humano que todos hemos conocido, es tributario de las condiciones humanas. El Amor Divino, el Amor sin límites, el Amor sin condición, no puede estar condicionado por cualquier aspecto de la vida que llevan. El Amor es independiente de las circunstancias, es independiente de vuestra edad, independiente de vuestras condiciones, independiente incluso de vuestros recursos. No depende de nada de este mundo. No depende de nada porque su principio es Irradiar, calentar y de hacer vivir la Paz. El nuevo Sol, vuestro nuevo Corazón, el de la Eternidad, nace en al Interior de ustedes. Cualquiera que sea la distancia que pueda parecerles tener que recorrer, recuerden que no existe ninguna distancia (solamente para la mirada de la personalidad que lo cree). La Unidad los invita a sobrepasar y transcender un nivel de realidad y a vivir el nivel de realidad que les propone el propio Sol y la misma Fuente. Esto tiene por nombre Amor pero no un amor que podrían explicar, o cuantificar, o definir, según el estado de vuestro efímero, sino más bien un Amor indecible, por su Presencia, en ustedes, del Sol. Que ustedes lo llamen el CRISTO, que lo llamen un Doble (sea lo que sea), un Arcángel, o MARÍA, o yo, no tiene ninguna importancia. Porque vivir el Corazón, en el centro del Corazón, es ya no ver la menor diferencia entre ustedes y Él, o entre ustedes y cualquier persona. Este Amor-allí no tiene que ver nada con un apego, con una atracción, con una responsabilidad, con una condición, puesto que este Amor es nuestra naturaleza.

El Amor llama al Amor. El Sol viene a llamarlos. Las señales del Cielo vienen a despertarlos. Los sonidos del Cielo y de la Tierra (que ustedes los perciban en vuestros oídos pero también exteriormente) van a superponerse, ellos también. De esta superposición surgen a la vez, la Beatitud y la desaparición de todo efímero. La desaparición del sentimiento incluso de ser una persona, en un cuerpo, insertada en una vida e insertada en este mundo que hace vuestra realidad. El Sol los invita. MARÍA y las Estrellas, los hemos invitado. Los invitamos a estar allí, lo más próximo a lo que son, al centro del Corazón o en el centro del Centro, en la cámara más íntima de vuestro Corazón. Allí donde todo es. Allí donde todo está inscrito. Allí donde no hay nada ya que escribir, nada ya a cambiar.

La llamada de los Elementos y la fusión de los Elementos, los ayudan a situarlos en el centro del Corazón. Y es en el centro del Corazón que viven lo que Son, sin deseo, sin espera, sin ideas preconcebidas, sin interrogación, simplemente en esta Presencia durante este Pasaje que está, les recuerdo, bajo la acción y la égida, con ustedes y en ustedes del Arcángel URIEL. En este último Pasaje, están invitados a sobrepasar toda historia y toda lógica (en el sentido de este mundo) para ir hacia esta Eternidad y esta irradiación infinita de la Belleza que ustedes Son. Para esto, no hay verdaderamente nada más que hacer, que Ser. Ser en permanencia en este Don de Si, en este Abandono de Si, donde el otro no tiene más ni menos importancia que ustedes, que este otro esté próximo a vosotros o estrictamente desconocido sobre este planeta. Es ya no estar ya atribuido a vuestra persona, es ya no depender de una circunstancia o de una condición de este mundo. Es estar plenamente Presente, plenamente Despierto, Plenamente Libre, plenamente en Paz.

La Unidad y el Sol les dan a ver, dándoles a vivir, así como a la Tierra, la intimidad más profunda y la más intensa. No tienen nada que comenzar, en este tiempo. Tienen solo que presentarse. Solo tienen que escuchar y oír el canto del Amor. El que los llama por vuestro nombre. El del canto de vuestra alma y de vuestro Espíritu que canta en sus oídos. El del canto de la Tierra y del canto del Cielo, en la misma sinfonía y en la misma música. Así de este modo, Ser no está tan alejado de lo que pueda decirles vuestra culpabilidad o vuestro mental. Dejen todo esto. No se bloqueen más de lo que sea. Porque si están en el centro del Corazón, en este estado de Unidad, de Presencia, de infinita Presencia, no hay ninguna razón que pueda resistir a la evidencia del Amor. El Amor es alimento. Esto va a devenir cada vez más verdadero, no ya solamente como una búsqueda, como un objetivo, como una necesidad, sino como la Verdad de lo que está allí.

El Sol (en este tiempo, incluso de vuestra Tierra) vive su mutación, tal como esto se les había anunciado por grandes seres. Como vuestro Corazón que hasta el presente, estaba encerrado en vuestro pecho, se despliega, el también en todas las direcciones y en todas las Dimensiones. Porque allí está vuestro lugar: el que no es ya tributario, precisamente, de un lugar, de un emplazamiento, de un tiempo o de una condición. Entonces, los invitamos a esta dulzura. Los invitamos a esta Unidad, a este encuentro con el Sol, con el CRISTO, con ustedes mismos. Y para esto, para vivir la totalidad de este Encuentro, no tienen ninguna parte a donde ir ya que están allí. Solo hay que dejar extinguirse lo que se aleja. Solo hay que dejar establecerse lo que está allí.

Por supuesto, cuando nosotros dejamos la Tierra, no tenemos la costumbre de tal ausencia de límites, de tal Libertad. Incluso si he podido contarles mi historia, les he contado mi historia en encarnación. Pero me gustaría contarles, ahora, de manera muy breve, lo que se desarrolla en el momento donde lo que pertenece a la ilusión y a lo efímero desaparece. Se desarrolla exactamente como lo viven: el sentimiento de estar ya en otra parte, estando plenamente consciente. Este sentimiento de dilatación y de expansión produciéndose simultáneamente en todas las direcciones, en todos los tiempos y en todas las Dimensiones. Es esta la Beatitud: no tener ya necesidad de ser tributario de una forma pero ser todas las formas posibles. No estar ya encerrado en una Dimensión, sino recorrer, libremente el conjunto de las Dimensiones. Es estar aquí, plenamente Presente, mucho más allá de la fe, mucho más allá de vuestra creencia en lo que sea pero vivir, realmente, mucho más que el Fuego del Corazón. Es vivir el olvido de toda condición, de toda circunstancia, de toda historia y de toda persona. Porque es allí que son eternos y en ninguna otra parte. Poco a poco, la expansión del Sol (y la expansión de vuestro Corazón, yendo en forma sincrónica) realiza la Ascensión, la transfiguración de la carne y su Elevación. Lo efímero desaparece. La Eternidad se revela. Si dejan a la Eternidad ser, entonces lo efímero no podrá ya ser alterado por lo que sea. Cualquiera que sea el devenir de lo efímero, el desaparecerá. Y esta desaparición traduce, por otra parte, justamente, su efímero. Están invitados por el Sol, están invitados por vuestro Corazón, al centro del Corazón, a recorrer la totalidad de vuestra Eternidad. Entonces, por supuesto, hay (y esto ha sido evocado en este día como en otros lugares) la necesidad, a veces, de frenar, diría, una forma de entusiasmo aclarando ciertas vivencias en vuestro cuerpo y en particular en las extremidades. Si aceptan la irradiación de vuestro Corazón nuevo, nada de este cuerpo puede molestar, incluso si existen las señales, los dolores, o las presiones sobre las zonas precisas de este cuerpo de carne. Verán claramente y rápidamente los pros y contras. Su alinear va a devenir cada vez más fácil. Habrá cada vez menos preguntas que hacerse. En el centro del Corazón, se encuentra la evidencia. Allí donde no puede incluso existir la menor pregunta, la menor interrogación, la menor duda, la menor ilusión.

Vivir esto es ya vivir la Eternidad, incluso en lo efímero. Facilitan así esta transición, esta época de Pasaje. Facilitan en ustedes, la Eternidad en detrimento de lo que es efímero. Mis palabras no deben devenir una creencia o una adhesión pero deben ser ante todo, lo que viven. Esto se trata de ustedes y solo de ustedes. No hagan ningún juicio de ustedes mismos, ninguna culpabilidad de ustedes mismos. Sean ligeros en relación a esto. Esto pasa ahora. Y si esto no pasa en ustedes, entonces sean aún más Humildes, estén aún más Presentes a fin de devenir ausentes a lo efímero. No tienen otra elección, no tienen otra posibilidad. No es necesario proporcionar ni esfuerzos, ni de sentir cualquier culpabilidad porque Ser, porque vivir la Beatitud, no es ni un esfuerzo ni una culpabilidad. Es simplemente (y esto lo será cada vez más), vuestro estado natural, vuestro estado innato. Y recobrar esto, es efectivamente, no solamente una gran Alegría, pero una gran Paz. Y esto se transforma, muy rápido (esta Paz), en Éxtasis y en Beatitud.

Desde el instante donde no se acuerden ya de los pesos de lo que es grávido (no para ignorarlo, no para no verlo), cada vez más, incluso los pesos y la gravedad serán, para ustedes, la ocasión, inesperada y única de vivir lo que Son más bien que lo que proyectan o lo que creen. Les recuerdo que es en las circunstancias calificadas por la personalidad, de difíciles, que puede encontrarse el choque necesario para vuestra propia Libertad y Liberación. No juzguen nunca un evento. Vayan más allá del sentido y de las explicaciones. Vayan más allá de la ley de causalidad. No hay obstáculo. El mundo causal, el sobre causal de la Tierra, ya no existe. El fin de las Líneas de depredación (como fueron anunciadas y realizadas en el momento donde SERETI se expresó entre ustedes) corresponde a la posibilidad de esta Libertad. Si ustedes aún no han experimentado la quintaesencia, es simplemente que no estaban aún de hecho, en el justo lugar de sí mismos: en el centro del Corazón. Recuerden en el centro del Corazón no hay esfuerzo, no hay ni culpabilidad, ni interrogación, ni pregunta, ni respuesta. Hay simplemente la Felicidad y la Beatitud de ser finalmente lo que ustedes Son.

El Sol los llama. Las Estrellas los llaman. El Cielo los llama. La Tierra los ha llamado. Nosotros venimos a ponernos a vuestros lados para llamarlos y sostenerlos hasta que finalmente se mantengan de pié otra vez en su eternidad, allí donde no existe ninguna depredación, ningún miedo, ninguna cólera. Son ustedes quienes deciden. Son ustedes quienes lo realizan. Lo que se desarrolla es, de alguna forma, la etapa final del Manto Azul de la Gracia. El Manto Azul de la Gracia va a recubrirlos, la Luz Vibral va a recubrirlos y recorrerlos de arriba a abajo o de abajo hacia arriba. Ella ha consumido, y ella continuará consumiendo vuestro Corazón hasta que ya nada de lo efímero y pesado pueda obstruir lo que ustedes Son. La Luz los ha llamado. El Sol los llama. MARÍA los llamará. Nosotros los llamaremos, si no está ya hecho.

Estar en Unidad, no es buscar la Paz, es Ser la Paz. La Beatitud y el Amor son el único alimento allí donde estamos. Allí donde ustedes están, tienen necesidad de alimentarse (de alimentos, como de afecto, de aprecio de los demás) de interactuar con el conjunto de los Hermanos y de las Hermanas que participan en la misma ilusión. Vivir la Beatitud no los desvía de esto pero lo magnifica, lo transciende, allí también. Porque toda relación deviene una Comunión. Porque todo intercambio deviene un Fuego de Amor. Las reglas y las leyes no tienen nada que ver en esta etapa de transición. Entonces, por supuesto, uno podría estar tentado de llamarle cuarta Dimensión, poco importa. Lo importante no será nunca el apelativo. Ustedes están ahora allí donde están y no tienen ya necesidad de nombrar o de denominar las cosas, solo vivirlas, en su quintaesencia y su totalidad. La Unidad y el Elemento Aire son los testigos y los agentes de esto. Porque el Aire atiza el Fuego y lo nutre. Porque el Aire es lo que permite propagar y conectar. Y que esta parte de la Cruz Fija, en resonancia con el Fuego y el Aire, son muy precisamente, los elementos que los colocan en el centro del Corazón. Allí donde no existe ya la luz invertida u oblicua sino, simplemente, la Luz directa: la del Amor, la que no tiene necesidad de construir lo que sea, por su Inteligencia total. El tiempo de la Unidad (o en todo caso, el tiempo de la Unificación) nunca había sido posible más que durante esta fase donde el Sol y vuestro Corazón se expanden. Vivan esta expansión, pero no hagan nada. Vivan esta Paz, pero no busquen la Paz, porque ustedes lo Son.

Dejen a la Luz ser a fin de también ustedes superar el ser y no ya ser tributarios de cualquier condición, incluso de alma. La Luz, el Amor y la Felicidad, son nuestra Naturaleza. Yo no tengo que persuadirlos porque no lo podría nunca. Solo viviéndolo es que pueden ser persuadidos, ustedes mismos. El CRISTO dijo: “busquen el reino de los Cielos y el resto les será dado por añadidura”. Esta búsqueda no es una búsqueda exterior sino una Interior. Les dijo, por otra parte, que la mejor forma era de Amar, de Amarse los unos a los otros, como él los ha Amado, y como Él a todos nos amó. No a vuestra manera sino a la manera del Sol que da su Luz: en igual proporción, sin juzgar, sin frenar. Ustedes son los Soles porque es la imagen que uno puede dar pero no un Sol que puede entrar en sueño o transformarse sino un Sol permanente: el de la Fuente. Van durante este período (si no está ya hecho) a darse cuenta, precisamente allí donde Están. Porque lo que saldrá de las palabras, de ustedes, lo que saldrá como humor, de ustedes, solo es como, y solo será como, cada vez más, el resultado de lo que ustedes Son y no ya de circunstancias que ellas sean de vida o de historia o de karma (que no se ajustan a la Luz).

Por último van a vivir, si no está ya hecho, que no puede existir camino, ni cualquier evolución: que hay Amor y nada más y que, simplemente, el hecho de estar fuera del Amor los hace considerar la posibilidad de todo el resto. Pero este resto solo es efímero y no deriva, precisamente, más que de la privación de Luz y de Beatitud.

Yo diría (dicho de otra manera más directa y más simple) que, en este período de transición, todos ustedes están llamados a ser una Estrella, todos están llamados a ser MA ANANDA MOYI, llamados a ser el Comendador de los Ancianos (Ndr: O.M. AIVANHOV). Pero no vean un juego de rol, ni incluso de función, sino simplemente, yo diría, la culminación de la Beatitud, de la Morada de Paz Suprema y del Éxtasis. No es simplemente un cambio de aspecto o de punto de vista. Es verdaderamente, ahora, una transformación radical y total. Es una transformación que es más bien (y lo saben) como una metamorfosis de la oruga en mariposa. Muchos entre ustedes lo han esperado, lo han aguardado, lo han quizá ya vivido pero el resto, ahora, va a vivir esto totalmente: no vuestra totalidad, sino la totalidad de todas las conciencias que se creían separadas y presentes sobre la Tierra.

La Unidad es sinónimo de la Humildad. Esto no es solo simplemente una adecuación vinculada al elemento Aire o vinculada a la nueva Tri-Unidad o al Manto Azul de la Gracia. Porque no puede existir, sobre este mundo, allí donde están, Unidad sin Humildad. Como esto se les dijo, aún hace poco tiempo: la Humildad de no ser nada, para aceptar ser Todo. Dándose a sí mismo, y Abandonándose a sí mismo. Todo lo que les hemos explicado y transmitido por las palabras y la vibración se actualizan ahora. Casarse con la Luz no es casarse con alguien o con algo más, es Casarse consigo mismo, más allá del Sí, más allá de esta Dimensión.

Es dejar la transfiguración, la transubstanciación, efectuarse ella misma, porque hay un programa Inteligente, mucho más Inteligente que lo que la personalidad pueda esperar o pensar.

Terminare en estas palabras: ser Humilde, vivir la Humildad, es, de alguna forma, el estado el más directo, el más corto, el más instantáneo para vivir lo que está para vivirse, y ser esta Presencia Infinita o ser este Absoluto. Les recuerdo que durante esta transición, ustedes determinan por sí mismos vuestro estado, por vuestras acciones, por vuestra atención, por vuestro Amor. No el que proyectan sino el que Irradian, naturalmente, sin ningún deseo. Porque si existe un deseo, de Amor, es ya una carencia de Amor. El que manifiesta el Amor no emite ninguna acción, ninguna voluntad. Es toda la diferencia entre la Humildad y la no-Humildad. Es toda la diferencia entre la personalidad que trata de ser humilde y que se esconde detrás de esta humildad, mientras que la Humildad de la Unidad, es la evidencia donde no hay nada que esconder, donde no hay nada que sermonear, nada que juzgar, nada que comparar.

Lo que van a encontrar, durante esta transición, es simplemente, observar estas especies de fluctuaciones que existen en vosotros, que son a veces muy rápidas y que los llevan de la Alegría a la tristeza, del Amor al temor o del Amor a la cólera. Pero entiendan bien que ni la cólera, ni el temor, ni la paz misma, pueden ser ni los obstáculos ni los elementos facilitadores. En este período de transición, realizar el Abandono de Si, será, en cualquier caso, el único camino posible, pero en este asunto posible, conservan la libertad la más fundamental de estar allí donde quieran o en ninguna parte. No habrá nunca juicio, nunca condenación de nuestra parte como de los mundos Libres, porque les recuerdo que todo lo que establecen en este mundo, es efímero, salvo, por supuesto, lo que ustedes Son.

A ustedes les corresponde allí también, no de elegir, no de decidir, no de involucrar cualquier acción o cualquier hacer, sino más bien de ver dónde Están. ¿Están en el rechazo de lo que sea de vuestra vida, de vuestra condición, de este mundo? No pueden transcender este mundo rechazándolo. Esto les va a aparecer cada vez más claramente, porque el centro del Corazón se vive y se juega Aquí y Ahora, allí donde Están, mismo en la Ilusión. En definitiva, lo que se desarrolla en ustedes como sobre la totalidad de este sistema solar, solo es la misma cosa: ya sea que el Sol se expanda, sea que el sol no se expanda. Ahora bien, ustedes saben que sobre la Tierra y en el Cielo, el se expande y va a expandirse cada vez más. Les recuerdo también que la penetración de la Luz, en este mundo, no data de algunas semanas, ni incluso de algunos meses, ni incluso de las Bodas Celestiales sino que todo esto comenzó sobre un tiempo relativamente largo, al sentido humano (desde casi una generación) y que ha tomado, de alguna forma, esta especie de aclimatación para vivir el nacimiento y la floración. El tiempo de la floración ha llegado y el tiempo de la cosecha también.

Aquí lo que las palabras, llevadas por la Vibración al centro del Corazón, me han llevado a pronunciar. Estos son, por supuesto, los conceptos que necesitan sentir en vuestro Corazón. Por supuesto, esto siempre aparecerá incoherente e inconsistente, al filtro del mental o al filtro de vuestras creencias. Porque estas palabras son para vivir y no solamente para pronunciar o para escuchar. No solamente a oír sino verdaderamente para encarnar. Recuerden que cuando cambiamos de mundo, cuando un efímero, el que sea (de un cuerpo, de una vida), desaparece, la conciencia sigue siendo. No tiene más acceso a las mismas percepciones y a las mismas manifestaciones. Esto es, muy precisamente lo que se produce sobre otra octava o sobre otra amplitud, pero es exactamente el mismo proceso. Y allí donde ustedes están, el proceso no se vive de la misma forma. Pero desemboca ineludiblemente, sobre el mismo resultado. Todo esto ustedes lo saben.

Instalémonos, algunos instantes, ahora, en el silencio de mis palabras, en el silencio de mis pensamientos, de mis ideas, de vuestros pensamientos y de vuestras ideas.

...Comparto del Don de la Gracia...

Entonces, en este silencio y en esta paz, en nuestra Comunión, les digo: Ámense los unos a los otros. Y les digo hasta pronto. Permítanme dejar emanar esta Paz. Encontrándonos en la Paz. Hasta pronto.

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