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miércoles, 25 de julio de 2012

HERMANO K Autres Dimensions 20 de Julio 2012 con audio


Original en Francés www.autresdimensions.com
Canalización: Jean Luc Ayoun
Trascripción: Veronique Loriot
Traducción: Susana Milan y Amparo Iribas
http.//mensajes-del-espiritu.blogspot.com http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com

Audio http://www.yakitome.com/data/1843941996/yak_X3HQr0xvhpxvWbXOftxTuV3rcDn_gnxVB1x8lfFxBfNKATqFA0IcZCDrib3JJA6L7G_NslxWGHkMGoNH9Ik_YaKy_t9.mp3

Mi nombre el HERMANO K. Hermanos y Hermanas, establezcámonos en la Comunión.

…Compartiendo el Don de la Gracia…

He venido a vosotros, en este día, para intentar expresar lo que a priori, es complejo pero que espero que a través de nuestra Comunión, las Vibraciones y las palabras que voy a emplear, permitirán simplificar. Vamos a abordar el tema de la no-percepción, llevando como siempre, primero de todo, a definir lo que es la percepción y en qué marco se inscribe en relación a la conciencia y en relación a la vida tal como la conocéis y tal como es.

La conciencia en encarnación, sea la que sea, se basa en la experiencia, en la propia percepción, se basa en cierto número de elementos que le permiten interaccionar permanentemente consigo misma y con el conjunto de lo viviente en este mundo. La conciencia va por tanto, a presentar cierto número de atributos que van a derivar de un cierto número de ejes, más o menos presentes, más o menos importantes. El primero de esos ejes concierne a la concepción y entiendo por concepción, todo lo que puede ser modo de interacción en un sentido amplio, y que procede directamente de los mecanismos del pensamiento, de los mecanismos de adhesión a las creencias así como al conjunto de experiencias de la encarnación que han imprimido en el ser ciertos elementos. Viene a continuación la percepción. La percepción es la capacidad de la conciencia para recibir y emitir algunos elementos que le permiten, a través de los sentidos y para algunos, más allá de los sentidos, recibir un número de señales que van, de manera ineludible, a interaccionar, en un primer momento, con la propia percepción, estando en interacción la concepción y la percepción. Dentro de la concepción, podemos hacer entrar tanto la educación como la propia sociedad, la propia cultura, el medio cultural, el conjunto de los afectos, el conjunto de experiencias que se han realizado a partir de la aparición en este mundo, sea en esta vida o en lo que corrientemente se ha llamado otras vidas.

La problemática es que la conciencia del ser humano en encarnación presenta ciertos filtros. Esos filtros se han llamado Velos. Esos Velos pueden estar, en un primer tiempo, como facilitando el acceso a otra cosa que lo que es visible o percibido por el común de los mortales, no es menos, como voy a intentar de explicaros y demostrarlo, un filtro que modifica, cierto, la percepción haciendo ver lo que es invisible para los sentidos pero que no está menos coloreado, también, por vuestras propias concepciones, vuestras propias ideas, vuestras propias organizaciones, Internas y también sociales. Hablaré entonces de percepción estrecha, en el sentido en que es la percepción correspondiente a los sentidos habituales y comunes a todo ser humano, más o menos agudos, más o menos evidentes, aunque sea por ejemplo, la audición o en el plano estrictamente físico existen, cierto, déficits de audición como una audición que es calificada de absoluta, el oído absoluto. La conciencia evoluciona pues, y se manifiesta por un mecanismo que se ha llamado proyección, esta proyección permite la interacción y es esta proyección de la conciencia, en un entorno dado, la que va a dar las percepciones. Percepciones sensoriales, percepciones ligadas a los conceptos inscritos en el humano como en la sociedad. De la interacción, por ejemplo, de la concepción del humano y de la concepción de la sociedad resulta una adecuación o una inadecuación del humano en relación a su entorno.

La percepción puede también llamar, a lo que yo denominaría la percepción ampliada. Es esa que os he descrito, por haberla vivido en un momento de choque vivido en mi encarnación pasada. Esta percepción ampliada desborda el marco de los sentidos, desborda pues, el marco usual y se va a manifestar por una amplificación de la percepción, desbordando ampliamente los marcos usuales y dirigiéndose, de alguna forma, a una maravilla, puesto que era invisible en la percepción estrecha. La percepción ampliada se hace en un modo no sensorial, sino extrasensorial, pudiendo recordar eventualmente, a los sentidos más sutiles que aquellos que os son conocidos, como por ejemplo la clarividencia, la clari-audiencia, el claro-sentir, la intuición. Esta percepción ampliada da pues acceso a lo que es calificado de invisible o de no percibido dentro de los sentidos ordinarios. No olvidéis que la percepción estrecha (como la ampliada) va necesariamente a encontrarse confrontada a vuestras propias concepciones. Es decir a vuestras propias ideas, a vuestros propios pensamientos, a vuestras propias experiencias y a vuestras propias construcciones mentales y también afectivas.

La percepción estrecha como la percepción ampliada, corresponden las dos, a las proyecciones de conciencia trayendo de vuelta, una señal que puede ser también, y es necesariamente filtrada por las concepciones, pero también por los diferentes filtros llamados cuerpos sutiles, que en sí mismos justamente, les está permitido percibir lo que era no visible, no percibido dentro de la percepción estrecha. El uno como el otro son pues, condicionados y condicionantes. No son libres de la interferencia de la conciencia, no son libres de juicio, no son libres del libre albedrío pero se inscriben según un principio llamado evolución, específico de este mundo. Toda concepción, estrecha como ampliada, va a modificar los velos que han permitido precisamente esta percepción. El primero de los velos concierne evidentemente, a lo que yo llamaría el afecto o lo afectivo, en su sentido más amplio, correspondiente al cuerpo astral, al cuerpo emocional o si lo preferís, al cuerpo de deseo. En definitiva, se puede decir que lo que se ve en la percepción estrecha como en la percepción ampliada, deriva de una cierta manera, de la cualidad del cuerpo de deseo, de su presencia, de su rarefacción pero también de lo que constituye las concepciones que interactúan con este cuerpo de deseo, llamado el cuerpo mental o el velo mental.

El velo mental está constituido por las creencias, las ideas y las experiencias que han permitido formar, construir directamente la personalidad, dándole un marco de referencia y de ajuste al entorno. El entorno por sí mismo ha formado a través de la cultura, la educación, la experiencia vivida a partir de los padres y de las diferentes relaciones construidas, para hacer que la misma realidad de este mundo no se traduzca por lo real dentro de la concepción de cada Hermano y cada Hermana. La diversidad de las creencias, la diversidad de las ideas, la diversidad de las emociones y de los afectos traduce indiscutiblemente ese principio y es lo que hace la diversidad, la riqueza de lo que se llama la vida de este lado donde estáis.

Ninguna de las percepciones se da cuenta de la Verdad absoluta o de lo real. A menudo se ha dicho que lo invisible no era la verdad en este mundo y que lo que era visible para los ojos, para los sentidos o para las percepciones solo estaba filtrado, de alguna forma y confrontado de alguna forma, a vuestras propias experiencias. Así es por ejemplo, con lo que se llama el sentir. Muchos Hermanos y Hermanas se fían de su sentir, sin dudar un segundo de que ese sentir es también, pasado por los filtros del velo astral y del velo mental. Y por tanto, que él también está sometido a una dualidad inexorable, puesto que existen cosas, y lo sabéis pertinentemente, que os parecen justas, que os parecen injustas, que os parecen buenas o que no os parecen buenas para vosotros, o para el otro, pero siempre en relación a un sistema de filtros o de velos ligados a las ideas, a las creencias, a la educación y al sistema social. Parece ahora, que la percepción estrecha como la ampliada, están alteradas por la interacción misma, existente en este mundo.

La cuestión que se plantea es saber si la percepción, como la concepción, pueden aplicarse evidentemente, más allá de las leyes y de las interacciones de este mundo. La respuesta a través de lo que vivís, de lo que habéis leído, os lleva a pensar y a vivir que eso no es verdad. El sentir del uno no es el sentir del otro. Y sin embargo, precisamente lo que se observa, puede ser exactamente el mismo objeto, la misma conciencia, la misma energía, el mismo acontecimiento, que se puede revelar como lo opuesto, para un Hermano u otro. Dicho de otra forma, lo que es bueno para el uno no es bueno para el otro. Se puede considerar razonablemente que esto es así, por otra parte. Y se puede afirmar, y es esto lo que voy a intentar explicaros, que mientras que exista una percepción, que mientras exista una concepción, mientras que lo que se llaman velos o cuerpos sutiles estén presentes, ningún elemento traído a la conciencia puede ser correcto, porque está, como acabo de explicar, coloreado por la presencia de dichos velos, de dichos cuerpos sutiles, incluso en lo que concierne a las cosas no visibles, es decir dentro de la percepción ampliada.

La concepción en sí misma, procede del conjunto de creencias de todo lo que ha sido experimentado, o de aquello a lo que os habéis eventualmente adherido sin siquiera plantearos la cuestión de saber por qué os habéis adherido a tal creencia, porque esto os parece justo. Aunque no exista sentir asociado, ni percepción asociada. Así es la historia del género humano en este mundo, donde se traduce a ese nivel también, una suerte de filiación, que os encierra y aliena, privándoos de la Libertad.

Todo lo que es conocido, todo lo que es probable y experimentable se referirá siempre a vuestro propio punto de vista, como se ha dicho, es decir a vuestros propios filtros, y vuestros filtros no son los mismos que los de un Hermano o una Hermana, y sin embargo todos somos Uno. Entonces es eso que existiría, más allá de la percepción estrecha como ampliada, más allá de las concepciones, más allá de lo afectivo y de las emociones, algo que permitiría superar sus límites, de alguna forma, y permitiría acceder a un Ilimitado donde hubiera, si no una misma finalidad, al menos un mismo soporte o un mismo elemento que fuera común y que por tanto, alcanzara lo que se llama principio de la Unidad.

Mientras que los Velos estén presentes (aunque os dejen ver lo que se llama invisible para los sentidos), permaneceréis y estaréis condicionados por vuestras propias concepciones: ideas, cultura, educación, experiencias personales, experiencias de vida pasada. ¿En el seno de este sistema que está referenciado a un pasado, a una experiencia, puede encontrarse una objetividad total? Esto es absolutamente imposible. Lo que es justo para vosotros no es justo para el otro. Y yo pienso que no habrá nadie para contradecirme, relativo tanto a lo que vosotros llamáis el Amor como la Luz, como las religiones, como los sistemas sociales e incluso dentro de dos individuos extremadamente cercanos, no existe de manera infalible, la misma percepción, la misma concepción. Se puede entonces preguntar muy legítimamente, si la percepción en sí misma, aunque fuera la más ampliada posible, como las concepciones más vastas posible, no son obstáculos a algo más. Puesto que toda percepción, toda concepción, todo afecto, toda emoción van a inducir una forma de reacción dentro del individuo encarnado que es el modo de expresión normal de la encarnación, que se puede llamar de la manera más amplia posible, Acción/ Reacción. El hecho de percibir o de concebir siendo entonces una acción, la reacción se traduce por el ajuste a lo que se percibe, a lo que se concibe, a lo que ha sido la experiencia personal. Ahí desembocan todas las incomprensiones que existen en este mundo. La mayoría de los seres humanos evolucionan según los principios de creencias. Hace algún tiempo, os expliqué el rol de la imagen, el rol de la visión. Lo que digo hoy, supera ampliamente el marco visual. Sabéis todos, también, que sobre los sentidos más sutiles, como la audición, la misma música, la misma voz puede pareceros agradable o desagradable, o indiferente. Y sin embargo, de manera objetiva el sonido, la música que es emitida es exactamente la misma, en el plano físico. Pero el resultado a nivel de un individuo, quizá es también estrictamente al contrario del uno como del otro.

¿Puede pararse la percepción? ¿Las concepciones pueden pararse? Entiendo por pararse, no desaparecer, ya que están en la base de la conciencia en encarnación y la encarnación en sí misma, solo es un juego de interacciones. ¿Existe un medio entonces, de poner fin a los filtros, de poner fin a la percepción estrecha como ampliada, de poner fin a las concepciones y de poner fin a los afectos y a las emociones? La respuesta es con seguridad: sí, es ser Absoluto. Evidentemente, sabéis que no se puede decir nada del Absoluto y durante mi vida yo decía a algunos interlocutores que aquellos que me hablaban así, evidentemente, no habían atravesado jamás la Orilla para ir del otro lado. Y evidentemente, mientras que no hayáis atravesado la Orilla, no tenéis ninguna posibilidad, por las percepciones, por las concepciones, aunque vuestra concepción se acerque a la Verdad y a lo real de la Otra Orilla, no tenéis ninguna experiencia y esto permanece en el nivel de la creencia, o de la adhesión a un dogma. Todo lo que no es por tanto, experimentado realmente por sí mismo, no presenta ningún sentido ni ninguna realidad en relación a la percepción y a la concepción, es decir que esto permanece aunque estén aterrados. Existiría por tanto, una concepción estrecha procedente de lo que habéis vivido, o aquello a lo que os habéis adherido en este mundo por vuestra experiencia, vuestros afectos y vuestras emociones. Existe, de igual forma, una concepción ampliada que se podría llamar los ideales pero esos ideales en sí mismos, aunque fuesen los más nobles, como una aspiración o una tensión hacia un futuro mejor o sublimado, no son en nada una experiencia vivida. Esta concepción ampliada, cualquiera que sea su ideal, ya fuera el Amor, el carisma, la compasión o la Edad de oro, no sigue siendo más que proyecciones, aunque fuesen más amplias, por supuesto, que las concepciones estrechas que rigen por ejemplo, las reglas morales, sociales, políticas de vuestra sociedad.

Tener un ideal, efectivamente amplia la concepción, porque desde ese instante, no estáis rígidos en los mecanismos ligados a la experiencia pasada sino que intentáis crear realmente, un mundo mejor. Pero ese mundo mejor, lo queráis o no, aun apoyándose en conceptos ideales como el Amor, no podrá ser más teñido por vuestros propios filtros, vuestras propias experiencias. Y chocará muy fuerte, con lo que está establecido en la sociedad, el tejido social o el grupo social, como de cualquier cosa inmutable. La novedad de la búsqueda de novedad que podéis aplicar en relación a un mundo mejor no estará en definitiva, más que en función de vuestra propia experiencia, es decir, de vuestra propia conciencia. Sea la conciencia del yo o la del Sí. Sea también, estrecha o ampliada. La una como la otra no cambia absolutamente nada. Entonces ¿existe un medio de ir más allá de todo esto? Lo paradójico, es que es necesario cesar la percepción, cesar la concepción, cesar las emociones y lo afectivo para desembocar sobre lo que no es posible como pasaje o experiencia, sino estado último, llamado Absoluto.

Os hemos dado los elementos, los elementos sobre los que hemos insistido, como Pilares del Corazón. Dos de estos, llamados Humildad y Simplicidad han sido muy extensamente explicados. Pero la Humildad y la Simplicidad, como concepción, no bastan para superar la concepción ampliada, pero va a proveer un marco que yo llamaría más vasto, que permite quizá, superar el marco.

Solo la Transparencia puede permitir, en la ausencia de percepción y de concepción, no proyectar más la conciencia y situarse más allá del sujeto-objeto y por tanto, de la distancia necesaria entre un sujeto y otro sujeto, un sujeto y un objeto, entre un objeto y otro objeto que están definidos por lo que se ha llamado una localización precisa, una forma precisa, una densidad y un conjunto de características físicas extremadamente precisas que definen, por otra parte, lo que es el objeto. Esto es un poco más difícil para el sujeto, pero es totalmente realizable, de igual forma, por los acercamientos, diversos y variados que existen, tanto a nivel filosófico, como sociológico, como espiritual. Pero que solo son referencias a un marco, experimentado o experimentable y que permiten, de alguna forma, desenvolverse en el mundo en el que evolucionamos cuando estamos encarnados.

De lo que quiero hablaros no tiene absolutamente nada que ver con todo eso que he definido. Y como sabéis, nosotros no podemos hablar de lo Desconocido. No podemos hablar del Absoluto. Pero sí hay un elemento sobre el que puedo explicar, es la Transparencia, porque la Transparencia, cuando es adoptada, desemboca precisamente en la no-percepción y en la no-concepción. Es decir, de alguna forma, una extracción del modo de interacción de la conciencia ordinaria (como ampliada). Eso pasa evidentemente, por el silencio sensorial. Pasa evidentemente, por la distancia de sus propias creencias, de sus propias ideas, de sus propios pensamientos, así como de sus propios afectos y sus propias emociones. Lo que podría llamarse en un primer momento, una forma de des-identificación o des-personalización, con todas sus componentes negativas tales como las concibe por ejemplo, la psiquiatría. Puesto que evidentemente, cuando la des-personalización está presente y no existe ya relación con el mundo de la satisfacción, los términos de diagnóstico caen, como por ejemplo, la psicosis o el autismo. Pero no me dirijo, obviamente, a ese lado psiquiátrico sino a los seres humanos sensatos, que han sido sensatos al buscar un sentido a su vida, algo diferente, lo que es vuestro caso si me leéis o si me escucháis.

Así, ¿cómo superar la percepción, cómo superar las concepciones? Y bien, conviene ya situarse fuera del sujeto y del objeto, hacerse de alguna forma, el observador, lo que se ha denominado inmutable. La Transparencia permite esto. Porque no va a negar lo que se percibe, no va a negar las concepciones sino transcenderlas ampliamente, superarlas, para ir más allá de lo que está inscrito, tanto en lo estrecho como en lo ampliado. Solo a partir de ese momento, podéis efectivamente, ir a la Otra Orilla. No existe camino para ir, solo existen medios que pueden hacer cesar lo que es conocido, lo que es limitado, lo que es del orden de la experiencia. Los Velos están ahí desde la encarnación. Por supuesto, esas capas aislantes, puesto que se encuentran como sabéis, a nivel del sistema solar, han sido muy ampliamente cortadas, o algunos de estos Velo se han disuelto a nivel colectivo. Ahora, precisamente ¿qué es lo que os puede permitir disolver vuestros propios velos? Y bien, hace falta aceptar que no podéis percibir nada a través de la propia conciencia, no concebir nada, a través de la conciencia o de la experiencia, concerniente a la Otra Orilla.

Así pues, se os han dado, explicado muchos principios, como la refutación, la encuesta, no volveré sobre ello, no es mi rol. La Transparencia, la he descubierto y persigue de alguna forma, una aptitud particular ligada a las condiciones de mi reencarnación en mi última vida, pero también por la capacidad a la vez, de ser absorbido por lo que observaba y a la vez, por la voluntad de no interferir. Era una voluntad personal de no interferir con la percepción y aun menos con las concepciones. Esto requiere ser Libre de todo juicio, requiere estar Libre de cualquier a priori y ante todo, liberarse de cualquier creencia, de cualquier adhesión a vuestros propios afectos, a vuestras propias emociones y a vuestra propia historia. Ese proceso de abstracción o de extracción de sí mismo, una vez más, no es una despersonalización sino que os va a hacer poder experimentar la Transparencia. La Transparencia es muy exactamente, el instante que se produce cuando no existe más concepción, cuando ya no existe la percepción. Es decir que la percepción ha sido empujada hasta su extremo, esta percepción ampliada que os hace ver el milagro de la vida, haciéndoos ver lo invisible y percibirlo, sentirlo. Pero como he dicho, todo sentir es necesariamente huella de vuestro propio juicio de valores, de vuestra propia escala de referencia que os es propia, una vez más. Ningún ser humano encarnado posee una escala de valor, de referencia o de juicio que sea la Verdad, puesto que no existe a vuestro nivel, como al nivel de cada Hermano o Hermana, más que una verdad relativa. La Verdad absoluta se sitúa mucho más allá de las capacidades de este mundo, mucho más allá de vuestras capacidades de percepción, de concepción, de afecto o de emoción.

Hay por tanto un proceso que podría aparentar, a ese nivel, como un sin-sentido. Porque la conciencia, consciente de ella misma, no puede imaginar, ni siquiera suponer que su desaparición pueda dar acceso a la Verdad o al Absoluto. Tanto más porque un cierto número de principios de preservación son omnipresentes, los conocéis. Se trata de los condicionamientos de este cuerpo, como el conjunto de condicionamientos asociados a la educación. La educación os encierra, no os deja Libres, porque os induce a las creencias. Todo esto representa las ideologías, incluso en las matemáticas que dan cuenta de la explicación de este mundo. Pero esta explicación permanece a nivel de la idea, puede permitir la explotación de la ciencia y de la tecnología, pero en ningún caso puede daros acceso a la vivencia de vuestra conciencia, más allá de cualquier conciencia.

El elemento mayor es la Transparencia y vuelvo sobre ello. Pasa de la percepción estrecha a la percepción ampliada va a trascender los sentidos habituales para daros acceso a lo que se llama el supra-sensorial o extra-sensorial, el suprasensible. Porque éstos no son percibidos por los sentidos sino por otros mecanismos, les llaméis chakras o proyección sutil, las diferentes vías, las diferentes capas aislantes del ser humano. Desde el instante en que aceptáis que el conjunto de vuestro sentir, que el conjunto de vuestras percepciones, que el conjunto de vuestras concepciones no derivan finalmente, sino de vuestros filtros personales, desde el instante en que cesáis de interaccionar o de querer actual en lo que se ve, se percibe y concibe, se crea en el interior de la conciencia, un estado de neutralidad. Ese estado de neutralidad puede, lo más frecuentemente y sobre todo lo que vivís actualmente, permitiros reencontrar las realidades ultra-sensibles. Los mejores ejemplos y el último en fecha, concierne al Canal Marial, la Onda de Vida o incluso el Supramental. Pero esto no basta.

Os fue hablado y explicitado, numerosas veces, el principio del Abandono del Sí. Especificándoos que los Cuatro Pilares, Infancia, Integridad, (Ética, si vosotros preferís) o todavía, más allá de la personalidad, la Transparencia, la Humildad y la Simplicidad, eran, de algún modo, las guías, los rieles que iban a permitiros sobrepasar las reglas, cualesquiera fueran y sobre todo vuestros propios filtros. Al momento donde se produce la percepción ampliada, cualquiera sea la forma que se toma, sea a través del Canal Marial, sea a través de la clarividencia, sea a nivel de la intuición o de la sensación indefinible que no se expresa, necesariamente, por una clarividencia, un claro-sentir o una clariaudiencia sino, más bien, por un lado que yo calificaría de instintivo, es decir que el cuerpo mismo puede reaccionar a lo que es bueno para él y lo que es malo para él, eso nosotros todos lo sabemos. Pero vosotros no tenéis ninguna prueba (y además, no puede existir) que la sensación, instintiva o visceral, os ayude en la vida de este mundo, ni sea una ayuda para acceder al Absoluto, muy por el contrario. Desde el instante donde vosotros dais fe a vuestras sensaciones, os alejáis del Absoluto, porque adherís a vuestra historia, adherís a vuestra experiencia, a vuestras percepciones, a vuestras concepciones y a vuestro instinto. Eso os puede ser muy útil para desenvolveros en esta vida pero no os permitirá, en ningún caso, pasar del otro lado e ir sobre la otra orilla.

Hay pues que renunciar. Hay pues que, en un momento dado, más allá de toda percepción, poner en movimiento un mecanismo que va a deciros: “ya está bien” y eso se llama, de algún modo la Madurez. Esta Madurez va a mostraros, de manera mucho más general, que la dualidad, que el karma, la acción/reacción, que la encarnación en este mundo, no pueden en ningún caso rendir cuentas de lo que vosotros Sois. Desde luego, cada Hermano y Hermana no llega a esta Madurez al mismo momento, la problemática es que la Madurez, ahora, es un proceso colectivo y que no concierne vuestro individuo, ni una persona sino el conjunto del sistema solar, que viene a vuestro encuentro. Entonces es pues, de algún modo, urgente encontrar lo que siempre estuvo ahí, lo que nunca desapareció, más allá, precisamente, de vuestros filtros, de vuestras experiencias, de vuestras concepciones, de vuestras percepciones y de vuestra Conciencia misma.

Desde luego, la percepción estrecha y la percepción ampliada corresponden, de algún modo (y en todo caso es superpuesto) al pasaje del Yo al Sí, es decir del estado humano ordinario, donde circula una energía vital, a lo que se nombra el Supramental o el Vibral, dándoos a descubrir un cierto número de características nuevas, cuyos nombres han sido múltiples en el transcurso de estos años. Ha habido, de algún modo, un aprendizaje llevando la Conciencia a pasar de algo estrecho a algo amplio.

Desde el instante donde, sea la que fuera, una vez más, la sensación o lo que está más allá de los sentidos, que da a percibir esta percepción ampliada, hay un momento donde hay que acabar con todo eso, porque nada de todo eso os llevará a buen puerto y todo eso no mantendrá más que un aislamiento, incluso si un cierto número de elementos os permiten extraeros a través de la Alegría, a través del Samadhi y a través de la experimentación, que eso sea por la Kundalini, por el despertar de los chakras o todavía por la Onda de vida, porque en todo eso, hay un observador. La Onda de Vida es la que presenta una especificidad pues, en un momento dado, en el Abandono más total del Sí, vosotros podéis volveros la Onda de Vida y pues Ser lo que vosotros Sois de toda Eternidad, es decir Absoluto.

¿Cuál es pues el mecanismo, que no es un pasaje pero que permite pasar de una percepción amplia a la no percepción? Y bien, es precisamente la Transparencia. Cosa que yo manifesté, desde mi más tierna infancia, antes incluso de tener acceso a la percepción amplia. La Transparencia consiste en dejarse atravesar, en no interferir, en no interactuar con sea lo que fuera. Eso confirma, en parte, el principio de la no dualidad que vosotros encontráis tanto en, por ejemplo, el Hinduismo a nivel del Advaita, como encontráis en el Sufismo original o, todavía, en el Budismo original y no más organizado, porque, desde que hay organización, desde que hay estructuración, hay concepción y hay pérdida de la ampliación. Y esto es una constante. Ninguna tecnología, puesto que está basada sobre lo que es perceptual, perceptible o lo que es conceptualizable, no puede permitiros, aquí tampoco, acceder a otra cosa que al Sí. La Transparencia de la que hablo es un estado que se podría calificar de Vacuidad. Es el momento donde toda percepción va a apagarse, donde toca concepción va a apagarse. Es mucho más que la meditación. Los estados de Alineamiento, que vosotros vivís desde, para algunos, muchos años, están destinados a haceros llegar hacia eso.

Algunos de ustedes, hoy, viven momentos donde la Conciencia está como ausente, sin que eso sea sueño, propiamente dicho, incluso si eso está superpuesto. Es en ese nivel que se sitúa la Transparencia, en el momento donde hay, de una cierta manera, una obliteración de la Conciencia, una obliteración de los sentidos, una obliteración de la percepción, de las concepciones, de las emociones y de los afectos. Es precisamente en este instante, que os hace salir de todo tiempo, es decir de la linealidad pasada, presente y por llegar, que os hace salir de toda sensación, que se encuentra la solución. Mientras que vosotros permanecéis a nivel de la sensación, permanecéis en vuestra historia personal. Y no podéis tener acceso a vuestra historia inmortal, a vuestra Eternidad. Eso es una constante. Rendir cuentas de esto, es la Madurez. Rendir cuentas de eso, es deponer las armas y Abandonar el Sí. Pero eso no puede producirse más que cuando hay una forma de saturación, tanto de las sensaciones como de las percepciones, estrechas como ampliadas. Es el momento donde vosotros no aceptáis tener ninguna autoridad exterior, ni remitiros a ningún modelo, a ningún maestro, a ninguna ideología, a ninguna creencia, a ningún ser humano, como a ningún ser espiritual. Y además, los principios (realizándose por el Canal Marial, para aquellos que lo viven) de Comunión, de Fusión tienen un solo objetivo: la Disolución y, por tanto, la Transparencia. Es pues el cese completo de la interacción con este mundo, visible o supra-sensible, que conduce al fin de la experiencia y al fin de la separación, es decir a la Liberación.

Nosotros pues os hemos llevado (y eso ya fue expresado) a percibir algo amplio, a penetrar una realidad ultrasensible o supra-sensible, tanto más cuanto que a nivel colectivo, los planos dichos sutiles y los planos multi-dimensionales se acercaron a vosotros, hasta daros a percibir la presencia tanto de desencarnados liberados como de seres espirituales. Y recordad, como eso fue dicho, no es el costado sensacional de entrar en contacto con eso que hace que vosotros sobrepaséis la percepción sino la interacción misma, que desemboca sobre algo mucho más vasto. Así pues, no es vuestro punto de vista ni del punto de vista de una entidad arcangélica, de una Estrella o de un Anciano, que se realiza esta alquimia sino en la interacción que se juega donde, precisamente, la distancia desaparece, donde precisamente el sujeto desaparece, donde los sujetos pueden incluso volverse intercambiables, dándoos a vivir lo que es nombrado la Transparencia. Porque para ser el otro, se necesita que lo que vosotros sois se vacíe. Cualesquiera sean los nombres que vosotros empleéis. Que sea un principio de Disolución, de Fusión o, todavía algo llamado el Walk-in. Todo eso participa de una sola cosa: haceros descubrir y aceptar la inmortalidad, es decir lo que vosotros Sois, en Absoluto.

La no percepción no es por tanto una acción de rechazar la percepción. Es ir bien a través de ella, aceptar no interactuar más con lo que es percibido e ir más allá de lo que es percibido, de la misma manera que hay que ir más allá de lo que es concebido, más allá de vuestras propias experiencias, de vuestros propios afectos, de vuestras propias emociones y de vuestras propias sensaciones. Mientras exista una sensación, no sois Libres. Mientras exista una concepción, no sois Libres. Mientras exista una interacción, no sois Libres. Todo lo que hemos llevado juntos (y que vosotros habéis conducido sobre esta Tierra) os ha permitido, para muchos de vosotros, vivir el Sí, acercaros, de algún modo, a un estado supra-sensible, dándoos acceso a las concepciones ampliadas y a las percepciones ampliadas. Pero incluso eso debe desaparecer. Solo en la desaparición completa de todos los velos, de todas las interacciones y de todas las proyecciones, que se sitúa el Absoluto. Y esto pasa necesariamente por la Transparencia. Esta Transparencia no es de ningún modo una regla moral de conducta, de personalidad a personalidad, sino más la Transparencia de la no-percepción, de la no-concepción, haciendo desaparecer todas las señales, no rechazándolas de ver puesto que, en ciertos casos, es precisamente aceptando ver lo que habéis rechazado de ver que vosotros pasáis a través de la percepción y de la concepción. No se trata de renegar de las sombras todavía presentes pero si de atravesarlas y no analizarlas, si las hay en vosotros. Aceptar de verse cara acara forma parte de la Transparencia. No es una Transparencia que se define en una interacción, en el sentido horizontal (sea a nivel de un grupo social o de dos individuos, aunque estuvieran unidos por la paz o por la guerra) pero sí en la aceptación de eso, se sitúa la Transparencia que permite desembocar sobre la no-percepción y la no-concepción.

Mientras vosotros inter-reaccionáis sobre este mundo, mientras vosotros inter-reaccionáis con vuestra historia, mientras que vosotros inter-reaccionáis con vuestras sensaciones, no sois Libres, porque estáis condicionados, incluso si ese condicionamiento puede parecer como cada vez más flojo, a medida que pasáis de la percepción estrecha a la percepción ampliada. Si llegáis a comprender, más allá de las palabras, lo que os digo, va a volverse para vosotros cada vez más evidente que la solución está ahí y se llama la Madurez, que no deriva de una experiencia sino que precisamente deriva de la saturación de experiencias. Desde el instante donde llegáis a comprender y a vivir que toda experiencia de la Conciencia, finalmente, no os Libera, incluso si ella os realiza, entonces, en ese momento, vosotros estáis listos para vivir la Madurez.

Soltaros de los afectos, soltaros de las emociones, no para apartarse pero sí para atravesarlos (atravesarlos no quiere decir analizarlos y todavía menos vivirlos sino, simplemente, atravesarlos) entonces, en ese momento, constataréis que el conjunto de vuestras sensaciones, que el conjunto de vuestras concepciones y de vuestras percepciones concerniendo tanto este cuerpo como vuestra Conciencia, como este mundo, desaparecen en totalidad. En ese momento, estáis sobre la otra orilla. Para retomar lo que decía UN AMIGO, la otra vez, es la posición del observador que observaría un grupo de humanos. O para retomar lo que decía BIDI, es pasar de aquel que observa la escena de teatro a aquel que sale del teatro para ver que no hay más teatro. Mientras eso no se haya realizado, estaréis en una verdad relativa. Y esta verdad relativa os va a hacer considerar que todo lo que escapa a vuestro campo de percepción, a vuestro campo de concepción, a vuestro campo de afecto y de emoción, como a vuestra sensación, muy sencillamente no existe y desde vuestro punto de vista, tendréis razón. Una vez más, solo la Madurez es susceptible de haceros aceptar la no-percepción, la no-concepción. Y para eso, tenéis que volveros Transparentes. La Humildad y la Simplicidad os permiten desembocar en esta Transparencia, que no es más una regla moral ni social, ni de relación, porque la Transparencia aplicada a una relación no sería aún más que un juego de ingenuos ligado a la interacción, poniendo en juego los afectos, las emociones, las concepciones y las percepciones.

La detención de toda señal, como la detención de toda interacción, como la detención de toda proyección, como la detención de toda interiorización o exteriorización, va a llevaros a este punto de ruptura de equilibrio que os hace pasar, instantáneamente, sobre la otra orilla. La no-percepción no es pues la detención ni de la cognición ni de las percepciones pero sí su suspensión, permitiendo salir real, concreta y definitivamente de la acción/reacción. Por supuesto, la persona no está en absoluto concernida por eso. Por supuesto, ninguna ley kármica, social, moral, espiritual, filosófica o psicológica no os es de cualquier interés para vivir eso. Muy por el contrario. Es la superación y la trascendencia de todos esos elementos que habéis vivido, conocido, experimentado, inscritos a nivel consciente o inconsciente, que terminan. La no-percepción os da pues, de algún modo, a vivir la Esencia de quienes vosotros Sois. Mientras que eso no se realizó, vosotros no estáis Liberados. Desde luego, nosotros os dijimos siempre que la Liberación concierne al conjunto de la humanidad y que ese momento estaba inscrito en el buen querer de la Tierra, así como en los ciclos astronómicos.

Muchas de las Estrellas intervinieron, estos últimos días, para deciros, que ese momento había llegado. Está totalmente aquí. Del mismo modo que UN AMIGO os ha explicado, eso siempre estuvo aquí. Es solamente vuestra Conciencia que no estaba. Y además, vuestra Conciencia no puede estar en ningún momento, puesto que es necesario que la a-consciencia esté presente con el fin de superar, trascender, transfigurar y resucitar en Absoluto.

Y una vez más, no hay en todo esto, yo diría, ninguna obligación. Porque si no estáis maduros, no estáis maduros. Porque si vosotros no queréis soltar, no soltéis. Eso forma parte de vuestra Libertad imprescriptible, inscrita tanto en la ley de acción/reacción como en la Ley de la Gracia. Pero, una vez más, eso no puede ser uno y el otro, es necesariamente uno u el otro. Muchas de las Estrellas también os hablaron, desde luego, del miedo y del Amor, porque lo que está subyacente, por supuesto, es el miedo. Y el primero de los miedos, que está precisamente ligado a lo efímero: la muerte. Mientras esta no es, también, atravesada, no sois Libres. Y la Madurez, es precisamente concebir que lo ineluctable de la Conciencia, como de este cuerpo, es precisamente la muerte, digáis lo que digáis, hagáis lo que hagáis, experimentéis lo que experimentéis, sean cuales fueren vuestros recuerdos, sean cuales fueren vuestras visiones de futuro (el vuestro), no escaparéis de ninguna manera, en un momento dado, al fin de este cuerpo y al fin de esta Conciencia. ¿Qué queda entonces? Es en esta reflexión que se desarrolla y se desarrollará para vosotros, el Choque de la Humanidad, que es también un Choque Individual. Resolver la ecuación no es una cuestión de matemáticas ni de física pero sí de Abandono, es decir de ir, francamente, hacia la no-percepción.

Si vosotros realizáis esto, si realizáis la Refutación y la pesquisa, superaréis todas las experiencias que habéis vivido hasta el presente, para estableceros en la no-experiencia, es decir en el estado de Ser. Este estado de ser que yo diferencio formalmente del “Yo Soy” o del “Yo Soy Uno”. Para muchos, el “Yo soy” y el “Yo Soy Uno” han sido las etapas de construcción indispensable, yo diría, de una escala que no existe y que, sin embargo, os ha sido útil, según vuestro punto de vista. Pero mientras que quedáis de vuestro punto de vista, quedáis encerrados en el miedo y no sois, desde luego, Absoluto. Es decir, no vivís la Verdad Absoluta que sin embargo, os lo recuerdo, siempre estuvo ahí. La única manera de pasar, puesto que eso no es un Pasaje, de establecerse, es pues pasar de la percepción ampliada a la no-percepción. Mientras que estéis sometidos, incluso a una percepción superior, Supra sensible, extra sensorial, aunque fuera la más agradable, no sois Libres. Entonces, desde luego, los que están instalados en sus percepciones, van a responderos que el Absoluto no existe y ellos tienen razón, desde su punto de vista, puesto que no habiéndolo vivido, no habiendo pasado sobre la otra orilla, ellos están obligados de estar en la negación, en la denegación y en el rechazo. No hay otra alternativa para ellos y los debéis respetar, porque a lo que vais a oponeros en ellos, los fortalecerá ineluctablemente. El que no quiere ver, el que no quiere no-percibir, se fortalece.

La Madurez es pues la desaparición del miedo. La Madurez es pues la desaparición de toda noción espiritual, de todo conocido y de toda organización, en sí como al exterior de sí. Porque en tanto existe una organización, hay siempre un dominante y un dominado. Vosotros tenéis el ejemplo absoluto de todo eso, tanto en los sistemas sociales como en las religiones, como en los dominios dichos espirituales. Mientras que esta relación dominante/dominado, sabiendo y no sabiendo, existe, no podéis ser Libres, de ninguna manera y, todavía menos, autónomos. La dominación, la esclavitud, la noción de quien está por encima o por debajo, se deduce, siempre, en uno como en el otro, del miedo, incluso si el pretexto es el Amor, porque el Amor es Libre. El Amor no es un principio de esclavitud o de relación. El verdadero Amor Vibral se sitúa en una Fusión Total de la individualidad. Es la Fusión de dos quintaesencias y de ningún modo una relación, aunque fuese satisfactoria, cualquiera sea el deseo existente o el placer existente en esta relación.

Nosotros construimos, progresivamente, a través de nuestras diversas intervenciones, ese punto preciso de ruptura donde vosotros estáis. Algunos lo habéis atravesado, otros no. Eso se llama la Resurrección o la Puerta Estrecha. Las condiciones de ese pasaje dependen, por supuesto, de lo que vosotros habéis realizado hasta el presente. La última sesión del Manto Azul de la Gracia realizó la Fusión Total, eléctrica, invisible, del Sol y de la Tierra. Esto es para vivir en vosotros, más allá de toda percepción y de todo cuerpo, antes que el movimiento colectivo, si puedo decir así, lleve a la desaparición del teatro. Las circunstancias de la Resurrección dependen muy precisamente de la no-percepción, es decir de la Transparencia. Pero comprended bien esta palabra en su Esencia, tal como yo la redefiní y no como en vuestra leyenda personal o en una aceptación moral, social o relacional. Mientras que exista una organización en vosotros, esta organización concierne tanto vuestras concepciones, como vuestras vivencias, no sois Libres. Hay que atravesar todo eso. Y una vez más, es una cuestión de Madurez. Esta Madurez no os sitúa por encima o por debajo, ella no os vuelve superior sino que ella es, de algún modo, la rendición. Es el momento donde la Conciencia misma se da cuenta de que, cualquiera sea la percepción ampliada, eso no tiene sentido, porque eso no tiene fin, incluso si el fin es un elemento importante en las enseñanzas espirituales, diciéndoos que purificando suficientemente esto o aquello, vosotros iréis a aligerar cualquier karma. El karma no existe más que para la persona, no existe para lo que vosotros Sois en el Ser.

Todo el principio de Ilusión ha sido de dar siempre más cuerpo a la Ilusión y a no haceros validar esta Ilusión más que a través de las leyes de acción/reacción, físicas o supra sensibles, no permitiéndoos acceder a otra cosa pero, como por azar, tentándoos con una solución dicha futura, a través de lo que es nombrado una evolución, las transformaciones. Pero mientras que vosotros permanezcáis en la percepción o en las concepciones, en los afectos o en las emociones, los Velos están siempre ahí. La pregunta que vosotros debéis pues haceros, es: “¿Sois Maduros o no?”.Esta Madurez no se define con respecto a un número de experiencias, a una intensidad de experiencia, a una percepción, cualquiera sea, y, todavía menos, a una concepción pero si en el mecanismo, extremadamente fino, que os hace, como yo lo dije, deponer las armas y sobrepasar todos los elementos de lo conocido.

Solo a ese precio vosotros sois Liberados. Las experiencias que habéis llevado o que llevaréis, os acercaron a esta Resurrección. Algunos de vosotros ya lo han vivido y solos los que lo han vivido pueden testimoniarlo. Y desde luego, aquellos de vosotros, entre los Hermanos y Hermanas encarnados que lo vivieron, lo saben entre ellos mismos, porque eso no deja lugar a duda, puesto que ellos están más allá de la percepción, más allá de la vivencia y más allá de su historia personal. Desde luego, el que no lo ha vivido no puede ver eso más que con un ojo extremadamente crítico, extremadamente reductor, porque está inscrito necesariamente en el miedo.

Todos los sistemas de defensas, que conciernan este cuerpo humano, que conciernan los sistemas, las organizaciones, las creencias, todos están construidos sobre este miedo. Los ejemplos podrían ser multiplicados al infinito pero es conveniente contextualizar el debate, no sobre las concepciones (que son las que son) incluso en los ideales, los más elevados, pero sí en lo que yo nombré la percepción y lo que yo os expliqué de eso. Porque la percepción, desde el instante donde se vuelve ampliada, se maneja mucho más fácilmente. Y es pues más fácil de entrar en la no-percepción. Algunos de vosotros lo experimentáis como un acercamiento de lo que ha sido llamado la Infinita Presencia o la Última Presencia. Son los momentos donde no existen más referencias, que son las primicias de la Deslocalización. No sabiendo más quienes vosotros sois, donde estáis, os dirigís hacia la Libertad y la Madurez y la Autonomía, no antes. Los elementos que yo os explicité son para retomar, desde luego, y para releer, porque la lectura, más allá de la simple comprensión, puede daros el disparador que os permitirá sobrepasar la percepción ampliada.

La percepción ampliada puede ser definida como todo lo que es extra sensorial: clari-audiencia, clarividencia, claro-sentir, dándoos a ver el mundo astral que también es una verdad relativa pero que no es ni una finalidad ni un objetivo, pero sí un Velo. Ahí donde se sitúan todos aquellos que os han comunicado las leyes del alma, las leyes de la evolución, la organización espiritual, sobretodo en el siglo 20, pero que, nunca, os han propuesto y expuesto lo que es la Liberación, seduciendo al alma y la personalidad y el Espíritu, en el conocimiento de los mecanismos y de las ruedas de la encarnación y de la evolución. El Ser no tiene que evolucionar, no puede evolucionar. La Madurez está ahí. Solo el miedo puede evolucionar y mientras que haya miedo, hay evolución, que es una creencia y, a veces, una percepción. Pero eso queda en una percepción, aunque fuese la más ampliada. Solo la no-percepción os hace pasar sobre la otra orilla. Antes, eso es imposible.

Hermanos y Hermanas, hago ahora el Silencio de las palabras, con el fin de reforzar nuestra Comunión.

...Compartir el Don de la gracia...

Yo rindo Gracia por vuestra Atención. HERMANO K os saluda. Hasta pronto.




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