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lunes, 24 de febrero de 2014

Selén (Agnimitra Om). El Percibidor y la Auto Percepción. “Eres un Vasto e Indeterminado Océano.” 21-de febrero de 2014. Con audio. ¡Compartir!!!

 

Selén (Agnimitra Om). El Percibidor y la Auto Percepción. “Eres un Vasto e Indeterminado Océano.” 21-de febrero de 2014. Con audio. ¡Compartir!!!

Selén responde a algunas preguntas sobre la Auto Percepción para el Blog:

Audio

¡Om Agnaye Namaha! ¡Salve el Fuego de Vida que todo Anima!

En reconocimiento a este Fuego, esta representación de la realidad última en todas las cosas, nos abrimos a este espacio para compartir

Participante: ¿Usted puede hablar sobre el Percibidor y la Auto Percepción?

Son temas tan vastos en cuanto a la propia experiencia que se desarrolla aquí, temas tan vastos que transcienden inclusive la capacidad de expresión verbal para abarcarlos. Porque el Percibidor es la raíz de la experiencia. Percibidor es otra palabra para describir el sentido de “Yo soy” inherente a todos los seres. Sin embargo, la palabra “percibidor” se aplica a este “Yo Soy” con relación a la experiencia, con relación al Juego de la Divina Manifestación, el percibidor o el Yo sin nombre y sin forma cuando entra en relación con aquello que surge de él mismo, que es la expresión manifestada, llamada también en Oriente como Maya. No existe experiencia, cualquiera que ella sea, en cualquier nivel que sea, sin Percibidor, sin un “Yo” que sustente el campo de experiencia en cuestión.

Observe hacia dentro de sí mismo y encuentre ahí la raíz de toda información, la raíz de toda imagen, la raíz de todo el sentido que es dado a la imagen así mismo a las informaciones que les llegan a través de los sentidos; ¿quién reside en la raíz de toda experiencia percibida? ¿Hacia dónde se dirigen todas las imágenes y todas las informaciones percibidas? Ustedes ven una pared, ¿a dónde se dirige la visión de la pared? ¿A quién llega la visión de la pared? ¿Los sonidos? ¿En dónde está el punto final de los sonidos que usted escucha? Y en este trayecto pueden cuestionar las emociones, cada pensamiento, cada experiencia, por más diáfana, por más trascendental que sea; ¿y qué es lo que ellas dicen al respecto? Tomen, por ejemplo, el dolor de quebrarse un dedo, ¿de quién es el dedo? ¿Quién siente dolor? Tomo por ejemplo la dulcísima experiencia de la Fusión Mística, ¿Y qué dice ella al respecto? ¿En dónde surge y se disuelve?

Respuesta: en mí.

En el mismo “Yo”. El “Yo” es la raíz de toda experiencia, considerada, coloreada como agradable, desagradable lo mismo que aquella experiencia que inteligentemente la mente se rehúsa a colorear, que se rehúsa a rotular. Sí, porque este es un aspecto de la desconstrucción que sucede en la Vida, que es la Auto Percepción. En determinado momento la mente puede aprender de una expresión exterior de la vivencia de la Auto Percepción y se rehúsa a denominar una experiencia creyendo que rehusar es denominar, que no está coloreada, no está adherida a hechos transitorios. Así como la más diáfana de las experiencias, así es como el éxtasis más impetuoso nace y se disuelve en el mismo “Yo”, es por su existencia –exister– por su proyección en la manifestación, que tiene que existir un “Yo”.

La Auto Percepción, podemos describirla, sin embargo, como lo dije al comienzo, de toda tentativa de describir este “Yo”, como Auto Percepción, escapa completamente de la capacidad de la mente, cualesquiera que ella sea, aún así la Auto Percepción puede ser descrita como el movimiento de reconocimiento de este “Yo” en la inmovilidad. Esto puede parecer, esto puede sonar paradójico, pero no hay otra forma de aproximarnos, por medio de la palabra, a la Realidad, a no ser por medio de la paradoja. El movimiento, porque esto se traduce en la experiencia como un movimiento. Ustedes realizan prácticas, ustedes tienen momentos de silencio, de reposo, para hacer la experiencia de este reconocimiento. Todo esto es muy lógico. No importa, no importa si la mente intenta describir o se rehúsa a describir, si la mente rotula o no rotula, la cuestión no está en la palabra, si este reconocimiento es un movimiento y un no movimiento, ¿qué importa? Si este reconocimiento sucede en la experiencia o está más allá de la experiencia ¿qué importa? Esto es simplemente el “yo” en Sí.

La expresión Auto Percepción está destinada a producir en la mente esta impresión de movimiento contrario a lo cual ella está condicionada. La mente está condicionada a promover percepción, porque ella es el vehículo de la percepción. La mente es esta organización de la Materia que transmite al “Yo” informaciones con respecto a sí mismo en manifestación. La Auto Percepción es esta mente, de una manera que no puede ser explicada… Porque es un proceso que sucede en ella misma, por lo tanto, ella no puede describir el hecho, puede describir la impresión que ella tiene el hecho. Pero es el silenciamiento de la mente, a partir del cual los universos surgen y en el cual los universos se disuelven, y en el que el “Yo” se experimenta solamente a sí mismo. Sin embargo el propio término experimentar es limitante, porque da la idea de dos: ¿existen dos “Yo” entonces? ¿El Yo que experimenta y el Yo que es experimentado? Comprendan, hablar con respeto a esto es zambullirse en un mar sin fondo de elucubraciones filosóficas, de modo que la Auto Percepción puede ser resumida en un movimiento de reconocimiento del “yo” en la inmovilidad.

Participante: Fueron dados, en una determinada época, tres referenciales de Auto Percepción, que serían la mente, el emocional y el cuerpo físico. ¿Puede hacer un paralelo de esto como las tres Vías de la Inmortalidad dadas por Antonius?


Antonius habló al respecto de la Vía del Aire y de la Tierra, una Vía que enseña la Lucidez, o mejor, que enseña la aspiración a la Lucidez. La Vía del Agua y del Fuego, una Vía que enseña la Devoción y el Amor, Y la Vía de la Tierra y del Agua, es la Vía de Humus, que enseña la Sabiduría Práctica. Si se cataloga, o se clasifica la constitución humana por medio de estas tres referencias – porque esto es solamente una clasificación, esto es importante que sea puntualizado, para que se abra un espacio ahí para cuestionar esta misma clasificación; pero por ahora considerémosla como tangible, a nivel de la experiencia. Si usted la categoriza o clasifica la constitución humana en estas tres referencias: físico, emocional y mental, existe la posibilidad de relacionar esto con las tres Vías presentadas por Antonius, en donde la entidad psicológica, esta persona que surge desde el contacto con el “yo” como la cara manifestada de sí mismo, puede estar polarizada en uno de estos tres posibles aspectos de esta parte manifestada del “Yo”, a saber: (1) el cuerpo físico, esta forma tangible. (2) Una realidad subjetiva cuya base es el color, la emoción y a partir de eso se colorea aquello que es percibido en esta forma tangible. (3) Y entonces otra realidad también subjetiva que es la mente, cuya tónica, si podemos decirlo así, es la forma, la forma geométrica, número. La vía del Aire y de la Tierra surge espontáneamente como la Vía de Auto Percepción para esta entidad que se polariza mucho más en este posible aspecto llamado la mente, en dónde hay ya una aspiración a la Lucidez, ¿sobre el resto pueden hacer bien los cálculos?

Participante: Entonces, hacer este reconocimiento es lo que sería fundamental, entonces es ilógico que sea hecho con prácticas, y esto es ilógico realmente, ¿entonces para qué sirven las prácticas que nos son dadas?

Para llenar la necesidad de la mente con la experiencia. Este reconocimiento, de hecho, no puede suceder en el tiempo lineal, ni en el espacio lineal, porque como la experiencia aquí lo comprueba, todo lo que sucede en un tiempo lineal y en un espacio lineal, que es el palco de esta experiencia, está obligado a disiparse en este mismo tiempo en este mismo espacio. Si el reconocimiento del “yo” por el propio “Yo” sucede dentro de este tiempo y dentro de este espacio, este reconocimiento estaría obligado a disiparse en este tiempo y en este espacio; por lo tanto; nada de eterno, por tanto, ¿para que luchar con esto? Si todos los sabios de este mundo – por lo menos dignos de este nombre – afirman que la Realidad Última en cada ser es El Ser, y que éste es Eterno, porque pervade (nota: todo omnipenetrante, todo es omnipresente) y al mismo tiempo transciende todas las cosas en el tiempo y en el espacio, ¿cómo es que este Ser pueda ser reconocido en el tiempo y en el espacio en donde todo es transitorio?

Lo que usted llama las prácticas acontecen por la rebeldía de un deseo personal. Aquello que llama la práctica espiritual, para usted es la coloración de esto que Es más allá del tiempo y del espacio. En cuanto a aquél otro aspecto, en aquella otra proyección, en aquél otro reflejo – cualquier palabra que le quiera dar – en aquél otro ser humano está aquello que se podría llamar pecado, pérdida de tiempo, de mal. No es su práctica espiritual lo que lo conduce al reconocimiento del “Yo”, es el reconocimiento del “Yo” lo que lo conduce a la práctica, es el escenario detrás del cual aquello acontece.

La mente es binaria en su funcionamiento, entonces surge la pregunta: “¿finalmente, las prácticas espirituales son necesarias o no?” “No, no son necesarias.” “¿Entonces no se deben hacer?” Lo que les parezca.

Participante: Tanto hacer, no es obligatorio y si no es obligatorio…


Ahí todos estos argumentos pueden ser contrapuestos con otros. A final de cuentas es su deseo de práctica espiritual que da la aparición de la práctica espiritual, ¿o es la aparición de la práctica espiritual, en determinado punto en su campo de percepción, lo que produce el deseo?

Participante: la segunda opción.

¿El deseo de comer pastel de chocolate es lo que les hace comer pastel de chocolate por primera vez? ¿Fue haber probado pastel de chocolate lo que despertó luego el deseo de continuar comiendo, o de comer otra vez? ¿Y quién fue el que decidió comer pastel de chocolate? ¿Quién hizo el pastel de chocolate? ¿Quién creo el escenario para que usted y el pastel de chocolate estuvieran en el mismo lugar? ¿Para qué su mano funcionara, para que su boca no perdiese la capacidad de asimilar información, sabor? ¿Para que en lugar de placer no hubiese indigestión, y a partir de ahí es que surge entonces una memoria considerada boba, perezosa, y entonces desde ahí surge el deseo de repetirlo?

¿En dónde está el control? ¿Será que basta con solamente decir: “no quiero hacer más prácticas espirituales”, y luego se deja de hacerlas? O ¿será que hay algo más amplio, más profundo, que escapa la capacidad de comprensión e interpretación de la mente en que, ni por relación ni por acción, coordina la creación de la acción? Porque lo incondicionado no puede tener contacto con lo que es condicionado, pues el propio contacto ya sería un condicionamiento. Eso es para abrir un espacio ahí dentro, para que la proposición sea considerada: ¿Quién controla la experiencia? ¿La experiencia se controla?

Participante: Iba a decir que era la danza y la danza no se controla

Llegamos a otra paradoja, porque aquello que es incondicionado no puede tener relación con lo condicionado. La misma relación sería condicionamiento y, sin embargo, es este incondicionado que de alguna forma, es uno que no está en el campo binario de la mente, que coordina la experiencia.

Participante: Este es el impulso que surge, y ¿cómo surgió de la nada, este impulso de la práctica?
Es exactamente a este punto que nosotros llegamos. Cuando usted dice “un impulso que parece surgir de la nada” lo que usted quiere decir es que este impulso no surgió de aquella parte en usted que emite impulsos con relación a una experiencia, o sea, un impulso que escapa la esfera de control o pseudo control de la mente. Nosotros llegamos a la conclusión de que en este proceso, está la relación de lo incondicionado con lo que es condicionado y no puede ser descrito con palabras, solo es percibido dentro de la misma experiencia. Una pista para lo que ustedes vinieron a hacer aquí.

Participante: Vinieron hacer aquí ¿a dónde?

¿Tiene otro lugar más allá de aquí?

Participante: ¡Uy! Tiene, yo estoy hablando de espacio ¿no?. ¿O de lo que de repente vinimos a hacer aquí en esta encarnación?

Cualquiera, es todo la misma cosa. Al inicio de nuestra conversación puntualizamos: cualquier experiencia por más diáfana, trascendental, hasta la considerada la más común y ordinaria, subsiste en esta relación del “Yo” como su expresión, subsiste la percepción. Aquí es en donde la percepción acontece. Aquí, en este vasto e indeterminado océano.

Participante: ¿Entonces nosotros vinimos aquí a practicar la percepción?

Tal vez, esto esta bueno para colocarlo en un libro de ficción.

¡Om Agnaye Namaha! ¡Om Agnaye Namaha! ¡Om Agnaye Namaha! ¡Om Agnaye Namaha! ¡Om Agnaye Namaha!

Traducción: Lucía Montaño Ferrer
http://yosoylucialaluzdelmundo.blogspot.com/2014/02/selen-agnimitra-om-el-percibidor-y-la.html
Transcripción: Mirnan.
Revisión: Selén.
http://antena-protecao.blogspot.com/

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