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lunes, 28 de noviembre de 2011

SRI AUROBINDO 20 Noviembre de 2011.con audio




Original en francés
www.autresdimensions.com
Canalizado por: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
http://mensajes-del-espiritu.blogspot.com
http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com
Traducción: Hedyn Núñez

 Audio

 Soy SRI AUROBINDO. Hermanas y Hermanos en Humanidad, les doy la Paz. Vengo a ustedes, hoy, como Melquicedec del Aire, con el fin de darles una serie de elementos. Estos elementos, de algún modo, son referencias. No son elementos en ningún caso que deban adoptarse, sino que deben constatarse y observarse por lo que se refiere al despliegue de su Luz y al acceso a la Unidad. Mi objetivo no es volver, por lo tanto, sobre los accesos al Êtreté, sobre las Vibraciones (que les fueron desarrollados largamente), ni tampoco darles elementos suplementarios sobre los Cuatro Pilares del Corazón (que son efectivamente las normas a observar para acercarse a la Puerta Estrecha). Vengo más bien a darles las señales que se manifiestan, a ustedes dentro de la conciencia misma de la personalidad, por la acción de la Luz, y que son los testigos que pueden, más allá de ésta conciencia, darles la prueba de vuestro despliegue de la Luz y la manifestación real y concreta, de vuestra Unidad. Eso completará un poco lo que dije, durante mi vida, con referencia al supra Mental (en el Yoga Integral, pero más adaptado y más allá del yoga), sobre lo que puede observar la personalidad en este despliegue de Luz y en este pasaje de la Puerta Estrecha. Ya que efectivamente, la Luz actúa en la estructura humana, a todos los niveles. Que eso sea, en el cerebro, en el corazón, en la energía o en la célula. Todo eso ya lo había anticipado en mi última encarnación. Voy sobre todo a insistir entonces, sobre lo que se desarrolla dentro de la conciencia de la personalidad, a medida del despliegue de la Luz Unitaria y la transformación o del paso de vuestra conciencia dividida a la Conciencia Unificada. Abordaremos eso acerca de los distintos capítulos.

El primero de los capítulos que voy a abordar se refiere al comportamiento mismo de la personalidad. Por supuesto, no volveré a hablar de los Cuatro Pilares del Corazón, porque son una evidencia y se habló de eso suficiente y ampliamente. El comportamiento del que se acerca a su Unidad y que la vive, no puede ser en ningún caso superponible o asimilable a lo que era, en el marco de la conciencia de la personalidad, antes de manifestarse la Unidad. ¿Cuáles son estos comportamientos? Ellos se derivan directamente de la transformación de la mente, de la transformación del cuerpo y de las emociones. Van a traducirse en elementos importantes, en primer lugar en sí mismo y, a continuación, en las relaciones, en las comunicaciones y las Comuniones posibles, que puedan producirse sobre este plano en el que están.

En primer lugar, en Sí mismos. Al Interior de Sí aparece lo que llamaría una certeza y una evidencia Interior. Esta certeza y evidencia Interior no son resultantes de una creencia, ella es directamente resultante de lo que vive la conciencia. Se traduce en paz, en tranquilidad, en alegría, independientes de todas circunstancias exteriores. Esta transformación de la personalidad va a dirigirse hacia una mayor dulzura, de la personalidad misma, no al hecho de lo que pasa, lo que que podría llamarse una clase de borrado. El borrado del yo es, efectivamente una constante cuando el Ser se desarrolla. No hay más reivindicación en la personalidad que comienza a integrarse en la Unidad. Es la inteligencia de la Luz que actúa: no existe más voluntad de Luz, no existe más voluntad de conocimiento de cualquier cosa. Porque la Luz, como se les dijo, es desde ese momento la respuesta a toda interrogación. Es la evidencia de esta respuesta que hace desaparecer de la mente, la inquietud, el concepto mismo de interrogación sobre lo que se vive, porque efectivamente, lo que se vive es una evidencia, como si la conciencia encontrara su verdadera naturaleza.

Al Interior de Sí, no puede existir más miedo y  si se manifiesta un miedo, es la evidencia de su eliminación. El miedo parece desaparecer, lo que no hace del ser un ser intrépido que toma todos los riesgos, sino al contrario, un ser que va a vivir y a manifestar en él, un sentimiento de ecuanimidad y realidad en un humor igual. Este humor igual va a manifestarse, cualesquiera que sean las tareas a realizar, sean materiales u otras. Todo está como inscrito en la misma ecuanimidad, en la misma facultad para realizar la tarea, cualquiera que sea, con el mismo interés. Este interés, no es ni un placer ni una dificultad. Es la normalidad (y vivida como tal por la personalidad) de lo que debe cumplirse en la Luz, en la Alegría, sin depender de la tarea misma. Hay, como un desacoplamiento de lo que antes eran las alegrías de la personalidad o los elementos menos agradables de ésta. Ya se trate de una tarea diaria, hacer un favor o simplemente llevar a cabo una actividad, o el conjunto de estas tareas, que se encuentra la forma misma de vivir el desapego que no es ni desinterés, ni abandono de la tarea, o del placer en cuestión, sino más bien, un sentimiento de presencia intensa en la actividad que se realiza. El ser prueba ahí, una forma de lucidez, una forma de presencia de sí mismo, estando presente en este mundo, pero con una mayor agudeza. No olviden también que el despliegue de la Luz se traduce por la puesta en acción de la Inteligencia de la Luz, del principio de atracción y de resonancia, viniendo de algún modo, a substituir (poco a poco y en definitiva, completamente) a la ley de acción/reacción. Y la personalidad sigue el mismo camino. Es decir el conjunto de las acciones que se emprenden no estarán ya vinculadas a cualquier reacción sino, siguiendo las líneas de menor resistencia a la Luz. Lo que debe cumplirse, se cumple sin cuestionarse, en el mismo humor y en la misma satisfacción. No de la satisfacción de lo que debe cumplirse, o realizarse, o de la tarea que debe hacerse sino más bien, en la satisfacción de estar presentes en sí mismo y lúcidos de sí mismo.

En medio, ahora, no ya de sí mismo, sino de  la relaciones afectivas, emocionales, sociales o digamos de una relación entre dos seres, va a ser cada vez más difícil (para esta personalidad que vive el despliegue de la Luz) emitir el menor juicio. Que esto sea una condenación, o un juicio, o un acuerdo otorgado al otro. Porque desde entonces, hay una aceptación (porque se vive este elemento) de que el otro es una parte de nosotros mismos y él manifiesta completamente su libertad, cualquiera que sea su acción, no tiene que juzgarse, ni aprobarse, ni condenarse, ni rechazarse. Eso manifiesta una nueva dulzura en las relaciones, donde todo parece más evidente, más fluido y más fácil. Donde no hay tampoco necesidad de aclarar un comportamiento y una acción, porque ésta efectivamente va a fluir de la fuente y se desarrolla, generalmente, sin palabras. No hay pues necesidad de aclarar, menos necesidad de palabras, menos necesidad de mente, ni necesidad de seducir, ni necesidad de adherir, porque la Comunión y la Gracia actúan ahí, en ese momento.

Por supuesto, a veces en esta personalidad, pueden presentarse situaciones o seres que no tienen, de verdad, la misma actitud ni el mismo estado. Tampoco ahí puede haber juicio ni condena, sino simplemente la aceptación, real y concreta, que todo está en su justo lugar y,  lo que puede manifestarse en ese momento, como elemento viniendo a limitar la paz y la serenidad, sólo está en definitiva allí para permitir hacerlos crecer aún más, en la paz y en más serenidad. La conciencia de la personalidad que vive la Luz no es ya propensa, a primera vista, a los juicios y a las suposiciones. Ella deja desarrollar el marco de la vida en la misma tranquilidad. No hay contradicción, no hay oposición, hay sólo una justa aceptación de lo que se desarrolla, bajo el ojo de la conciencia que se aclara y que comienza a vivir la Unidad.

Por supuesto, a medida que la Luz penetre las estructuras del cuerpo, como de la conciencia fragmentada, van a desaparecer una serie de elementos, que antes aportaban lo que el ser humano normal llama placeres. Que estos placeres estén vinculados a todo lo que hace la vida, en esta Dimensión que recorren, y que recorrimos unos y otros. Hay cada vez menos atracciones que se manifiestan hacia todo lo que es visual, todo lo que es fabricado por este mundo. No hay desaparición del deseo, sino una transmutación del deseo hacia lo que es auténtico y no fabricado. Que eso concierna a la alimentación, como el hecho de querer más bien observar paisajes naturales que observar paisajes en la tele.

Todo parece desarrollarse más fácilmente. No hay incluso más interrogaciones sobre el por qué o el cómo de tal acto o la justificación de tal acto. La conciencia se desvía espontáneamente de las adiciones, que éstas se refieran a la necesidad de algunos alimentos, o a ciertas adiciones reales (como el alcohol, el tabaco o las drogas). Hay menos necesidad para la conciencia de estar tranquilo, incluso en las relaciones. Las relaciones se viven, efectivamente, de corazón a corazón, y no en la personalidad. Es decir, no hay necesidad que pedir una prueba exterior. No hay acuerdo que buscar fuera de sí, puesto que el acuerdo se encuentra dentro de Sí.

Todo parece desarrollarse con más Presencia. El tiempo no pasa y no se desarrolla según la misma sincronización y la misma rapidez. Hay una alteración, una desformación del tiempo, tal como podía vivirse antes, por la personalidad. Que éste se acelere o se retrase, él ya no es el mismo.

Y sobre todo, la conciencia que vive y que se acerca a esta Unidad, no tiene ya que demostrar o que mostrar cualquier cosa. No depende ya de la mirada exterior. No depende ya de la situación exterior, ni de una interrogación Interior, en cuanto al sentido de lo que se vive y en cuanto al sentido de lo que debe manifestarse o concretarse, en una relación o en un futuro.

La conciencia fragmentada que vive la Luz en la personalidad, se encuentra también cada vez menos afectada por los sufrimientos del pasado, cualquiera que sean. Todos los sentimientos de carencia, de abandono, de pérdida, de miedo, parecen más lejanos. Se diluyen mucho más fácilmente en la conciencia del presente y no afectan ya al presente. La mente, como se les  dijo, no es ya el maestro de a bordo, sino la conciencia misma. La personalidad no busca ya exteriormente una respuesta, cualquiera que sea. No hay más interrogantes sobre el sentido de su vida (o, en todo caso, cada vez menos). No hay que encontrar una explicación a lo que se desarrolla. No hay tampoco necesidad de justificación a lo que suceda, porque la Fluidez de la Unidad, y la evidencia de la Unidad, forma parte de la vida de esta persona, en grados más o menos intensos, pero que se despliegan a medida que la personalidad comprende y acepta que la acción de la Luz será cada vez más justa, cada vez más perfecta, y la acción de la personalidad más esclarecida.

La personalidad que vive su integración en la Unidad, no tiene nada que probar, porque su Presencia es la prueba. No hay búsqueda exterior para satisfacer una carencia, puesto que no existen ya más carencias, al interior de Sí. El Ser se vuelve total, en sí mismo. Esto se manifiesta a menudo durante la activación de lo que se llama el duodécimo cuerpo: el Andrógino Primordial, el punto AL, situado en la nariz (justo sobre la punta de la nariz - esquema al pie del mensaje).

Las palabras son justas y sopesadas porque la conciencia conceptualiza y verifica por sí misma, que la palabra se convierta en Verbo y que el Verbo se vuelva eficiente, que puede dar la vida como matar. Hay pues, un empleo de la Vibración justa y,  la Vibración será justa, cualquiera que sea la palabra empleada. No es ya el contenido de una palabra lo que es importante, sino la Vibración de la palabra que es pronunciada, haciendo que, incluso ante un interlocutor que no está en la misma Vibración, la palabra no se percibe de la misma manera, porque éste es portador de una Vibración realmente diferente. Eso corresponde a la activación del undécimo cuerpo, llamado también el Verbo Creador: el punto IS del labio superior (en el del surco naso- labial entre la nariz y el labio superior - esquema al pie del mensaje).

Existe una mayor capacidad, para el ser que vive el fin de la fragmentación, a entrar dentro de Sí y manifestar el Corazón. No hay necesidad ya de preparación. No hay necesidad ya de una meditación de larga duración, con el fin de hacer callar el mental y el emocional. La oscilación total en el Corazón se hace entonces de manera cada vez más rápida, más natural y cada vez más fácil.

La personalidad entonces se vive como una herramienta y no como lo que está sobre el escenario. Los defectos que podían existir antes, se manifiestan cada vez menos. Que sean los miedos o las prácticas comportamentales (salidas de los mecanismos vividos durante la infancia), hay efectivamente, una sabiduría muy real, que aparece, incluso en la personalidad. Esta sabiduría se traduce en una pasividad, un sentimiento de estar en Alegría, sin exuberancia. La personalidad, efectivamente, no tiene ya nada que probarse a sí misma, ni fuera de sí misma.

Las relaciones son mucho más fluidas, tanto con un prójimo como con una fuerza armada. Porque hay una evidencia de su propia Presencia que vuelve caduca toda agresión, de uno como de otro. Por supuesto, ya lo dijimos, el desfase es demasiado importante entre el que manifiesta la Luz y el que la rechaza, la Luz (para el que tiene miedo), y eso puede dar una determinada forma de confrontación, a veces violenta. Pero ésta tiene la particularidad de no durar y de nunca instalarse. Porque la Luz, a medida que el tiempo pasa, resulta cada vez más evidente, cada vez más majestuosa y ella actúa,  por su Inteligencia, viniendo a substituir, hasta cierto punto, a la inteligencia de la personalidad.

El desarrollo de la vida misma, va a hacerse con mayores manifestaciones de sincronicidades. Basta que la personalidad exprese, en este final de fragmentación, no un deseo, sino por ejemplo la necesidad de algo, para que este acontecimiento o esta cosa se manifieste extremadamente rápido. No hay demanda: hay simplemente la expresión de una necesidad, que eso sea de una relación, de un encuentro o de un acontecimiento. Y este acontecimiento va a manifestarse, a concretarse, en un intervalo de tiempo que va a ser cada vez más corto. El pensamiento se vuelve realmente creativo, no en una proyección de ilusión de la conciencia, de un futuro mejor, o de una mejora de cualquier cosa. Pero ella tiende a producirse con simultaneidad a partir del momento en que la fragmentación de la conciencia cesa (con una mayor evidencia, y de manera cada vez más evidente) en acontecimientos cada vez más simples, como cada vez más complejos. Así, lo que podía parecer insoluble (como dejar un trabajo, como dejar un medio ambiente) se realiza sin que se comprendan realmente los mecanismos. Porque los mecanismos de la Luz no podrán nunca ser explicados por los mecanismos de la acción/reacción. La Gracia va efectivamente, en ese caso, a llenar la vida. La conciencia se vuelve no influenciable y no sumisa, que eso sea en el propio cuerpo en el cual está, o en las opiniones de los otros, incluso si ellos son escuchados con benevolencia. La certeza Interior se desarrolla, cada vez más, en los comportamientos y las acciones. Todo se desarrolla con mucho más facilidad que antes. No hay que luchar contra un elemento: un elemento que antes, hubiera suscitado una reacción y una lucha, desaparece simplemente por sí misma, por la acción de la Luz. Eso concierne tanto a los hechos poco importantes, como a los hechos más importantes de la vida. No hay diferencia para la Luz, entre lo que la personalidad podría llamar un hecho insignificante como un hecho importante. Para la Luz, su Inteligencia se manifestará tanto en el hecho de encontrar un lugar para aparcar un vehículo, que en un encuentro que va a aportarles lo que había sido emitido por el pensamiento, concerniente por ejemplo, a encontrar una persona que va a corresponder exactamente a la necesidad que se expresó, sin haberlo pedido.

Todos estos elementos, en el desarrollo de la vida y los comportamientos, son exactamente los marcadores más precisos, que la conciencia dirige hacia la Unidad. Otro elemento importante: cualquiera que sea el estado del cuerpo, que sea su edad, o la desventaja de este cuerpo, que éste permanezca o que éste desaparezca (por la acción y la Inteligencia de la Luz y no por la voluntad personal), la conciencia vive eso, no como una desventaja, sino precisamente como un factor de transcendencia y desarrollo. Eso no es solamente un cambio de punto de vista, sino un cambio completo y radical, de la conciencia. Todo lo que antes podía resultar, al ojo de la personalidad, como una prueba, no es más una prueba sino una vivencia, un factor de superación que, incluso, si no se comprende ni integra, lo será de todas maneras en otro momento, sin que la personalidad o la mente tenga de verdad una implicación.

La personalidad va a observar también que las emociones, que estén vinculadas al presente o a las heridas pasadas, son un peso cada vez menos apremiante, y menos  activo, sobre el estado presente. Existe pues, un desacoplamiento real y concreto, de sus propias emociones. Lo que es profundamente diferente de querer actuar, en la personalidad, para suprimir por la voluntad, tal emoción o tal herida. Es la Luz que actúa. La conciencia es perfectamente lúcida: no es ya ella que decide actuar, sino de verdad, la conciencia deja actuar a la Luz, porque su acción será siempre más eficaz y más justa que la personalidad.

El conjunto de estas señales son de verdad los testigos de la instalación de la Conciencia de la Unidad, acompañados desde luego, por mecanismos Vibratorios de la Luz que les son conocidos. La vida, vuestra vida, va a ponerles exactamente frente, a lo que es necesario y útil, para ir siempre más hacia la integración de la Luz y hacia más Unidad. No hay ya que plantearse nada. A menudo las personalidades, en vías de integración en la Luz Unitaria, perciben fácilmente, que en general todo se vuelve más fácil y, que incluso los momentos en que la inmersión en la Luz se vuelve tal, no hay más posibilidad para la personalidad de expresarse (sea en los momentos elegidos, de Alineación, o en momentos que les son propios), si bien, hay una aceptación de la acción de esta Luz. Porque la conciencia misma de la personalidad se borra y concluye entonces, que la Luz no viene a agredir, no viene a impedir que haga lo que estaba haciendo, sino a participar en vuestra propia Liberación.

De hecho, la propia personalidad acepta que no tiene ella misma que liberarse, de lo que sea, porque es la Luz misma que libera. Eso hace desaparecer, por supuesto, la voluntad, la voluntad de bien. Eso hace desaparecer, por supuesto, todos los conceptos de moral, de creencia, de adhesión a ritos, cualesquiera que sean, convergiendo en establecer la libertad y la autonomía, como diría también HERMANO K (en su intervención del 31 de Octubre y el 6 de Noviembre), que les permite entonces manifestar la conciencia liberada de todo obstáculo, más allá de la acción voluntaria en el bien y más allá de todo mal. Puesto que la unificación de la conciencia se traduce en una acción de tipo unitaria, en que la primera característica es la Gracia. La vida puede volverse mágica. La vida puede pasar a ser como una evidencia total que basta con recorrer, sin manifestar nada como voluntad personal, sin desear nada, puesto que, en cualquier caso, la Gracia de la Luz manifestará y concientizará en ustedes, en vuestra vida, lo que es estrictamente necesario.

Paralelamente al borrado del yo, y a la reivindicación de manera general de la personalidad, la dulzura se establece de manera cada vez más evidente, en el conjunto de las relaciones. La dulzura no quiere decir remilgos, porque recuerdan también que existe una cierta forma de Transparencia, de Ética y de Integridad, que sobrepasa largamente el marco de la personalidad, que se conecta directamente al Espíritu. A partir de entonces, la Luz no puede aceptar la menor toma de poder sobre sí, la menor autoridad expresada por una personalidad. Eso no va a traducirse en un conflicto, ni en una resistencia o una oposición, sino en la disolución de dicha autoridad, en la desaparición de la toma de poder mismo. En efecto, la Luz no actúa contra la sombra. En efecto, la Luz no actúa contra un elemento que pertenece a la personalidad, sino viene simplemente a transmutarlo. Y no es la personalidad que decide transmutarlo, es la Inteligencia de la Luz que actúa. La personalidad, la conciencia fragmentada, toma entonces conciencia, si se puede decir, de la acción real y concreta de la Luz. No hay, por lo tanto, ya nada que buscar exteriormente, puesto que la Luz actuará para colmar toda falta, toda herida, toda cicatriz, toda insuficiencia.

Hay pues una conciencia y una nueva confianza que aparece, que está más allá de la confianza en sí, mucho más allá de la confianza en la Luz y que se convierte en una evidencia de la Luz. Esta evidencia de la Luz es una confianza absoluta, que no está condicionada a algo, que no está condicionada absolutamente a nada que venga de la personalidad. No depende tampoco de circunstancias exteriores, no depende en el momento de la energía de la persona. Hasta cierto punto, se establece por sí misma, a medida que la personalidad acepta jugar el juego del borrado precisamente de este yo. Una vez más, comprendan que no es una voluntad personal de la personalidad. No es la personalidad que va a obligarse a sí misma. Es la acción de la Luz que actúa y sin ningún apremio. Lo que es profundamente diferente. A medida que la Luz es integrada y vivida, la personalidad se aleja de todos los modos de funcionamiento previos. No hay en realidad ya, una búsqueda espiritual, porque la Luz es la respuesta a toda búsqueda, haciéndoles entonces concientizar que no hay nada que buscar, que no hay nada que colmar, que hay solamente y efectivamente que Ser y que todo se hará en el Ser y no por una voluntad de hacer el bien o de defender cualquier posición de la personalidad.

A partir de ese momento, la Luz va a penetrar y a transformar la personalidad y ésta se borrará totalmente ante la Luz, no obligada, ni como una voluntad, sino como una evidencia, que permite a la conciencia liberarse de todas las cadenas, de toda esclavitud y sobre todo de todas las ilusiones. Entendiendo por ilusión el conjunto de los condicionamientos, nacidos de la moral, la educación, las creencias, religiones y leyes del alma misma. Puesto que el Espíritu que se instala libera, completamente, el alma y el cuerpo. La transformación se vive en el cuerpo, como se les dijo, pero la conciencia sabe que no es este cuerpo. No como un deseo de huir de este cuerpo, no como una voluntad de excluirse del mundo, sino al contrario, de estar completamente presente en este mundo y en este cuerpo, a otro nivel y en otra realidad.

Por supuesto, esto se acompaña de la aparición de lo que ya se ha explicado: la visión etérica, la ampliación de los sonidos del alma y los sonidos del Espíritu, la aparición cada vez más clara del sonido del cielo y el sonido de la Tierra, donde sea que estén. Todo eso va a contribuir a establecer el alma y el Espíritu, en su nueva Verdad, que no es ya la verdad de la personalidad.  No existe más pasado que pueda interferir en el presente y en este momento. No existe ya un futuro que pueda modificar el humor del presente. No hay ya que buscar cualquier cosa exterior o en el futuro, ya que efectivamente, desde entonces, para esta conciencia que vive la integración de la Unidad, ya todo se ha cumplido. Y esta conciencia ya no es dependiente de cualquier acontecimiento exterior. No es ya dependiente de la Ascensión Colectiva de la Tierra porque ella ya ha Ascendido. Y, en consecuencia, se vuelve suave, dulce, ella vive la esperanza y la paciencia, no es impaciente de cualquier cosa porque se desacopla de la evolución lineal del tiempo.

Los mecanismos Vibratorios pueden en, por supuesto, pasar a ser más importantes, que eso sea durante la noche, o en momentos que no decidieron. Esta inmersión en la Vibración y la Luz se traduce entonces, en una desconexión, cada vez más intensa, de los métodos de funcionamiento de la personalidad. Los pensamientos, la razón y la mente, no parecen ya estar condicionados por cosa  alguna. Están, por otra parte, generalmente, en la incapacidad de actuar como actuaban antes. La evidencia de la Luz se vuelve tal que no puede existir más lugar para interrogaciones. Así el comportamiento va, por lo tanto, a cambiar completamente. El ser se libera enteramente de las condiciones de este mundo, estando en él. No se somete ya a nada, a ningún ser, a ninguna autoridad, respetando al mismo tiempo las leyes de este mundo, porque sabe que no está ya insertado en estas leyes, sino que es necesario, sin embargo, respetar la libertad del otro y sobre todo la libertad de las leyes, cualesquiera que sean, incluso las dictadas por la personalidad.

La conciencia de la personalidad que se integra capta pertinentemente que no hay que oponerse, que no hay que luchar, incluso contra la opresión. Porque la opresión no hace más que reforzarla, si se lucha contra ella. La ley de la acción/reacción, como ya lo saben, es sin final y eterna, en este mundo. La personalidad que vive la integración en la Unidad, ve su vida transformarse real y concretamente. Todo se vuelve más fácil: ya no hay lucha, ni hay resistencia, ni más sufrimiento, ni más juicio, ni más interpretación. Hay simplemente conciencia que es cada vez más lúcida de sí misma, que se instala en la Vibración de la Luz. Todos estos mecanismos que viven, en distintos grados, traducen vuestro propio mecanismo ascensional individual

Es la instalación en un mayor número, en esta conciencia, lo que ha permitido inicialmente, la instalación de la Merkabah inter-dimensional Colectiva, convirtiéndose hoy, en la posibilidad de vivir la Comunión y la Gracia, que va a traducirse en la Ascensión Colectiva, en un momento dado.

Nuevas percepciones Vibratorias se hacen día. Ya sea a nivel de los nuevos cuerpos o a través del Canal Mariano.  La conciencia se vuelve cada vez más lúcida sobre los juegos de su propia personalidad, como toda personalidad, y sin ningún juicio. La persona se hace consciente de la diferencia, que ya había establecido durante mi vida, entre el prana (la energía vital etérica y el fuego eléctrico, como diría HERMANO K) y la energía del Citta o del Plano supra Mental, como yo lo llamaba. Porque la energía es algo que circula, como una emoción. Es algo que estremece, que se desplaza de un punto a otro del cuerpo. Mientras que la Vibración, no tiene que desplazarse. Ella se instala, en el silencio y la inmovilidad de la Vibración, que señala el paro de la emoción y de la energía. El prana no será nunca el Citta, o la Energía Supra Mental. La distinción va a ser cada vez más fácil a captar por la conciencia, a medida que haga la experiencia. Percibirán inmediatamente, en una relación, o en un acontecimiento, cualquiera que sea, si éste se inscribe en la Vibración de la Luz o en la energía de la emoción. Y eso se refiere también a las relaciones entre dos seres.

El que se instala en esta Conciencia Unificada no puede ya ser engañado, ni por las palabras, ni por las actitudes, ni por los acontecimientos. Porque sabe instantáneamente, por la calidad Vibratoria, sin hacer ningún juicio, si lo que se desarrolla (en una relación o en un acontecimiento) está bajo los auspicios de la Luz, o bajo la influencia de la emoción. Dicho de otra manera, el alma, la conciencia y la personalidad se vuelven lúcidas de las interacciones que se regulan bajo la acción del ego y el poder, de lo que se desarrolla bajo la Inteligencia de la Luz, en libertad, autonomía y el respeto total. Sin plantearse interrogantes, sin preguntarse, porque la respuesta está en la vivencia misma.

Entonces ninguna conciencia Liberada puede ser engañada por otro ser o por una situación. Porque el alma, la conciencia y la personalidad, ven directamente más allá de las apariencias, más allá de lo que se da a ver, por la situación o por un ser con el cual tiene una relación. Todos estos cambios son perfectamente observables. Son graduales y se instalan, cada vez más, en intensidad, como en duración.

Recuerden que no es obligados por algo, que van a vivir eso. Sino, solamente respetando los Cuatro Pilares del Corazón. Es decir, aceptando la Transparencia: no tienen nada que ocultar, no hay nada en ustedes que sea sometido a algo. Volviéndose humilde, viviendo la Humildad real: es decir, no reivindicar nada que no sea el momento presente (que eso sea una vida pasada, que eso sea un estatuto). Ya que todo estatuto espiritual sería, en sí mismo, ilusorio. Mientras se definan en un estatuto, se equivocan. La Humildad más total es ésta.  Porque cuanto más comprendan y vivan este concepto de Humildad, más crecerá la Luz. Eso se volverá, para ustedes, no un mecanismo intelectual, sino la verdad de vuestra vivencia. La Simplicidad es esencial porque la Luz es simple: que eso sea en el desarrollo de vuestras vidas, relaciones o acontecimientos que llegan, si no es simple, no es la Luz sino la voluntad. Llegarán, cada vez más fácilmente, a hacer la diferencia entre los dos. Por supuesto, la Puerta de la Infancia (la Pobreza): es aceptar y vivir el hecho de que no hay nada que explicar porque la Luz es la respuesta. El hecho de que no hay nada que comprender, ni hay nada que buscar, como explicación, en un pasado o en una cadena lógica, cualquiera que sea, les pone al abrigo de vuestro propio mental, no como una voluntad de hacerlo callar, sino más bien, como un Abandono a la Luz y una renuncia, tal como eso se definió. Por lo tanto, la acción de la Luz va a resultar cada vez más evidente, no a comprenderse sino a vivirse, a partir del momento en que respetan los Cuatro Pilares del Corazón.

Mientras exista, en la personalidad, una voluntad de apropiarse de vuestra vida o de las vidas pasadas, existe una voluntad de reivindicación de la Luz, o expresen el libre albedrío o lo reivindiquen, no pueden ser Libres. Porque la Libertad no tiene nada que ver con el libre albedrío. La Libertad es la Gracia, no es el libre albedrío. Éste último es la coartada encontrada por el alma y la personalidad para expresar un camino espiritual, haciéndole creer en la Libertad, dándole un sucedáneo de Libertad, pero esto no es la Libertad. La Libertad, realmente experimentada, está más allá del libre albedrío porque no es lo mismo. No son ustedes, en la  personalidad, que hacen las elecciones, es la Luz, que por su Inteligencia, actúa en la vida, en vuestra vida, en vuestras relaciones,  en vuestras interacciones y en vuestras comuniones.

Todo eso se hace, progresiva o brutalmente, pero es realmente la toma de conciencia que les dan la validez y autenticidad, los testigos y marcadores de vuestro acceso a la Unidad. Si son honestos con ustedes mismos, constatarán, en lo que llegó a ustedes últimamente (en relaciones o en acontecimientos), que les es extremadamente fácil ver la acción de la Luz y la acción de la no luz, en vuestra vida.

Estos marcadores, una vez más, no son para establecer. No son una dificultad, pero se derivan directamente de la instalación de la Luz. No son pues, normas a querer manifestar en vuestra vida, porque mientras quieran manifestarlas como normas, es sólo la personalidad que las manifiesta. Por el contrario y, evidentemente, desde que aceptan la acción de la Luz enteramente, más allá de soltar todo, abandonarse a la Luz y renunciar a cualquier acción, constatarán, por ustedes mismos, que todo se vuelve evidente y simple.

Por el contrario, si la personalidad se mezcla y ustedes están abiertos a la Luz, ¿qué pasará? Exactamente el revés: todo se volverá cada vez más difícil, cada vez más conflictivo y cada vez más temible a vivir. Esto no es ni un castigo, ni una reprimenda, sino los resultados de vuestra propia acción que se opone a la Luz. Cuando les decimos que la Luz es una Gracia y que es necesario sustituir la comunicación por la Comunión, es una evidencia para el que lo vive. Es necesario aún aceptar vivirlo y confiarse a la Luz. Eso requiere efectivamente, la disolución cada vez más rápida del yo en favor del Ser.

La Luz no es una reivindicación, ni es una elección: es un estado. El período de las opciones existió aquí, hace algunos años. Lo que debe establecerse hoy, es la evidencia de estas opciones. El que cree aún que tiene que elegir, está en la personalidad. Ya que el que está bajo la égida de la Luz sabe que no tiene nada que elegir. A través de estas pocas palabras, espero haberles aportado algunos atisbos más, en vuestra vida, concerniente a la acción de la Luz y la acción de la personalidad, que a todo se opone.

La personalidad trae todo hacia ella, a su experiencia, a su vivencia, incluso de Luz. La Luz da y devuelve al Universo lo que se vive. La personalidad no se apropia ya de nada. Pasar a ser Transparente, es también eso. No es solamente estar de acuerdo con lo que se piensa y lo que se cree. Es aceptar esta evidencia, no como una voluntad, sino como la realidad de lo que debe vivirse. Lo mismo que el concepto de Abandono a la Luz, tal como lo había desarrollado ANAEL aquí, hace más de dos años, podía ser complejo a aclarar, en tanto que hoy, los resultados de este Abandono a la Luz (o de este no abandono) se hacen cada vez más evidentes y patentes en vuestras vidas. Los testigos que observan, en el desarrollo de vuestras vidas, deben pues permitirles, no de luchar contra esta ausencia de testimonios, sino más bien, de centrarse en el Corazón, en el centro de los Cuatro Pilares.

Simplemente estar presente en el momento, no estar ya en la proyección de un futuro o en un pasado que no existe, sino penetrar plenamente en la Conciencia Unitaria, vivirla e instalarse ahí. Cualquiera que sea el devenir, no hay otra manera de vivir la Ascensión. Según la aceptación de la Luz (en su acción o en su evidencia) o la acción de la personalidad (que mantiene por voluntad personal, otra cosa que la Luz),  los resultados serán, no lo duden, lo opuesto uno del otro. Retengan que la Luz será en vuestra vida siempre simple en su expresión y en su manifestación. La personalidad se volverá cada vez más compleja, en oposición, en resistencia, en no-Abandono.

La Luz no está nunca contra lo que sea. La Luz Es, y eso es todo. Es profundamente diferente responder a la Luz, por la Luz, que responder a la Luz, por la personalidad. Eso va a resultarles cada vez más evidente, si es que viven la Luz. Ya que cada uno recibe según su vibración y la Luz penetra cada vez con más intensidad, en las estructuras físicas y psicológicas, en los cuerpos sutiles, según el lugar que está abierto. Si están abiertos a nivel del poder, la Luz reforzará el poder. Si se abren a nivel del yo y del ego, la Luz reforzará el yo y el ego. La Luz no puede ir sino allí, donde está abierto. Y ustedes son responsables de ese allí donde están abiertos.

Es la toma de conciencia lo que actualmente debe llevarse, porque se hace evidente en las vidas de todos los humanos, donde sea que estén, cualquiera que sea su devenir, cualquiera que sea su vibración. Porque todo lo que no es Transparente se volverá cada vez más opaco. Porque todo lo que no es Simple se volverá cada vez más complicado. Porque todo el que no está en la Humildad se volverá cada vez más orgulloso. Porque todo lo que no está en la Pobreza del Espíritu se volverá cada vez más complejo e insuperable. Ustedes ven las consecuencias, directamente en vuestra vida personal, reflejando la Inteligencia de la Luz. Vuestro cuerpo lo reflejará, también.

Todo esto no es un castigo, sino la justa retribución, no de un karma, sino resultante de la ley de atracción y de resonancia de la Luz y del estado Vibratorio de vuestra propia conciencia, en este mecanismo de Pasaje del ego al Corazón, en el Paso de esta Puerta Estrecha. Recuerden, que los Arcángeles lo dijeron, que se convierten en creador de vuestra propia realidad y eso va a aparecer a ustedes cada vez más claramente. El que cree miedo, vivirá el miedo. El que cree la Alegría, vivirá la Alegría. No hay ningún juicio allí dentro, no hay acción/reacción, sino la evidencia de la Luz. Le corresponde a cada uno, ser cada vez más lúcido sobre la acción de la Luz y sobre la respuesta de la personalidad (que esté en la oposición y la contradicción, o en el Abandono a la Luz). Y los frutos serán cada vez más inmediatos, concernientes tanto a los hechos y a los acontecimientos, como a las relaciones que tienen que vivir allí donde están. No hay mejor preparación para vuestra Ascensión Individual actual, y para la Ascensión Colectiva y final. Todo el resto sólo es proyección de la conciencia. Estarán tan sumergidos en la Vibración de la Luz que habrán encontrado todas las respuestas, cualquiera que sea vuestra vida, cualesquiera que sean sus acontecimientos, cualesquiera que sean vuestras relaciones. La Luz tomará todo el lugar, porque es su naturaleza, y es nuestra naturaleza. Siempre ha sido así.

He aquí, mis Hermanas y Hermanos, lo que tenía que entregarles como Melquizedec del Aire. No sé si tenemos un poco de tiempo, pero en todo caso, les entregué lo que tenía que entregar. Dejaré entrar a mi Hermana SIN OJOS, en los mecanismos más íntimos relativos a las posibilidades de acceso Interior a la Visión. Quería describirles, por mi parte, los distintos comportamientos observables, para cada uno, sin ningún esfuerzo. En los mecanismos espirituales más íntimos, vinculados a la Ilusión o a la Verdad, es decir, al astral o al Vibral que están en oposición total (el Espíritu o el alma, si prefieren), dejaré expresarlo a quien lo experimentó en su vida, de manera total, es decir a SIN OJOS. Hermanas y Hermanos en Humanidad, rindo Gracia y comulgo con vuestra Presencia.

... Efusión Vibratoria/Comunión…

Hasta pronto.


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