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viernes, 25 de mayo de 2012

MA ANANDA MOYI autresdimensions 19 mayo 2012


 
www.autresdimensions.com
Canalizado por: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Susana Milan
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Yo soy MA ANANDA. Hermanos y Hermanas en la carne, recibid mis bendiciones y toda la gracia. Vengo a vosotros para daros un elemento importante, para llamaros a definir en vosotros, vuestra propia clase, ahí donde estáis, lo que deseáis haceros y devenir. La historia de la Tierra ha conocido muchas eras, muchas épocas. Las civilizaciones que se han sucedido han pasado todas, por etapas de crecimiento, de apogeo, de decrecimiento y de fin. Hoy, estáis en la época denominada la edad oscura, el Kaliyuga. En lo que vuestros
ojos os dejan ver en el mundo, hoy, incluso tapándoos la cara, es evidente que muchas cosas no están en su lugar. No es la vida la que no está en su sitio, sino lo que resulta (por la acción de los hombres, por la acción de los ciclos), haciéndoos presenciar, estéis donde estéis, los acontecimientos que de alguna forma, llegan a vuestra conciencia. Hoy os invito a definiros, a clasificaros vosotros mismos en lo que sois, sin falso pudor, sin exceso, simplemente, tranquilamente, con objetividad. Y os invito igualmente, a posicionaros, definiéndoos precisamente, más allá de todas las conciencias que queréis vivir o no vivir, en función de lo que es importante para vosotros.


¿Dónde está lo importante, para vosotros, hoy? En lo que llamáis la vida y que, sin embargo es diferente para cada encarnado. Nosotros os hemos sugerido, desde hace años, algunos elementos que vivir y realizar, que os llevan poco a poco, o brutalmente, a vivir de otra forma vuestra vida, a percibir, muchos de vosotros, cosas nuevas, cosas diferentes. Esas cosas nuevas y esas cosas diferentes os han llevado quizá, a vivir ciertos impulsos, ciertas transformaciones, ciertas revelaciones, o quizá simplemente a preguntaros, a ser curiosos de lo que se decía, sin por eso vivir los efectos. Sea como sea, que me leáis por primera vez, o que hayáis leído todo lo que yo haya podido decir (durante mi vida, como ahora, en las Estrellas), yo os invito a mirar (más allá de vuestra simple visión, más allá de la simple razón) ahí donde estáis. Y ahí donde estáis, decid que es vuestro justo lugar. Que sea lo que llegue, habéis definido vosotros mismos este lugar por vuestras acciones, por vuestras reacciones, por la lógica de la vida, incluso sobre este mundo, que os lleva a leerme. Os pido verdaderamente que miréis dónde está lo importante para vosotros, dónde está vuestro objetivo, dónde está vuestra finalidad, dónde está vuestro ideal. ¿Qué es lo que buscáis? ¿Qué es lo que hacéis aquí, en este momento? ¿Vuestra búsqueda es simplemente una búsqueda de mejoramiento de vuestra vida? ¿Vuestra búsqueda es una búsqueda de sentido, una validación de lo que creéis, una validación de lo que proyectáis? ¿Vuestro pensamiento se sitúa en un futuro, sea el que sea, o estáis instalados en este instante presente, ahí donde se desarrolla cierto número de elementos dirigidos a modificar o ampliar vuestra conciencia? ¿Qué es lo importante para vosotros? ¿Es vuestro devenir o es el instante presente? Que existe como búsqueda, sea la que sea, que no ha terminado.

Y os invito a plantaros. Os invito, en estos tiempos particulares (anunciados por María, relevando a nosotras las Estrellas), a posicionaros. No para buscar cualquier sentido nuevo, no para establecer planes de futuro, no para proyectar un mañana. Sino más bien, en el instante en que me leéis o me escucháis, dónde está lo importante para vosotros. Más allá de cualquier objetivo futuro ¿cómo os sentís y cómo os experimentáis? Esto no requiere discurso. No requiere tampoco, justificación, sino justamente estar ahí y sentirse, experimentarse, haciendo caso omiso de los pensamientos, haciendo caso omiso de la posición de vuestro cuerpo, de su edad, de su sufrimiento o de su alegría. Simplemente definiros. Plantearos la cuestión: ¿dónde está lo importante? ¿Cuál es el sentido de vuestra vida, no en su devenir o su desarrollo, sino aquí, enseguida, inmediatamente? ¿Qué os anima? ¿Qué es lo que os motiva? ¿Cuál es el sentido mismo de que me leáis, de que me escuchéis? A fin de definir, una vez más, no un objetivo, sino más allá del simple humor o del estado de vuestra personalidad, sino simplemente sentiros vosotros mismos haciendo abstracción de todo lo que puede pasar simplemente, cualquiera que sea vuestra posición social, cualquiera que sea vuestra posición afectiva, más allá de todo lo que constituye vuestro entorno.

Si sois honestos, convendréis que, de forma última y en definitiva, la única búsqueda es la del Amor, más allá del simple bien estar, más allá de la búsqueda espiritual o de cualquier conocimiento. La desgracia del ser humano, es que no sabe aun lo que Es, totalmente. El es Amor. No es más que eso. Todo lo demás solo es superfluo, todo lo demás está ligado a las historias que habéis vivido, a una necesidad de satisfacción que concierne a este cuerpo, o a un aspecto afectivo, o cualquier otro. Hay de alguna forma, algo importante que es común. Sea lo que digáis, lo que sintáis, si vais detrás de todo esto, no queda más que una cosa: el Amor. Más allá de toda coloración, más allá de cualquier deseo, sois en realidad, lo que buscáis. Sois en realidad, el único Amor que pueda existir, no de vosotros mismos con cualquier narcisismo, no de vosotros mismos con cualquier satisfacción sino en cualquier cosa que está ahí y que, sean las que sean las circunstancias de vuestra vida, está siempre ahí, porque sin el Amor, ninguna vida, incluso aquí, no sería posible. Y si os parece que os falta Amor, y si os parece no ser amados, recordad que Sois lo que buscáis, incluso en esta falta, en ese sentimiento de pérdida de un ser querido, sea el que sea. Por supuesto, el humano tiene una personalidad y siempre tiene tendencia a poner el amor delante, incluso si este amor no es el Amor del que hablo, es decir, el que vosotros Sois.

La búsqueda de amor, incluso en los actos que os parecen más reprensibles y opuestos al amor, en definitiva, no son más que carencias de Amor, carencias de reconocimiento del Amor. Hay el mismo Amor en aquél que es la peor de las personas, como la que es la más adorable de las personas. La misma chispa divina está en cada uno de nosotros, estrictamente la misma. No hay ninguna diferencia entre la chispa de vuestro hijo y la chispa de un niño al otro extremo del mundo. Todo esto no puede aparecer a vuestros ojos, todo esto no puede tampoco, a vuestra concepción del mundo, a lo que se cae bajo el sentido, porque de lo que hablo no tiene nada que ver con los sentidos, no tiene nada que ver con la distancia, nada que ver con cualquier idea, con cualquier afecto. En estos tiempos importantes de la Tierra, progresan muchas modificaciones. Necesitáis, no redefinir (porque está definido, desde siempre) lo que es importante para vosotros, sino realizarlo, de alguna forma, concienciarlo y vivirlo. Porque, sean las que sean las circunstancias de vuestra vida, de vuestra historia, de vuestras pérdidas, de vuestras alegrías, el Amor estará siempre ahí, porque es lo único que permanece, sea lo que sea de este cuerpo, de vuestra vida. Si tenéis la posibilidad (no la voluntad sino el deseo) de ver realmente esto, lo veréis. Pero acordaros que hay exactamente la misma chispa, la misma Presencia, en todo ser viviente, en este planeta y en otro lado, cualesquiera que sean las condiciones.

Vosotros no sois las condiciones de vuestra vida. Algunos os han dicho que vosotros no erais este cuerpo y que es un Templo. Que no erais tampoco, vuestros pensamientos. Que no sois tampoco, sencillamente la historia que se despliega y a la que os apegáis. Vosotros sois mucho más que esto y sois también, mucho más simples y mucho más evidentes que todas las dificultades de vuestras vidas. Por eso, hay que ser honesto. Hace falta simplemente, aceptar ser espontáneo e ir más allá de todas las opacidades que velan el Corazón. Esas opacidades son vuestra historia, vuestros sufrimientos, vuestras pérdidas y vuestras alegrías pero, más allá de todo esto, está el eterno Amor, ese que es vuestra naturaleza, que es nuestra naturaleza, de todos y que jamás podrá extinguirse. Sea lo que os digan las circunstancias, lo que os digan las penas y los sufrimientos, vosotros no sois nada de todo eso. Todo eso solo es el juego de la personalidad, de lo que precisamente, no puede reconocer ese Amor y que busca sin embargo, vivirlo de todas las formas posibles, inclusive a través del odio. La esencia de lo que sois vosotros se transparenta y aparece, desde el instante en que alejáis de vosotros sin por ello negarlo, todo lo que os obstruye, todo lo que os vela, todo lo que os densifica. Y en estos tiempos privilegiados esto se hace tanto más fácil porque, hay más densidad, más pesadez y más contrariedades. Es en esos momentos cuando la humanidad llega a encontrar esa chispa divina.

En esos momentos en que todo parece perdido, en los momentos en que hay un gran sufrimiento, es cuando se encuentra la ocasión privilegiada de encontrar lo que Sois, que siempre ha estado ahí y que únicamente espera a que oséis mirarlo. No la mirada de los ojos, no la mirada crítica de la mente sino más bien la mirada del niño que llega a extraerse, del tiempo de su presente, de todo pasado, de todo futuro. Ese famoso aquí y ahora del que os ha hablado un Arcángel ampliamente. Hoy, más que nunca en este tiempo de la Tierra, todo se encuentra aquí y ahora. Nada más existirá en otra parte que en el aquí y el ahora, en esta Presencia que os ha sido declamada por el Arcángel URIEL. Más que nunca las circunstancias de la Tierra pueden parecer destruiros, pueden apareceros como trágicas. No lo son en absoluto. Un Ser más allá del ser, que se llama BIDI, os ha hablado de cambiar de punto de vista: no de huir de la realidad (aunque sepáis que esta realidad solo es una ilusión, solo es lo efímero que pasará) sino más bien integrarlo en una visión más vasta de la realidad que acaba en lo Real y en esta Verdad Absoluta que es el Amor. Si aceptáis ver más allá de lo que vuestros ojos os permiten ver, alcanzaréis lo que se ha llamado la Visión Real, esa que no se ve con los ojos, ni con cualquier visión esotérica, sino en la intimidad del Corazón, dejando aparecer lo que Es y no aceptando dejar que los Velos, sean los que sean, oscurezcan lo que sois Vosotros desde toda la eternidad, y lo que somos cada uno de nosotros. Esta actitud de espíritu no es un estado meditativo, no es un ejercicio concreto, sino que es simplemente la propia conciencia que acepta ver más allá de toda apariencia y de todo lo que puede ocurrir, incluso en este presente, como consecuencia de vuestro pasado, de una pérdida, de un sufrimiento como de una alegría. Si verdaderamente os situáis objetivamente en ese estado, y si os preguntáis “dónde está lo importante para mi”, entonces la respuesta llegará y solo puede haber una. Aunque hoy tratéis de llevar a término un proyecto, un embarazo o cualquier otra cosa, id más allá de todo eso porque ese objetivo, sea obtenido o no, solo es efímero. Superad, como se os ha dicho, cualquier noción de efímero. Entrad en vuestra intimidad, en eso que Sois en Verdad y veréis que en este espacio aparece un día nuevo que siempre ha estado, aparece una Luz muy diferente de lo que podíais imaginar, proyectar o ver con vuestros ojos, o con vuestro ojo esotérico. Esta Luz es Amor y no es nada más que lo que Sois. Ella ya está en vosotros: no se tiene que buscar. Simplemente aparecer: desde el instante en que todo lo demás desaparece: pero no en el sentido de desaparecer, como se barrería lo que hay sobre una mesa, sino cambiando una vez más: la mirada. Y esta mirada es la del Corazón. Nada tiene que ver con vuestras experiencias, ni con vuestra vivencia porque es la Vida misma. Así, desde el instante en que sois capaces de preguntaros, entonces reposaréis en esta Verdad y ella es eterna. Es la fuente de toda satisfacción, más allá de las apariencias, más allá de las ilusorias necesidades de este mundo, de esa persecución de un triunfo, sea el que sea, aunque fuera espiritual. Lo que está inscrito en cada uno, esa chispa divina, es la única cosa importante porque ésta es eterna, aunque lo que pensáis o lo que creáis vivir no os lo muestre, no os lo demuestre. Y sin embargo ha estado siempre ahí.

Buscad en vosotros esa parte femenina, esa parte receptiva. Seáis un hombre o una mujer, no cambia nada. Manteneos en la recepción de lo que Sois, estad en esa recepción de lo que siempre ha estado ahí y hacedlo eclosionar a vuestra mirada, porque está siempre en fase de eclosión. Si lo dejáis venir a vosotros, si dejáis venir más allá de cualquier sentido, lo que Sois, os aparecerá como una evidencia. Y desde el instante en que la evidencia aparezca vuestra mirada habrá cambiado. Por supuesto existen intervinientes que hoy os apremian, porque efectivamente, ha llegado el tiempo de meteros prisa en vuestras actitudes efímeras, en lo que habéis creído, en eso a lo que os habéis adherido, en los objetivos que habéis buscado, o explorado y obtenido a veces. Necesitáis ir más allá de todo esto. El Amor solo se ve cuando aceptáis finalmente perder todo, no en el sentido de pérdida real, sino más bien en lo que creéis en vuestra cabeza, en vuestras certezas Interiores, sean las que sean. No hay ninguna certeza eterna, si no es el Amor. Todas las certezas que habéis conocido un día, se han derrumbado, lo sabéis, sea por la partida de un allegado, sea porque las circunstancias de la vida (incluso las más felices) os llevan un día a encontraros en esas circunstancias.

No os contentéis con lo efímero, no os contentéis con lo que os puede alegrar en el instante, con lo que os puede satisfacer: id más allá. Mirad verdaderamente dónde está lo importante. Si aceptáis esto, si veis esto con el Corazón, constataréis en estos tiempos particulares, que toda vuestra vida se transformará. No podrá nunca más, ser como en los instantes en que no habíais reconocido esto. Salid de vuestra cabeza, no veáis el Amor como un ideal a realizar, porque vosotros sois Amor y ya está aquí. Ya está realizado. Es vuestra naturaleza. Es nuestra naturaleza. Es nuestra esencia y es nuestra eternidad. No tenéis ningún medio de entender este Amor, tanto en el exterior, como en una creencia. No hay nada que venerar. No hay nada que buscar puesto que vosotros sois eso. Si aceptáis preguntaros, dejar todos vuestros fardos, aceptar no ser más que ese niño que está ahí, preguntar sin buscar nada, sin pedir nada, entonces cualquier angustia, cualquier huída, toda lucha, os dejará. Os instalaréis sin ninguna dificultad, en esa Morada de paz suprema que yo he llamado Shantinilaya, porque esta Morada de paz suprema, no está en el Cielo, no está en la Tierra, está por todas partes y está por tanto, en vosotros. Porque Shantinilaya es vuestra Verdad, nuestra Verdad.

Entonces se puede concebir que algunos de vosotros estéis ávidos de encontrar otra cosa: ir al sol, vivir la multi dimensionalidad. Esto ha sido posible para algunos de vosotros. Puedo deciros que permanezcáis felices si no vivís nada de todo esto, porque eso es que vuestra eternidad se encontrará en la simplicidad. No tenéis nada que buscar: sois lo que buscáis. Vosotros sois la Morada de paz suprema. Y esto está inscrito desde siempre, más allá de la vida de este cuerpo, mucho más allá de la vida que lleváis, sean las que sean, una vez más, las circunstancias. Os basta simplemente, aceptar esta famosa parte femenina, esa que acoge contra viento y marea, esa que acepta recibir el don de la Vida y sean las que sean las circunstancias, acoger siempre el don de la Vida. Seáis hombre o mujer, si os ponéis en esta receptividad, si os ponéis sin deseo, sin buscar, sin proyección, sin espera, entonces, Shantinilaya cantará en vuestros oídos. Nosotros Estrellas, o vuestro Doble, estaremos al lado de vosotros y en vosotros, sin buscar algo fuera de vosotros mismos. Situaos en el centro, ahí donde está la única Verdad eterna, la única Verdad es lo que Sois y lo que no puede desaparecer jamás, simplemente transformarse.

Si aceptáis poneros, todo os aparecerá en su majestuosa simplicidad y seréis habitados por el canto de Shantinilaya. Seréis establecidos (como mi vida aquí, en la Tierra, ahora mismo) en esa beatitud permanente. No dependeréis de ninguna circunstancia, feliz o infeliz, no estaréis ya a la espera de lo que sea, ni siquiera en deseo de lo que sea. Descubriréis los espacios (más allá de la Fluidez, de la Unidad) donde la evidencia está colmada, y llena cada aliento sin buscar nada, sin pedir nada, simplemente planteándoos y demandándoos dónde está lo importante para vosotros. ¿Está en una conquista de lo que sea? No tenéis que conquistar vuestra Eternidad porque vosotros lo Sois, desde la eternidad. No tenéis que buscar el amor, porque lo Sois desde siempre. Estad simplemente en esta recepción, lejos de cualquier búsqueda de sentido, simplemente presentes en vosotros mismos, presentes más allá del instante que pasa y la eternidad será vuestra Morada. Y ahí, el reino de los Cielos será vuestra Verdad. Todo lo demás aparecerá por magia, sin pedir nada, sin suplicar, sin esperar nada. Ahí está la magia del amor. Si aceptáis que Sois eso, real y profundamente, descubriréis lo que Sois, porque el Amor no puede escapar al Amor.

Sed humildes. Sed simples. Cuanto más pase el tiempo en la superficie de esta Tierra, más la única riqueza será la humildad y la simplicidad porque si permanecéis entre esta humildad y esta simplicidad, nada podrá desviaros de lo que Sois. La vida se desplegará, para vosotros, lejos de las preocupaciones de este mundo. No podréis ser afectados ni por una alegría, ni por una pérdida. Permaneceréis en el Centro de lo que Sois, en esta Morada de paz suprema. Por supuesto es necesario que, para vosotros lo importante sea el Amor. No un amor ideal, o proyectado al exterior de vosotros mismos, sino lo que Sois, en Verdad. Entonces, si lo importante es eso para vosotros, eso importante os colmará. Shantinilaya será, sean las que sean las circunstancias, el estado permanente de vuestro Ser, desembocando sobre el no Ser, sobre la no conciencia. Estaréis en este mundo, manteniéndoos siempre, fuera de este mundo. Estaréis en este mundo siendo siempre, mucho más que el mundo. Esto no pide ningún esfuerzo, no requiere voluntad alguna, no requiere ninguna búsqueda. Demanda simplemente, lo que muchos Ancianos os han repetido: manteneros tranquilos, dejar hacer. Eso no impedirá absolutamente, realizar lo que tenéis que realizar y lo que la Luz os deje continuar en este mundo, pero seréis mucho más que eso. Simplemente estando en esa recepción, en esa transparencia y cada vez más, en la espontaneidad.

El amor es espontáneo, es natural. No está presente nunca en el miedo, porque el miedo es secretado por la personalidad, justamente por la impresión de carencia, sea la que sea, pero no podéis carecer de nada en la Morada de paz suprema. La Morada de paz suprema no está en otro lado, ni en otra parte más que en el centro del Ser, en el centro de eso que es efímero, porque es lo que soporta todo lo efímero y le permite incluso existir, manifestarse. Ninguna distorsión de eso efímero, ningún sufrimiento puede durar ante Shantinilaya. Es eso lo que os hace vivir, en ese sentido de acogida de vosotros mismos, la eternidad, lo que es eterno, lo que es Absoluto. Establecerse en la Morada de paz suprema es el más magnífico de los bálsamos, aplicable a todo sufrimiento, a toda pérdida, a toda carencia, como a toda alegría. Porque cuando el bálsamo recubre los elementos de la vida efímera, éstos solo pasan, no pueden alterar, solo pueden reforzar vuestra Morada de paz suprema. Si definís esa prioridad, eso importante así, entonces no tenéis más que buscar, no tendréis ya que errar, no tendréis ya que proyectar lo que sea. Vuestra vida de desenvolverá en la Morada de paz suprema, como he mostrado en mi pasaje en la Tierra. Simplemente hay que acoger, ser suave y humilde. Buscad el reino de los cielos, está en vosotros, y todo lo demás se desenvolverá sin problema porque ningún problema podrá ser un problema real. Shantinilaya es el bálsamo que llena y que borra lo que solo es efímero.

Si os instaláis definiendo eso importante para vosotros, como lo que Sois, el amor que Sois, entonces nada podrá afectar lo que Sois. Entenderéis y viviréis que no tenéis que proyectar o buscar fuera de vosotros mismos, lo que sea. Todo llegará a vosotros, desde el instante en que cambiéis de mirada, o vuestra mirada no se lleve más sobre vuestra acción en este mundo, sino en un estado Interior que siempre ha estado ahí, más allá de cualquier meditación, más allá de cualquier voluntad. Vivir esto es vivir la eternidad, es vivir más allá de los contentos de la vida habitual, es vivir en su eternidad, en la Verdad más total. Y ahí, constataréis que todo lo que gira en torno a vosotros, en el movimiento de la vida, no podrá nunca más alteraros ni perder, porque en el amor no puede haber ninguna pérdida. La pérdida se sitúa fuera del amor, únicamente. Si aceptáis lo que es importante para vosotros, eso y nada más que eso (no como un proyección que llega mañana o más tarde sino en el instante), veréis que las circunstancias del Manto Azul de la Gracia que nosotros derramamos, os darán cosas de una evidencia tal que no podréis jamás tener la mínima duda, la mínima insatisfacción, la mínima carencia. Estaréis llenos de lo que Sois y no de lo que creíais, no de vuestras carencias y miedos, que no existen sino en la periferia del Ser.

Vosotros Sois ese Amor, si lo aceptáis, si lo acogéis, que ya está en vosotros. Si lo dejáis manifestarse, entonces no tendréis nada que buscar porque todo lo demás habrá llegado para vosotros. Sea lo que ocurra en este mundo, lo que ocurra en este cuerpo que habitáis, y bien, todo se producirá y permanecerá en el Amor. Recordad que existen funciones que están inscritas en el alma, de las que he hablado, que son las experiencias a realizar en este mundo, que os han hecho creer en una evolución, en una transformación. Pero todas esas evoluciones y transformaciones solo son mentiras porque os conducen siempre a alejaros más, de quiénes Sois y de lo que Sois. Si os establecéis en vuestra eternidad, si definís simplemente el Amor como lo que es importante para vosotros, no tendréis que buscarlo más, ni proyectarlo en lo que sea, porque estará por todas partes, en todas las relaciones, en todas la miradas, en todas las acciones y en todas las meditaciones. Simplemente, dejad expresarse en vosotros ese sentido de acogida, esa receptividad, lo que yo he llamado femineidad, que es la misma en cualquier hombre y en cualquier mujer. Desde el instante en que estáis en esa acogida, en esta interrogación sobre lo que es importante, el Manto Azul de la Gracia os hará vivir su cortejo de beatitud, su cortejo de signos, de olores, de sabores y de contactos místicos, sin buscarlos, simplemente acogiéndolo.

El periodo que se abre es el fin de kaliyuga, el fin de la era oscura. Entonces, no permanezcáis en las sombras, no permanezcáis aparte de la Luz y el Amor que sois, que nosotros somos, todos. Si definís la importancia y si realmente, concretamente sabéis que esto es lo único importante, si cambiáis de objetivo para realizar este objetivo, todos los otros objetivos se llenarán por sí mismos con la más grande de las facilidades porque el Amor provee siempre, con lo que es necesario para vosotros, cuando sois Amor. Solo la carencia o el sentimiento de carencia, engendra la carencia. Solo el miedo engendra el miedo. Cuando habéis acogido y cuando estáis abiertos a la recepción de lo que Sois (ese Amor y esa Luz), solo pueden existir el Amor y la Luz. Sea lo que se manifieste, todo será en el sentido, no de lo que vosotros queréis, sino de lo que Sois realmente. En ese momento, constatáis también que las cuestiones desaparecen: no hay más preguntas sobre el sentido de vuestra vida, no hay más preguntas sobre los acontecimientos que tienen lugar. No seréis indiferentes o diferentes, no estaréis separados o divididos, sino que estaréis siempre en el mismo estado, en ese estado de paz suprema, en Shantinilaya. El Sonido del alma y del espíritu se hará entonces, profundamente diferente. Los seres espirituales vendrán a vosotros de forma muy sencilla, de forma espontánea. Todo se desenvolverá, una vez más, sin que tengáis nada que pedir. No seréis alcanzados por ningún sufrimiento: sea el sufrimiento que pueda manifestarse, os parecerá totalmente irrisorio en relación a Shantinilaya.

Lo que se os ha contado, en relación a la Onda de Vida y a la encarnación del supra mental, acaba exactamente en esto, si de todas formas aceptáis acogerlo sin preguntar, sin reflexionar. El Amor está ahí. El abrazo del supra mental y la Onda de Vida, realiza esto. No tenéis nada que hacer porque efectivamente esto se realiza solo, desde el instante en que lo importante, para vosotros es definido como el Amor que Sois. Intentad. Nadie puede hacerlo en vuestro lugar. Nadie puede vivirlo en vuestro lugar. Solo vosotros y vosotros solos, podéis acoger y aceptar. Respetad el humor, respetad la simplicidad, respetad esta infancia que está en vosotros. Y veréis: todo se hará con tal evidencia, con tal simplicidad que os reiréis, a cada instante. Os preguntaréis incluso cómo fue posible ignorar esto, pasar de esto, que sin embargo estaba ahí. Son simplemente las acciones y manifestaciones de la personalidad que os parecían importantes, que os parecen esenciales pero que, de hecho, no hacen más que ocultaros el vacío del Amor que Sois, que no habéis mirado, que no habéis reconocido. Shantinilaya es también así de simple, desde el instante en que aceptáis, desde el instante en que, donde está lo importante para vosotros es vuestro Corazón, más allá de los afectos, en ese centro y en ese Amor Luz, en esta Vibración más allá de los latidos cardiacos en vuestro pecho. Como se ha dicho, no os preocupéis de lo demás. El supra mental es inteligente. Hay ahora suficiente en la Tierra para obrar en cada humano. Es lo mismo con la Onda de Vida.

La Tierra ha sido Liberada, marcando el fin del kaliyuga. Vosotros sois la Alegría y sois la Eternidad. Esto no es una proyección ni un ideal, sino lo que Sois vosotros desde ahora, en el instante presente. Entonces, acoged y aceptad. No tenéis nada más que asumir. No tenéis otra cosa que hacer. Todo esto está ya aquí. Esto es a lo que he venido a implicaros. Entonces podéis apoyaros, cierto, sobre las afirmaciones de este Absoluto que viene, sin forma, entre vosotros. Podéis apoyaros sobre cualquiera de las Estrellas, porque como os ha dicho María, nosotros estamos con vosotros y en vosotros. Constataréis que no es una palabra vacía, ni cualquier ideal que conseguir. Desde el instante en que salís de este mundo, sin poner fin a lo que sea, ahora, sino simplemente situándoos en la recepción de lo que Sois, esto se realiza totalmente, espontáneamente. Ninguna circunstancia, ninguna coartada se puede mantener ante esta Verdad, salvo si vosotros mismos dais más peso e importancia a la coartada que a la Verdad. Esto es a lo que he venido a convidaros porque, en estos tiempos, es verdaderamente la única cosa que hay que desvelar en vosotros. Lo que la velaba, por cierto, no es únicamente este mundo sino los hábitos de este mundo. Y por tanto, si estáis aquí, es que tenéis alguna cosa que realizar. Esa alguna cosa que realizar, no es mañana, ni pasado mañana, ni en un mundo mejor (cualquier que sea ese mundo mejor, en otra Dimensión) sino desde ahora, ahora y enseguida. Solamente, vuestra mirada que no debe ser ya la mirada de los ojos, la mirada de la cabeza, sino la mirada del corazón porque eso está ya aquí.

La deconstrucción de este mundo, la deconstrucción de las ilusiones, de vuestras propias ilusiones, se despliega sin ninguna intervención por vuestra parte. Tenéis que estar precisamente en alguna parte de este espectáculo, pero no sois el espectáculo. Sois lo que subyace al espectáculo, lo que le permite emerger y hacerse ver, pero no sois en absoluto lo que se exterioriza: sois lo que no se mueve. Sois esa eternidad, ese Amor indecible que es nuestra naturaleza común. Entonces plantaros, dejad todos los fardos reales o supuestos, no tienen ningún peso ante la evidencia de la eternidad, la evidencia del Amor, de la Luz. No tenéis que ver una Luz fuera. No tenéis que tener la experiencia de la Luz porque vosotros ya sois Luz definitivamente, desde siempre y para siempre. Es muy simple. Shantinilaya es simple y evidencia. Eso es lo que Sois. Es lo que todos nosotros somos.

Yo soy MA ANANDA MOYI. He aquí las palabras que os he transmitido como Estrella AL. He aquí las palabras que el alma, serena en vosotros, os dice esta tarde. El alma no está ya en sus pulsiones y sus pasiones, porque la Luz ha obrado en el mundo. No está ya en este mundo, sino que ella es ahora, lo que desde siempre, Sois vosotros. Ella está simplemente, más cercana a vuestra conciencia porque vuestra conciencia lo acepta y lo acoge. Si vais hacia esta recepción y esta aceptación, Shantinilaya será vuestra recompensa, vuestra gratificación permanente. Ningún placer de este mundo puede igualar o acercarse. Todo lo demás no es más que una consecuencia de esto: sea vuestro Doble, sea la Ascensión, sean las diferentes percepciones o el establecimiento en la no conciencia, misma. Esto solo resulta de una cosa: de este reconocimiento que tenéis que hacer, pero no como algo que realizar, simplemente acoger. Acordaros de estas palabras. Todas las alteraciones de este mundo no podrán alterar lo que sea de Shantinilaya. Recordad esto. Vamos a vivir un momento de Comunión en el Manto Azul de la Gracia porque doy gracia a vuestra escucha, doy gracia a esta Comunión que se establece durante mis palabras. Estas palabras solo son palabras. No son tampoco, más que una Vibración pero es una invitación a Comulgar en vuestro propio Corazón, comulgar en vuestra propia eternidad, que es la nuestra.

Acordaros de que cada chispa divina es la misma: no hay ninguna diferencia. La diferencia solo es la mirada de la persona, solo es el hábito que se lleva, nada más en absoluto. Y este hábito desaparecerá un día. El amor jamás. Shantinilaya jamás. Si os parece bien, en la paz del Corazón y en la alegría del Amor, comulguemos todos juntos, en el Manto Azul de la Gracia, en la eternidad de quienes somos. Ahora. Hermanas y Hermanos que me habían escuchado y que habían comulgado con mis palabras y más allá de mis palabras, a vosotros que me habéis escuchado y a vosotros que me leeréis, yo digo: miraos vosotros, más allá de cualquier mirada. No pongáis ningún Velo, ninguna condición. Acoged. El Amor está ahí. Siempre ha estado ahí. No se ha movido jamás. Yo soy MA ANANDA MOYI. Os amo porque sois Amor y no puede ser de otra forma. Os digo hasta pronto. En el amor, no estamos jamás separados. El Amor no puede jamás estar separado de sí mismo, sean las que sean las circunstancias. Os amo. Hasta pronto.


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