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domingo, 8 de junio de 2014

Consciencia Iluminada. Anam Thubten. Recopilación de frases de sus libros: “La Magia de la Consciencia” y “Sin YO no hay problemas”. Publicado por Toni en: Sois Dioses. Sois Inmensos. 7 de junio de 2014. Con audio. ¡Compartir!!!!

 
 

Audio: incluye 3 partes. Esperar a que haga el cambio al siguiente.

Hay dos libros de Anam Thubten traducidos al español por la editorial Sirio y aparte de que me han gustado, me ha parecido que un factor a destacar es el lenguaje sencillo con que Anam Thubten se expresa. Emplea muy poco la terminología oriental y su lenguaje coloquial y ameno me resulta agradable e inspirador. Anam Thubten es de tradición budista. Nació y se crió en el Tíbet, entrando en la tradición Nyingma del budismo tibetano.

Para quien quiera hacerse una idea de su mensaje, voy a citar algunas frases de los dos libros suyos disponibles en español. Estas citas son tan sólo una muestra, pero valdrá para hacerse una idea intuitiva de lo que comparte.

El primer libro que leí de él fue "La magia de la conciencia":

Fuimos, somos y seremos un tesoro inagotable de dicha y gracia. (Página 13)

(...) la iluminación está libre de limitaciones, y llena de amor, alegría y sabiduría. (Pág. 20)

(...) o bien vivimos engañados o estamos completamente iluminados. No hay un estado intermedio. (Pág. 20)

La verdadera felicidad sólo surge cuando despertamos de esa conciencia no iluminada. (Pág. 21)

El deseo de la mente conceptual de lograr la iluminación es algo que la mantiene a la defensiva y que por lo tanto la mantiene alejada de la propia iluminación. (Pág. 25)

El verdadero sentido de abrir nuestro corazón es que ya no tenemos miedo a perder nada. Es una forma de rendición, pero de una rendición que no tiene objeto: lo que rendimos son nuestras esperanzas y miedos, y la inversión en nuestra infelicidad. Cuando hemos alcanzado el punto final de esta rendición, ya no hay nada a lo que nos queramos apegar. (Pág. 25)

Cuando dejamos que las cosas sean tal como son, todo pasa a ser perfecto en su imperfección. (Pág. 26)

Es cuestión de un instante y no requiere ninguna habilidad especial. Tampoco necesitamos mucho tiempo para prepararnos para esa tarea. Podemos simplemente exhalar y dejar marchar toda la historia de nuestra vida, esa que nos tomamos tan en serio. (Pág. 26)

Al abandonarlo todo, descubrimos de repente que residimos en esta nueva dimensión de la mente y podemos danzar en el terreno de la alegría, el amor, la dicha y la confianza. (Pág. 27)

El otro lado de la conciencia ya está iluminado. (Pág. 27)

(...) la naturaleza por excelencia de la mente ya es pura e inmaculada. Ya está iluminada, y reside constantemente en cada uno de nosotros como la dimensión indestructible de lo que somos. (...) La podemos descubrir inmediatamente en cuanto dejamos de albergar conceptos sobre ella. (...) la verdad es demasiado sutil para enseñarla. (Pág. 29)

La mayoría de las personas espirituales busca algo, y la mayor parte del tiempo creen que se halla fuera de ellas mismas. Pero en última instancia lo que estamos buscando es esta mente búdica innata, iluminada e ilimitada, que ya está presente en cada uno de nosotros. Esta dimensión pura e inmaculada reside en el flujo de la mente de todos nosotros y la realización espiritual es la comprensión experiencial de esto. (Pág. 30)

«Descansa en el estado natural de la mente» (Pág. 34)

El descanso profundo es el punto en el que ya no estamos buscando nada. (...) En ese profundo descanso surge una quietud maravillosa, una posición estratégica desde la que podemos vislumbrar la mente luminosa y fundirnos finalmente con ella. (Pág. 35)

Es el refugio sin refugio, el punto de paz, carente de toda dualidad. (Pág. 39)

La iluminación no es más que ver directamente la verdad sin la distorsión de la mente, clara como la palma de tu mano. La verdad de la que estoy hablando no es la verdad en sentido convencional, sino la verdad inmutable que existe antes que la mente. (Pág. 39)

La raíz de la resistencia es el miedo a la muerte, no a la muerte física sino a la muerte de la ilusión de un yo separado. (Pág. 40)

El verdadero despertar espiritual le puede ocurrir a cualquier persona en cualquier momento porque no está ligado a una cultura o a una religión. (Pág. 40)

De modo que la iluminación es todo lo que anhela nuestro corazón: amor, libertad, alegría, paz y descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza. La iluminación satisface todo aquello que estamos buscando. Pero recuerda, no se trata de un fenómeno religioso. Solo consiste en reclamar nuestra cordura básica al no mantener el gran sueño de la dualidad. Cuando nos libramos del gran sueño, nos liberamos de todo sufrimiento. De eso es de lo que nos libramos. No es que hayamos dejado de sufrir temporalmente sino que empezamos a cortar la raíz de todo sufrimiento. (Pág. 41)

El budismo enseña que existe un paraíso pero que no se halla en ningún lugar fuera de nosotros. El paraíso es la mente despierta. Para muchos maestros, es la percepción pura, es decir, la mente iluminada que está libre de toda forma de engaño. (Pág. 41)

Si deseamos ir más allá de estas limitaciones mundanas, debemos recordar que ese mundo no está allí fuera, que no es más que un estado de conciencia. El mundo que muchas personas espirituales están intentando transcender en realidad se encuentra en su interior. No es una auténtica realidad. Es una realidad provisional, de ensueño, una realidad que ha construido el ego (...). (Pág. 43)

El quid de la cuestión es este: tenemos que continuar regresando al interior, dándonos cuenta de que lo que queremos transcender no está fuera, sino dentro de nosotros. No es más que un mundo mental (...). (Pág. 43)

Ese es el nivel más alto de la meditación; es conciencia pura. (Pág. 45)

Simplemente dejamos que todo sea tal como es. (...) Meditar no significa más que permitir que todo sea tal cual es, y que el mundo de las ideas, los conceptos y la tristeza se disuelva por sí mismo, lo cual siempre ocurre. (Pág. 45)

Esta técnica es muy sutil. No funciona a menos que haya un deseo ardiente de despertar a la verdad, justo aquí y ahora. Cuando veamos la verdad, nos asombrará comprobar que ha estado ahí todo el tiempo. Existe un arte de indagar que muchas tradiciones han enseñado con diferentes estilos (...). El formato no es tan importante. A veces, cuando no sabemos cómo ir más allá de nuestras nociones de realidad, cuando no sabemos cómo saltar al océano del amor y la alegría, lo único que podemos hacer es iniciar esta indagación suprema. ¿No te parece muy sencillo? (Págs. 45-46)

En ese espíritu de indagación en ocasiones se producen grandes aperturas. A veces se derrumba toda la resistencia, y de repente sentimos que no hay nada que bloquee la conciencia. (Pág. 46)

Se ha dicho que practicar la verdadera espiritualidad es olvidarse de uno mismo. Una vez que sabemos cómo olvidarnos realmente de nosotros mismos, lo que queda es una inmensa paz que lo invade todo y está siempre presente. (Pág. 48)

Hemos de aprender a disfrutar de cada momento. No necesitamos nada del exterior para sentirnos felices y libres. (Pág. 49)

(...) disfrutar de la vida tal como viene. (Pág. 50)

Uno de los métodos más poderosos para provocar el final de la búsqueda es el cuestionamiento profundo, que puede conducirnos a un gran avance. Podemos abandonar todo tipo de búsqueda y ver claramente qué fácil es alcanzar la libertad. Una pregunta que nos podemos hacer es: «¿Necesito más sufrimiento o he sufrido ya lo suficiente?». (Pág. 50)

¿Resulta fácil lograr el final del sufrimiento? Quizás no lo sea, pero es bastante simple. Si fuera fácil, todo el mundo se habría liberado ya hace mucho. (Pág. 50)

Buda lo definió como el acto de soltar la carga, y aseguró que ese era el camino. (Pág. 50)

A menudo, las más elevadas enseñanzas espirituales son más verticales que lineales. Nos invitan a iluminarnos en este preciso instante en lugar de señalarnos un objetivo en un futuro lejano. (...) No tiene nada de místico porque es el acto radical de soltar la carga mental, de abandonar la mente, de dejar a un lado todos nuestros conceptos mentales. (Pág. 51)

La vida no se puede contener en un marco dualístico, y juzgándola en términos de bien y mal. ¿Qué sentido tiene intentar controlarla? Hacerlo solo nos agotará (...). (Págs. 51-52)

No obstante, podemos flotar en el río de la vida, sin luchar por ir a contracorriente. De ese modo, la vida se ocupa de sí misma. (Pág. 52)

(...) «liberación». (...) no perdemos nada. Lo único que perdemos es infelicidad, sufrimiento (...). Lo único que tenemos que hacer es abandonar todos los conceptos, y ya sabemos cómo hacerlo. En realidad somos muy buenos abandonando cosas. Si sabemos cómo dejarnos en casa las llaves del coche, también sabremos desprendernos de nuestros conceptos. (Pág. 53)

De modo que si realmente ansías que se produzca la liberación ahora mismo, solo hay un método, el rey de todos los métodos, el método sin método, que consiste simplemente en abandonar todos los conceptos, no más tarde, no dentro de un momento, sino ahora mismo. Limítate a abandonar todos los conceptos. Ese es el final de toda búsqueda. Entonces seremos libres para disfrutar de la vida tal como es, en cada momento, de modo que el cielo estará en la Tierra. (Pág. 54)

(...) la realización es lo mejor que le puede ocurrir a cualquier ser humano. (Pág. 57)

No es suficiente con tener solo una comprensión intelectual; debemos tener más bien una comprensión directa de este estado increíble llamado «libertad incondicional». (Pág. 57)

Sufrir, en realidad, es totalmente condicional. De hecho, ya se está desmoronando. ¿No ves la locura del ser humano? Cree en una realidad que no existe y no cree en una realidad que sí existe. No hay duda de que el mundo se encuentra muy confundido. (Pág. 58)

Vamos a reírnos de nosotros mismos un poco. (Pág. 58)

Lo que realmente existe es la libertad incondicional, y esto no es solo una idea. Es algo que todo el mundo puede vislumbrar. (Pág. 58)

(...) la existencia humana es en realidad un juego de buenas y malas circunstancias, una serie interminable de historias (...). Sin embargo, no importa lo que esté ocurriendo en esa representación tan ilusoria. Nuestra mente se arraiga por completo a ese terreno eterno e inalterable de libertad. Cada uno de nosotros tiene acceso a ese mundo iluminado en cualquier momento. Pero primero hemos de saber cómo abrir el corazón y entrar en un estado de mente extraño, así como en muchos sentidos, transcendente, en el que no deseamos nada excepto la eterna libertad. (Págs. 58-59)

La mente egoica no puede comprenderlo, pero en realidad el estado de absoluta libertad es la ausencia de todo deseo. (Pág. 60)

En realidad, la mente luminosa reside ya en todos nosotros. A veces resulta increíblemente fácil acceder a esa realidad porque está siempre en nuestro interior, aunque la mayoría de las veces no sea manifiesta. (Pág. 60)

En un instante, el mundo de la ilusión, el mundo del yo, el mundo de la esperanza-miedo, nacimiento-muerte, se derrumba, no en el exterior, sino interiormente, en el reino de la conciencia. (Pág. 61)

Dado que su naturaleza no es conceptual, a veces no hay nada de lo que podamos hablar. Lo único que hacemos es esperar. Esperar hasta que la mente deja de buscarlo en el exterior y dirige la atención de forma natural hacia el interior, reconociendo finalmente que la verdad que hemos estado buscando ya está ahí. (Pág. 61)

(...) desilusión extática. Lo denomino «desilusión extática» porque sentimos mucha alegría. (...) Pero es una desilusión porque todas nuestras grandes ideas, especulaciones y suposiciones acerca de la verdad quedan desacreditadas. Por eso es una desilusión extática. (Pág. 62)

Eso es lo que estás buscando. Cuando te detienes, hay una conciencia desnuda, ausencia de pensamientos, ese fundamento sin fundamento que sientes. Eso es lo que has estado buscando. Eso es lo único que necesitas. (Pág. 63)

Convencer a la mente de que la libertad incondicional ya está aquí resulta una desilusión maravillosa. (Pág. 63)

(...) aquello que estamos buscando se encuentra ya adentro. (Pág. 66)

Hay una parte de nosotros que ya está iluminada y esa parte es lo que somos realmente; es nuestra verdadera naturaleza. (Pág. 66)

De modo que el objetivo de todo empeño espiritual es realizar la parte iluminada de lo que somos, no en algún momento futuro, sino ahora mismo. (Pág. 67)

Como dijo Kabir: «Lo que denominas salvación no pertenece al tiempo de después de la muerte». (Pág. 67)

La mente siempre está intentando imaginarse alguna estrategia, algún medio para atrapar ese objeto de deseo llamado «liberación» o «iluminación». La salvación, la liberación, no pertenece al tiempo posterior a la muerte, pero tampoco al tiempo previo a la muerte. Solo pertenece a este momento. La salvación, la liberación, el moksha o el nirvana, aquello que la gente ha estado buscando a lo largo de la historia, ninguno de ellos pertenece al tiempo, ni al pasado ni a ninguna especie de suceso fantástico del futuro. Pertenece a este momento, este momento que está teniendo lugar ahora mismo. (Pág. 67)

(...) debemos dirigir nuestra atención hacia el interior con todo nuestro corazón, con todo nuestro deseo de eliminar lo que está oscureciendo esa maravilla que habita en cada uno de nosotros. Nos tenemos que permitir reconocerla y verla en este preciso instante, no en el instante siguiente, y no en algún instante fantástico que vaya a tener lugar en el futuro. (Pág. 68)

Esa verdad indescriptible y maravillosa, esa presencia, esa conciencia, siempre está llamando a nuestra puerta, en su deseo de unirse con cada uno de nosotros. (Pág. 68)

Sorprendentemente, cuando nos dirigimos hacia el interior, siempre descubrimos que eso que nos impide reconocer la verdad más maravillosa en realidad no se encuentra en el exterior, sino en el interior. Resulta un velo muy fino y fugaz. Para la mente humana es difícil perderlo todo, abandonarlo todo, disolver todas las contradicciones y todas las tensiones y amar todas las expresiones de la realidad, no preocuparse por la muerte ni por el nacimiento, no inquietarse por ninguna de las ideas de lograr y no lograr, y abrazar a todo el mundo con un corazón abierto. (Págs. 68-69)

Si sientes devoción hacia tu gurú, no la abandones pero recuerda que el gurú está dentro de ti mismo, no fuera. (...) el gurú supremo es tu conciencia pura. (Pág. 69)

La mayoría de las personas están todo el día «yoizando». (Pág. 70)

Por lo tanto, la práctica espiritual consiste en «desyoizar». (Pág. 71)

Buda aseguró que (...) existe una isla interior maravillosa llamada nirvana. De modo que hay un lugar al que podemos escapar del mundo mental de los problemas. Al fin y al cabo, no suena mal ser libre, llegar al nirvana interior. Sin duda, es muy diferente a la práctica del escapismo. (Pág. 75)

Es la mejor isla a la que irse de vacaciones si estamos preparados. (Pág. 76)

Es el lugar en el que podemos darnos un festín de verdadero amor, sentir la verdad ilimitada, reconocer la unidad de todo lo que existe y abrazar a todos los seres en nuestro corazón. (Pág. 76)

Podemos despertar a la mente búdica en este preciso instante, pero esta experiencia es totalmente inexpresable. Es pura dicha, dicha transcendente. (Pág. 76)

Ser este pequeño «yo» es una forma de fragmentación. Asociarse con una sensación de yo no es un estado sano de conciencia, sino un estado de ser fragmentado, perdido y separado. Transcender nuestro apego conceptual a la ilusión de este ser limitado es en realidad dicha suprema. (Pág. 77)

(...) esta riqueza interior nunca se nos agota. Su dicha se experimenta al dar, al abrir ese tesoro inagotable; dar, irradiar, emanar abundancia hasta el punto en que ya no haya nada más que mantenga nuestra conciencia en la prisión de la dualidad. (Pág. 77)

La dicha transcendente es la experiencia de estar liberado de todos los límites, de todos los tipos de ataduras. Es ser completamente libres (...) para expresar amor ilimitado (...) la felicidad suprema. (Pág. 77)

Miramos a la mente presente. ¡Qué sencillo! (Pág. 79)

(...) la conciencia lo abarca todo. Vivimos en ella. Somos ella. (Pág. 81)

Muchos antiguos maestros afirmaron que no se puede producir esta purificación sin realizar un sadhana en la vida diaria, aunque podamos disfrutar de esos extraordinarios vislumbres de la verdad. (Pág. 83)

Por supuesto, a veces las personas normales, que no son ni monjes, ni monjas, ni yoguis, pueden experimentar una elevada epifanía espiritual, que es una experiencia maravillosa, pero eso no cambia mucho su vida. Solo pueden decir que han vislumbrado la verdad. Es la forma suprema de alarde. (Págs. 83-84)

Este infierno no termina hasta que nos damos cuenta de que no es más que una invención nuestra. (Págs. 84-85)

El maestro tibetano Tsangpa Gyari dijo: «La gran dicha seguirá a aquellos que sepan cómo relajar la mente». Esa gran dicha de la que estaba hablando es la pura alegría que constituye la propia vida (...). Por eso el arte de la atención se considera uno de lossadhanas más poderosos. Nos hace conscientes de cada momento sin juzgar o comprender. En ese espacio, la conciencia se relaja y se despierta. (Pág. 85)

(...) tenemos una sensación profunda de estar incompletos; por eso también sentimos una insatisfacción lacerante, que hace que nos aferremos a cualquier cosa que percibamos que tiene el poder de hacernos felices. Deseamos sexo, entretenimiento y comida hasta el punto de que nos volvemos adictos a ello. Tenemos una sensación constante de vacío interior que intentamos adormecer con nuestras adicciones. (Pág. 92)

A veces desarrollamos una creencia en nociones budistas como el vacío, la realidad transcendente o la unidad de todo cuanto existe. Creer en esta unidad es quizás la mejor creencia que podemos tener, si estamos buscando alguna creencia. Pero la propia creencia sigue siendo conocimiento conceptual, y con este sigue ligada a la mente egoica. (Pág. 93)

Tarde o temprano, tenemos que ir más allá de esa creencia para experimentar directamente la unidad, la verdad suprema, la esencia de las enseñanzas inmortales de Buda. Entonces experimentaremos la alegría, la libertad y la liberación. Ya no serán ideas abstractas, sino que se volverán bastante reales en nuestra experiencia personal, como el hecho de saborear la miel o escuchar una música agradable. Del mismo modo, la felicidad incondicional, la paz, la alegría y todas las palabras maravillosas que hemos estado escuchando en las enseñanzas espirituales, de repente, se vuelven bastante reales. (Pág. 93)

Existe un vislumbre de la unidad que se puede desarrollar en este preciso instante. Se relaciona con el hecho de que la unidad siempre está aquí, y es gratis. (Pág. 93)

«No sigas el pasado. No anticipes el futuro. Relájate. Deja tu mente sola tal como es, y entonces surgirá por sí misma la suprema liberación». (...) Si nos limitamos a abandonar el recuerdo del pasado, sin anticipar el futuro, y dejamos nuestra mente sola tal como es, se revelará la unidad porque nos hemos apartado del camino. (Pág. 94)

El terreno de todo cuanto existe no está separado de nosotros, sino que forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de él. Somos uno, de modo que no tenemos que ir a ninguna parte a buscarlo. Cuando hay una total disponibilidad y rendimiento, podemos vislumbrarlo en ese mismo momento, en ese mismo lugar. (Pág. 94)

Cuando descansamos en el momento presente, se revela un espacio. Se trata de un espacio interior que no está ocupado por la nube de los pensamientos. (Pág. 95)

Sin embargo, el hecho de vislumbrar la verdad no es más que el inicio de nuestro proceso de despertar interior. (Pág. 95)

Puede que nos sorprenda bastante lo rápido que la podemos vislumbrar. Lo único que necesitamos saber es que este momento no puede ser mejor de lo que es ahora mismo. (Pág. 96)

(...) en ese lugar ya podemos vislumbrar la verdad. No obstante, esto no significa nada hasta que reconozcamos la verdad. Puede que experimentemos miles y miles de vislumbres maravillosos de la verdad, pero tal vez su reconocimiento se nos escape. Hemos de tener ese reconocimiento experiencial de la verdad, no conceptual o intelectual, que no cura la enfermedad. (Pág. 96)

Es la experiencia directa de la verdad con una confianza inquebrantable que ya no tiene ninguna duda sobre ella. (Pág. 96)

(...) para señalar algo que transciende todos los conceptos y las palabras es necesario utilizar precisamente conceptos y palabras. De lo contrario no podríamos acercarnos a esta verdad. En las tradiciones espirituales hay dos formas de elucidar lo inefable; una es a través de la negación y la otra a través de la afirmación. Buda utilizó ambas. (Pág. 102)

Los dos lenguajes parecen contradictorios, pero señalan a la misma verdad. Cuando nos limitamos a abandonar la ilusión del «yo», descubrimos que somos uno con todo lo que existe en el mundo de la sacralidad que todo lo ocupa. (Pág. 102)

Estoy hablando sobre lo sagrado como auténtica experiencia, una experiencia sin ego. Esta sensación de sacralidad no es más que amor supremo, sin discriminación, totalmente carente de ego. Este amor supremo va más allá de cualquier tipo de apego. (Pág. 102)

Nuestra conciencia creó ilusiones, y después creyó que era real. (...) las aceptó y pensó que eran reales. Es como un autor que escribió un relato de ficción pero se olvidó de que era una invención que había creado él mismo y creyó que estaba ocurriendo realmente. Toda esta situación que estamos intentando transcender en realidad no es más que una ilusión. (Pág. 103)

Resulta bastante irónico, porque lo que queremos transcender en realidad no existe. Solo existe en el muestrario de nuestra mente. Esto es lo único que tenemos que recordar: eso que estamos intentando transcender es una creación de nuestra propia mente. En cuanto nos damos cuenta de ello, lo superamos todo. (Pág. 103)

Incluso el «yo» que está intentando transcender se disuelve. Esta es la paz absoluta de la que hablaba Buda cuando describió el nirvana. Nirvana significa iluminación, y su definición literal es «apagar» o «extinguir». Lo que se extingue es el fuego de la falsa ilusión. (Pág. 104)

Lo vemos todo como sagrado y lo amamos todo sin un objeto específico de amor. (Pág. 104)

Cuando lo abandonemos todo, tendremos una sensación de libertad. (...) esa tierra no se encuentra en ningún lugar exterior. (Pág. 105)

La propia expresión «conciencia pura» no es más que un indicador de esta luz innominada, vasta e ilimitada que reside dentro de cada uno de nosotros y que es lo que realmente somos. (Pág. 107)

No hay nada que descubrir como verdad suprema más allá de la pura conciencia. Eso es todo lo que existe. Cualquier otra noción de la verdad no es más que una elaboración de ideas y conceptos. La pura conciencia no es el efecto de ninguna causa. (...) Está presente en cada uno de nosotros y no está limitada por el tiempo y el espacio. Está libre de todo y está presente en todo en este momento. Es el terreno de nuestro ser, lo que somos en su máximo sentido. (Pág. 108)

La conciencia pura no es un estado meditativo. Si lo fuera, sería algo artificial, algo que no es más que el efecto de una causa. Va más allá de estas experiencias. (Pág. 109)

Toda experiencia es temporal. No dura para siempre. (Pág. 110)

La conciencia pura está presente en cada uno de nosotros ahora mismo, y podemos ser conscientes de ella, pero no practicarla o lograrla. No podemos alcanzarla porque ya se encuentra en nuestro interior y no es el efecto de ninguna causa. No es el resultado de nuestra práctica espiritual porque ya está presente en todos nosotros. Por lo tanto, lo único que podemos hacer es practicar el hecho de ser conscientes de ella en este momento. (Pág. 111)

(...) ya se encuentra ahí. Está siempre ahí, eternamente, sin ninguna causa. No hay siquiera un instante en el que la pura conciencia esté ausente. (Pág. 112)

Aquello que te dé resultado es lo más apropiado para ti. El método no tiene que ser budista ni tampoco complicado. Puede ser tan simple que quizás lo único que necesitemos hacer sea pararnos de vez en cuando. (Págs. 112-113)

(...) la conciencia pura ya está totalmente desarrollada en cada uno de nosotros. (Pág. 114)

La señal del auténtico despertar espiritual es que no deseamos nada más. Es entonces cuando vemos finalmente que esta vida humana puede ser muy divertida. (Pág. 116)

De modo que a veces las personas espirituales pueden ser muy duras consigo mismas. En ocasiones, cuando se trata de su compromiso de adquirir iluminación y transformación personal, les falta compasión y tolerancia. Pueden ser muy duras e inmisericordes consigo mismas, ya que se usan constantemente como conejillos de Indias sagrados, probando este método y aquel otro para comprobar si responden o no. (Pág. 118)

A veces, cuando dirigimos la vista al interior, no encontramos fácilmente la santidad; en otras ocasiones, sí. Pero hay muchos momentos en los que no hallamos en nosotros mismos luz, gloria, santidad o budeidad alguna. Lo único que encontramos es un saco de neurosis. Lo más importante es no juzgarlo, sino permitir compasivamente que sea. Si es negativo, se disolverá por sí mismo a través de la conciencia. Si es positivo, aumentará de la misma manera. (Pág. 119)

Nosotros mismos podemos ser como el padre o la madre cariñosos que coge en brazos a su querido hijo cuando llora porque se ha hecho daño o se ha manchado los pañales. Los padres cariñosos no juzgan, sino que toman en brazos a su hijo con total amor y aceptación. ¿Podemos tomar a este confuso yo que habita en cada uno de nosotros con ese mismo nivel de compasión y amabilidad sin odiar nada ni intentar crear ningún antagonismo? (Pág. 121)

No hay nada que odiar. Ni siquiera hay que odiar eso denominado ignorancia, sino que hay que abrazarlo en agraciada compasión. A veces las personas espirituales albergan mucho odio, pero es muy sutil y engañoso, porque surge de todo ese punto de vista del antagonismo, de que hay algo contra lo que están luchando, algo de lo que están intentando librarse. (...) Hay una sensación de dureza que dirigimos hacia nosotros mismos aunque estemos en el camino espiritual, como si nos forzáramos hasta el límite sin ninguna suavidad. Esa suavidad es realmente necesaria, y gracias a ella al final vemos esta sensación de alegría en todas las situaciones. No importa si somos libres o no. Hay una sensación de facilidad, gentileza, aceptación y dulce rendición. O se logra una gran iluminación o solo hay un mundo de tristeza danzando en nuestra conciencia. No importa. Dentro de nosotros sentimos esta profunda calma porque ya no somos severos con nosotros mismos. Nos relacionamos de la manera en que los padres se relacionan con sus hijos. (Págs. 121-122)

Debemos coger en brazos a ese mundo de tristeza y falsa ilusión con total amor y compasión, ya que somos totalmente perfectos, inherentemente divinos, y estamos iluminados desde el principio. (Pág. 122)

(...) por debajo de esa danza ilusoria de la conciencia hay un terreno inalterable e indestructible de lo que somos realmente, y en ese reino no material, en esa dimensión no manifiesta, ya somos perfectos. (Pág. 122)

(...) lo que somos ya es perfecto, ya está iluminado, independientemente de cuál sea la danza de la conciencia (...). (Pág. 122)

Cuando somos capaces de cogernos en brazos a nosotros mismos con compasión y sabiduría, no hay nada que pueda ir mal. (Pág. 123)

El ego espiritual a veces se impacienta y se enfada por el hecho de que el mundo todavía no se haya despertado. (Pág. 123)

Cuando sabemos cómo hacer que surja este corazón amable, ya no tenemos prisa y ya no es necesario que seamos hostiles con nosotros mismos. (...) mantener esa profunda confianza (...). La compasión extática es una compasión poco común. No nos hace sentirnos tristes. Es esta gran alegría que sabe que todo es perfecto. Ya somos Buda, y a pesar de ello hay compasión hacia este sueño temporal de la dualidad. Este sueño no va a durar eternamente. Lo creas o no, el universo nos proporcionará magia y milagros para ayudarnos a despertar. Todos los sueños terminan antes o después. Solo es cuestión de tiempo. (Pág. 124)

La vida es infinita. Es unidad. Es vacío. Es la maravilla de las maravillas. (Pág. 127)

Tilopa dijo: «Usa la mente para observar la mente y entonces el samsara se reducirá en ese preciso instante». Usar la mente para observar la mente es una forma de atención. (Pág. 129)

Cuando finalmente despertamos a esto, experimentamos una gran sensación de plenitud y de alegría. No decimos: «Me gusta esta dimensión sagrada, me gusta esta totalidad, pero quiero algo más». No pensamos que esta dimensión sagrada es muy bella pero que tiene algunos problemas y hay que cambiarla un poco. Nuestra dimensión sagrada, la totalidad intrínseca de todo cuanto existe, es inherentemente perfecta e infinita tal como es. En la dimensión sagrada de este mandala, ¿se produce esa mentira, esta separación entre el yo y lo demás? ¿Hay alguien al que no deberíamos amar? ¿Hay alguien al que deberíamos odiar? ¿Hay alguien al que deberíamos excluir? De modo que cuando empezamos a ver que esa vida, la vida real, es todo, nos convertimos en verdaderos devotos. (Pág. 133)

¿Eres capaz de ver lo maravilloso que sería porque todas esas luchas, todo el esfuerzo de ir a alguna parte y de buscar esto y lo de más allá, se terminarían? Todas nuestras estrategias de intentar defender algo, la ilusión del yo, se acaban, y vemos el infinito en todas partes. (Pág. 133)

Cuando despertamos a la vida real, se disuelve la vida conceptual, la vida creada por la mente; y cuando esta se disuelve, todos nuestros problemas se acaban. ¿Te imaginas? Todo nuestro dolor, nuestras quejas y nuestro lloriqueo se terminan. Es el final de todo ello. (Pág. 134)

(...) lo que buscamos no está ahí fuera. No hay ningún «fuera». La vida es nirvana. Esto es nirvana. (...) todo está ya aquí. (Pág. 138)

En realidad la devoción es el acto de rendición. La verdadera devoción no tiene objeto. (Pág. 139)

Por lo tanto, la devoción sin objeto significa que no hay nada que puedas adorar, nada a lo que te puedas rendir que esté separado de nosotros o de la propia vida. Este entendimiento se considera la realización más elevada. Se denomina percepción sagrada, es decir, es la transcendencia de todas las percepciones. (Pág. 140)

(...) ya no existe mi vida y tu vida. Solamente vida. Hay una gran diferencia entre estos dos puntos de vista: la vida y mi vida. En el momento en que pensamos «mi vida», hay una necesidad inmediata de controlarla. (Pág. 140)

Tanto sufrimiento innecesario surge por el mero hecho de creer en esta noción llamada «mi vida». En cuanto caemos en ese engaño, nos volvemos realmente avariciosos, tacaños y sobreprotectores, y estamos demasiado a la defensiva. Queremos defender y asegurar eso llamado «mi vida» y a veces vemos que un gran porcentaje de la realidad es una amenaza directa a ella. Nos volvemos totalmente paranoicos y tememos la realidad, a la gente y las situaciones a las que nos enfrentamos. También nos da miedo la muerte porque la muerte simboliza el final de la denominada «mi vida». La práctica de la verdadera devoción es devoción a la vida, no a una gran idea de lo divino, sino devoción a la propia vida. En ese proceso se disuelve la idea de «tu vida» y «mi vida», y solo existe la vida. (Págs. 140-141)

(...) solo hay vida, y la vida ya está sucediendo. (Pág. 141)

Buda dio un sermón que dijo que resumía todos sus otros sermones: «No vivas en el pasado porque el pasado ya se ha ido. No vivas en el futuro porque está lleno de expectaciones y todavía no ha llegado. Sé plenamente consciente de aquello que esté ocurriendo en este momento con total conciencia y perspicacia. Permanece en el momento presente. Este es el auténtico camino para descubrir la vida, que no es otra cosa que vacío, verdad divina y unidad». (Págs. 141-142)

¿Somos capaces de rendirnos al momento presente? ¿Somos capaces de rendirnos a la vida que ya está sucediendo ahora mismo? ¿Somos capaces de abrir el corazón y, en lugar de esperar y posponer, inmediatamente, en este mismo instante, abandonar todas nuestras ideas de lo que la vida debería ser? (Pág. 142)

No hay separación entre nosotros y el resto del mundo. No hay más límites ni barreras. Solo amor y alegría. Esa es la actitud realmente sagrada. (Pág. 142)

La vida siempre nos está hablando, pero no la escuchamos. Siempre quiere invitarnos a un festín eterno de libertad y amor incondicional. Siempre nos pide que abandonemos todos nuestros miedos, nuestro odio, que nos disolvamos en la propia vida. (...) De modo que, por favor, sigamos perdiéndonos durante un tiempo, o dejemos de estar perdidos y seamos libres, de una vez para siempre. Depende de nosotros. (Pág. 143)

Su otro libro traducido al español se titula "Sin yo no hay problemas":

La mente egoica siempre está comparando el yo con los demás porque cree que es una entidad separada y utiliza el cuerpo como línea divisoria entre el yo y los demás. (Pág. 13)

Somos inmateriales. Somos insustanciales. No somos un tablón que al final se rompe. La propia esencia de lo que somos va más allá de la decadencia y la transitoriedad. Sí, nuestro cuerpo es transitorio, pero nuestra verdadera naturaleza, no. Nuestra verdadera naturaleza es inmortal y divina, trasciende todas las imperfecciones. Por eso todos somos iguales, todos somos uno. No hay nadie que sea mejor o peor que los demás. Cuando alguien manifiesta su verdadera naturaleza, vive con amor, amabilidad y alegría. (Pág. 13)

¿Cuál es nuestra verdadera naturaleza si no es el cuerpo? Hay muchas palabras que podemos utilizar para describirla. En el budismo la expresión más simple que podemos emplear es «naturaleza búdica». La definición de naturaleza búdica es que ya estamos iluminados. Ya somos perfectos tal como somos. (Pág. 13)

Nuestra verdadera esencia va más allá del nacimiento y de la muerte. No puede enfermar nunca. No puede envejecer nunca. Está más allá de todas las circunstancias. Es como el cielo. No es una teoría. Esa es la verdad que solo se puede comprender en el reino de la conciencia iluminada. Esta conciencia es sorprendentemente accesible para todos nosotros. (Pág. 14)

Cuando tiene lugar ese despertar, ya no hay ningún deseo de ser alguien distinto a quien somos. Toda idea previa de lo que somos se desvanece y junto con ella desaparecen el dolor, la culpa y el orgullo asociados a nuestro cuerpo. En el budismo, esto se denomina ausencia del yo. (Pág. 14)

El despertar no tiene nada que ver con nuestro pasado. No tiene nada que ver con si hemos estado meditando mucho tiempo o no. No tiene nada que ver con conocer a maestros o a gurús admirables. Solo depende de si estamos abiertos a él. (Pág. 14)

Esta apertura, esta receptividad, está fundamentalmente relacionada con nuestra habilidad de resistirnos a abastecer al ego de conceptos e ideas. (Pág. 15)

Es muy importante que observemos nuestra mente para ver qué es lo que estamos buscando, qué es lo que estamos tratando de conseguir. (Pág. 15)

Intenta hacer lo siguiente: préstale atención a la respiración en silencio. Contempla tu mente. De inmediato verás que comienzan a surgir pensamientos. No reacciones a ellos. Limítate a seguir observando la mente. Nota cuándo hay un espacio entre cada pensamiento. Date cuenta de que existe un espacio entre ese momento en el que terminó el último pensamiento y todavía no ha llegado el siguiente. En este espacio no existe ni «yo» ni «mi». Ya está. (Pág. 16)

Puede que cueste creer lo sencillo que resulta darse cuenta de la verdad. De hecho, el lama tibetano Ju Mipham dijo que la única razón por la que no alcanzamos a comprenderla es porque es demasiado simple. (Págs. 16 y 17)

Si te sientes enfadado o decepcionado, simplemente hazte esta pregunta: «¿Quién está enfadado o decepcionado?». En esa indagación se puede manifestar de forma natural la serenidad interior. (Pág. 17)

Hay relatos de personas que han estado luchando durante mucho tiempo con problemas sin lograr resolverlos. En cuanto se pusieron a meditar y se preguntaron quién estaba luchando, se dieron cuenta de que en realidad no había existido nunca ningún problema. (Pág. 17)

Cuando se han eliminado todas las capas de falsa identidad, ya no queda ninguna versión de ese viejo yo. Lo que queda es conciencia pura. Ese es nuestro ser original. Esa es nuestra verdadera identidad. Nuestra verdadera naturaleza es indestructible. (Pág. 17)

Deberíamos recordar que cada momento es un umbral al perfecto despertar. (Pág. 18)

El paraíso es nuestra conciencia pura primigenia, que está libre de toda limitación pero abarca la infinitud de lo divino. (Pág. 18)

No hay ni una sola ilusión que podamos mantener para siempre. Tarde o temprano lo perderemos todo. La sensación de que va a durar no es más que nuestra mente contándonos historias. Las ilusiones son irreales. Las ilusiones son proyecciones mentales. No tienen ninguna realidad concreta o inherente. (Pág. 21)

(...) al final siempre se trata de relajarse. Por eso muchos maestros budistas definen la meditación como el arte de descansar o el arte de relajarse. (Pág. 23)

Cuando nos relajamos completamente, vemos que todos nuestros pensamientos comienzan a disiparse y la mente egoica se va disolviendo de forma automática. La mente egoica es muy poderosa, y si intentamos liberarnos de ella, no podemos. Pero cuando simplemente nos sentamos y nos relajamos, se disuelve sin que hagamos nada. (Pág. 23)

(...) cuanto más intentamos trascender el ego, más fuerte se vuelve. Es como cuando le dices a alguien que no piense en el dinero. Termina pensando en él irremisiblemente. Por lo tanto, a veces debemos abandonar todo esfuerzo de intentar conquistar al ego y liberarnos de él, y limitarnos a descansar. Es muy sencillo. Todo el mundo sabe cómo descansar. (Pág. 24)

(...) si descansamos en este estado natural de conciencia, en este momento presente, esta conciencia, la mente iluminada, a veces se manifiesta de forma espontánea. (Pág. 24)

En ese sentido, el camino a la iluminación es completamente simple, aunque puede que no siempre sea fácil. (Págs. 24-25)

La meditación consiste en descansar completamente. No solo físicamente, sino de un modo integral. El descanso completo incluye abandonar todo tipo de esfuerzo mental. La mente siempre está ocupada haciendo algo. (...) (Pág. 25)

Cuando eliminas la mente egoica, la creadora de este mundo ilusorio, la realización ya está ahí y se alcanza automáticamente la verdad. Por lo tanto, el fundamento de la práctica de la meditación budista consiste en relajarse y descansar. (Págs. 25-26)

Creemos que sabemos cómo descansar. Sin embargo, cuando meditamos descubrimos que la mente tiene tendencia a trabajar de manera constante, a hacer un esfuerzo continuo para intentar controlar siempre la realidad. La mente no permanece por completo serena y relajada. Encontramos diferentes capas de esfuerzo mental. (Pág. 26)

Por lo tanto, la idea de descansar completamente implica abandonar todo eso. Abandonar todo el pensamiento. Abandonar todo el esfuerzo de la mente y permanecer por completo en ese estado natural de la mente, la verdad, «lo que es». Cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que la realización ya está ahí. (Pág. 26)

La verdadera oración es la rendición de todos nuestros conceptos, incluida la idea de un poder superior que la rechazará o la aceptará. (Pág. 27)

No tiene nada de malo desear la felicidad, pero hemos de definir qué es realmente la verdadera felicidad. (Pág. 32)

La satisfacción es un estado interior en el que el apego y el miedo están totalmente ausentes, un estado mental en el que el deseo obsesivo continuo de «quiero esto, quiero lo otro» ha cesado completamente. (Pág. 32)

(...) la satisfacción interior ya está ahí, y esa es la verdadera felicidad. No hay otra iluminación aparte de esa. (Pág. 32)

(...) existe una gran diferencia entre abandonarlo todo y abandonar el apego a todo. (Pág. 33)

La esencia de la práctica espiritual consiste en abandonarlo todo interiormente. Requiere una comprensión muy especial, ya que normalmente resulta difícil. Puedes tenerlo todo, pero no te puedes apegar a nada. Puedes comerte un helado, pero no te puedes apegar a él. (Pág. 34)

Cuando estamos apegados a algo, sentimos que debemos tener más. Nos acordamos de lo bueno que estaba el helado y a veces lo utilizamos incluso como mecanismo antidepresivo. (Pág. 34)

(...) el desapego es el camino a la gran liberación. (Pág. 34)

A pesar de ello, es muy positivo renunciar a algo. Renunciar a algo que sea una distracción y una complacencia, que nos impida afrontar la realidad, una realidad que hemos estado intentando evitar. Hay una parte de nosotros que está muy asustada y es muy cobarde. Esa parte opone una gran resistencia porque no quiere pasar por la prueba suprema del abandono de todo apego y llegar a despertar. (Pág. 35)

En el camino espiritual a veces la gente se apega a todo tipo de conceptos (...). (Pág. 36)

En el mundo cotidiano nos apegamos a los placeres sensuales y a los entretenimientos por varias razones (...). (Pág. 36)

A veces nuestra mente es el mayor reto al que nos enfrentamos, más desafiante que cualquier otro desafío exterior. La mente puede ser muy destructiva, muy peligrosa. Puede convertirse en nuestro mayor adversario, especialmente cuando elige vivir en percepciones distorsionadas de la realidad. Podemos comer manjares suculentos, podemos vivir una vida maravillosa, y a pesar de ello no estar satisfechos mientras vivamos en percepciones distorsionadas. De modo que el fracaso solo es una percepción, eso es todo. (Pág. 40)

Hay una etapa en la meditación en que desaparece por completo el fuerte apego a la esperanza y al miedo, y es sustituido por una sensación de certeza en nosotros y también en el viaje en el que estamos inmersos. A partir de ese momento, incluso cuando nos encontremos con emergencias, momentos de miedo, terror, soledad o desesperación, no perderemos completamente nuestra sensación de serenidad interior. (Pág. 40)

Hay otro estado, el de la ecuanimidad. (Pág. 41)

La premisa fundamental de toda enseñanza mística es que hay una naturaleza divina en todos nosotros. En el budismo la llamamos naturaleza búdica. Cuando ya no nos identificamos con las condiciones externas, nos encontramos en el reino de la ecuanimidad. Somos uno con nuestra verdadera naturaleza, que es completamente indestructible, perfecta y sublime tal como es, para siempre. La naturaleza búdica no puede resultar afectada por circunstancias tales como la enfermedad, el hecho de ser rechazados o la muerte. No hay nada exterior que pueda dañar a la naturaleza búdica (...). (Pág. 41)

(...) nuestra verdadera esencia es indestructible. Nada puede herirla. Somos totalmente perfectos porque nuestra naturaleza básica es indestructible y nada puede condicionarla. (Pág. 42)

La verdadera naturaleza que todos compartimos es más sagrada que ninguna otra cosa. De modo que si somos capaces de identificarnos con nuestra verdadera naturaleza, nuestra conciencia pura, desaparecerá todo nuestro sufrimiento. Eso es la liberación. Eso es todo. No hay nada más. Una vez que nos identificamos con la conciencia pura, eso es la iluminación. Eso es la liberación. Eso es el moksha. No hay nada más. Por lo tanto, la comprensión está siempre ahí y no necesita nada del exterior. (Pág. 42)

La verdad no es conceptual. No podemos entenderla nunca ni lograrla a través de conceptos e ideas. De hecho, la verdad no se tiene que comprender, se tiene que experimentar, saborear, como el néctar. (...) Hay que experimentarla, no especular sobre ella. (Págs. 43 y 44)

(...) no necesitamos un telescopio para ver lo que tenemos en la palma de la mano. Asimismo, la verdad siempre está frente a nosotros y no es necesario que vayamos a ningún lado para encontrarla. (Pág. 45)

La liberación es el cese de todas las creencias erróneas. (Pág. 45)

Más bien el nirvana es el cese de la separación entre nosotros y la verdad, mero reconocimiento de lo que ha existido siempre, como despertar de una pesadilla. Es un gran alivio descubrir que no hay que hacer nada. (Pág. 46)

De modo que la verdad, o el nirvana, no es más que un estado en el que abandonamos completamente todas nuestras ideas equivocadas, todos nuestros conceptos erróneos, todas nuestras ilusiones. El nirvana es como el cielo en el sentido de que ya está aquí. Siempre está aquí. Justo ahora. El nirvana es como un cielo que está totalmente cubierto de nubes. Pero incluso cuando no lo vemos, el cielo está siempre ahí. Está siempre presente, eternamente. Las nubes solo son fenómenos temporales, fugaces. Al final desaparecerán y se verá claramente el cielo que siempre ha permanecido ahí. Nuestras ideas equivocadas y nuestros conceptos erróneos son los velos internos que nos impiden alcanzar la verdad. Una vez que sabemos cómo limitar esos impedimentos interiores, esos velos internos, alcanzaremos instantáneamente la verdad. Justo en ese instante, veremos de repente que el nirvana siempre ha estado ahí. Lo que hemos buscado durante nuestro largo viaje ha estado con nosotros todo el tiempo. Descubrimos que en realidad nunca hemos salido de casa; toda la búsqueda resultó ser una parte inútil, pero al mismo tiempo necesaria para descubrir lo que ya está ahí. (Págs. 50-51)

Lo creamos o no, siempre nos encontramos en el reino de la verdad. (Pág. 51)

En ese sentido nuestro camino espiritual es realmente simple, porque no se trata de adquirir, acumular o conseguir nada. Se trata de abandonar lo que no necesitamos. (Pág. 52)

Si permanecemos en esa conciencia presente y observamos, también se disuelve el ego y lo único que queda es conciencia pura. Cuando el ego se desmorona totalmente, se desvela esta inexpresable y simple pero profunda y extática conciencia compasiva. No hay nadie ahí. En ese lugar el «yo» es completamente inexistente. No hay separación entre samsara, malas circunstancias, y nirvana, buenas circunstancias, y no hay nadie que esté buscando el camino o tratando de alcanzar la iluminación. (Pág. 59)

Al ego le gusta negociar, discutir con la verdad (...). Realmente no hay manera de negociar con la verdad, el vacío. Lo llamemos como lo llamemos —verdad, vacío—, el único camino es disolverse. (Pág. 62)

El yo siempre está derrumbándose y disipándose a cada momento. Se disuelve si lo dejamos tal como es porque no es real. Ya es irreal. Ya se está derrumbando. Cuando intentamos construir y mantener la ilusión del yo, sufrimos mucho. Experimentamos inseguridad y locura porque estamos tratando de sostener algo que ya se está desmoronando. (Pág. 66)

La cuestión es: «¿Quién es el yo? ¿Quién es el que está intentando mantener esesamsara?». Mantener el samsara cuesta muchos dolores de cabeza (...). (Pág. 66)

Recuerdo una frase muy breve de un maestro budista: «Sin yo no hay problemas». Es muy simple y escueta, pero real y efectiva. (Pág. 70)

Cuando el yo desaparece, estamos en el paraíso, y no hay nada que hacer ni nada que conseguir. Por lo tanto, este debería ser nuestro mantra para el resto de nuestra vida: Sin yo no hay problemas. Recuérdalo: Sin yo no hay problemas. (Pág. 71)

Quizás si vivimos lo suficiente, dentro de cuarenta o cincuenta años, cuando echemos la vista atrás, veamos que los problemas a los que nos estamos enfrentando ahora no son más que un recuerdo. Con un poco de suerte, estaremos lo bastante despiertos y nos diremos unos a otros: «¡Qué inmaduro era entonces! No me lo tenía que tomar todo tan en serio porque en realidad todo es vacío». Un día seremos capaces de pronunciar esas palabras. (Pág. 75)

Cuando lo aceptamos todo, ya no hay ningún problema. Todos los problemas se disuelven inmediatamente. (Pág. 81)

(...) tenemos que considerar toda la vida como una práctica, como nuestro camino. La vida es nuestro camino. Desde el momento en que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a dormir por la noche, la vida está llena de oportunidades para cultivar la aceptación, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la conciencia y la atención plena. (Pág. 83)

Es más, cuando afrontemos una crisis, tenemos que sentirnos dichosos y pensar: «¡Esta es una oportunidad extraordinaria y perfecta para practicar cómo aceptar lo que no me gusta! Si soy capaz de aceptar esto en este momento de mi vida, seré capaz de trascender todo mi miedo, todas mis inseguridades. En realidad esto es una bendición encubierta». (Pág. 83)

Como maestros espirituales, no debemos buscar desafíos, pero tenemos que celebrar los que nos surjan en el camino. (...) Tenemos casi que postrarnos frente a los desafíos cuando nos visiten sin que los hayamos invitado. Cuando estén llamando a la puerta, hemos de estarles agradecidos. (Pág. 83)

La iluminación ya se está ocupando de nosotros. Buscarla sería un trabajo demasiado arduo. Vamos a dejar que ella venga a nosotros. Lo único preciso para que pueda entrar el sol es que corramos la cortina de la ventana. Del mismo modo, abramos el corazón y la mente sin buscar la escurridiza iluminación. (Pág. 88)

Muchos de nosotros estamos ocupados en una búsqueda interminable. Algunos buscamos a Dios; otros, un gurú, y otros, una pareja. Fundamentalmente, esta búsqueda es una larga y persistente agonía. Por debajo de ella subyace una sensación de estar separados del universo o de lo divino, algo vital para nosotros. Con frecuencia, si nos contemplamos profundamente, descubrimos que en el fondo tenemos un vacío. Eso nos conduce a sentimientos de soledad, desesperación y confusión. En un fútil intento de llenar este vacío interior, tratamos de descubrir el sentido de nuestras vidas logrando objetivos terrenales y distrayéndonos con diversos entretenimientos. Algunas de esas técnicas funcionan temporalmente como una tirita psicológica. Obtenemos un poco de alivio durante un tiempo, pero tarde o temprano vuelve toda nuestra infelicidad. (Pág. 89)

Cuando estamos buscando estos sueños fútiles, lo único que hacemos esprepararnos para vivir, en lugar de vivir plenamente a cada momento. Nos estamos preparando para un ideal de vida que esperamos alcanzar en algún momento en el futuro. No estamos viviendo plenamente justo ahora, aquí y a cada momento. (Pág. 90)

Si no hay nada fuera de nosotros que pueda proporcionarnos verdadera satisfacción, ¿adónde nos debemos dirigir? Esta puede ser una pregunta muy poderosa que nos cambie la vida. (Pág. 91)

Esta sensación de estar perdido se halla profundamente conectada con el hecho de que no conocemos nuestra verdadera naturaleza, quiénes somos realmente. Por supuesto, fingimos que lo sabemos, mientras no dejamos de apegarnos a todo tipo de identificaciones sustitutas. Finalmente, todos esos problemas surgen del hecho de no saber quién somos. (Pág. 92)

La búsqueda de la que estoy hablando no tiene nada que ver con el intelecto o con adquirir más conocimiento conceptual. No es una forma de adquisición. Es una forma de eliminación de todos los conceptos sobre lo que somos. (Pág. 97)

La muerte no es más que otro concepto. Cuando abandonamos los conceptos de la vida y la muerte, esta deja de existir, y por primera vez estamos vivos de verdad. (Pág. 98)

Nuestra naturaleza inmortal es quien realmente somos. (Pág. 99)

Todos tenemos la oportunidad de vivir plenamente. Cada instante es un momento perfecto para tener esa oportunidad. Ahora es el momento de despertar a nuestra verdadera naturaleza. ¿Por qué estamos esperando y posponiéndolo? (Pág. 99)

La plegaria es eficaz y abre el corazón, especialmente cuando es auténtica. La auténtica plegaria es aquella en la que trascendemos toda nuestra resistencia. En ocasiones resulta muy efectivo rezarle a la verdad y pedir: «Que supere esta falsa ilusión. Que trascienda esta falsa ilusión». (...) Rezar a la suprema verdad para liberarnos aquí y ahora. Si rezamos de todo corazón, siempre se produce la realización interior de un modo milagroso. (Pág. 104)

Se trata únicamente de abandonar todas las falsas ilusiones, todos los conceptos, todos los miedos y simplemente confiar en lo que hay. Lo que hay es siempre perfecto. (Pág. 105)

Hay una auténtica oración y una pseudooración. Rezarle a un dios fuera de nosotros mismos, como un padre todopoderoso que da recompensas y castigos, no es una verdadera oración. (Pág. 106)

El pasado es una fantasía. El futuro es una fantasía. Incluso el presente es una fantasía. (Pág. 107)

Cuando anticipamos el futuro, a veces empezamos a fantasear con la enfermedad, la muerte y la desgracia. Eso puede destruir completamente nuestra paz interior si nos quedamos atrapados ahí. (Pág. 107)

Resulta que cada uno de los fenómenos de este mundo exterior es una fantasía. (Pág. 108)

Creo que el auténtico mantra es: «Eso es una fantasía tuya». Cuando sentimos que estamos sufriendo, es una fantasía nuestra. Cuando sentimos que estamos despertando, también lo es. Cuando sentimos que nuestra vida no va bien, es lo mismo, nuestra fantasía. (...) la verdad solo tiene una intención, despertarnos. (Pág. 109)

No obstante, no intentes liberarte de la fantasía. Eso también es una fantasía, y acabamos muy frustrados porque al final no funciona. (...) La comprensión de que todos los fenómenos son una fantasía llega a nosotros. Lo vemos claramente. Por lo tanto, lo único que necesitamos hacer es meditar. Si seguimos meditando, nos daremos cuenta de que todo es una fantasía. (Pág. 109)

Si queremos alcanzar la verdad, lo primero que debemos recordar es que no tenemos que hacer nada. Ni danzas sagradas, ni mantras secretos, ni conversiones religiosas. Simplemente nos sentamos tranquilamente allí donde estamos y nos limitamos a no hacer nada. Eso es muy importante. No hacer nada. Miramos directamente y vemos la verdad, que está más allá de nuestras fantasías, en ese momento sin etiquetar ni juzgar nada. (...) Es un momento perfecto. No le falta nada. Ese reconocimiento produce una sensación de alegría inagotable. (Pág. 110)

Cuando sufrimos significa que estamos apegados a algo. (Pág. 133)

Nuestra auténtica naturaleza siempre ha sido perfecta. No tiene que mejorarse y nunca se podrá cambiar. (Pág. 133)

No hay samsara. No hay vida ni muerte que trascender. Lo único que debemos trascender son nuestros pensamientos. Más allá de ellos, no hay sufrimiento. Únicamente hay pensamiento. (Pág. 134)

El estado natural de nuestro ser siempre es completamente feliz. (...) Buscar la felicidad y la libertad fuera de nosotros mismos siempre es un error. (Pág. 139)

El ego es una construcción mental, una fabricación, no tiene nada que ver con lo que somos realmente. (Pág. 140)

La verdadera cuestión es que todos nuestros problemas, por supuesto, son creación de este «yo». (Pág. 140)

No hacemos nada porque no hay nada que podamos hacer. A partir de ese momento ya no somos responsables de nada, es la verdad la que está al cargo. A partir de ese momento la verdad destruirá voluntariamente el fundamento, la base de toda la tristeza, toda la infelicidad. Hará ese trabajo por nosotros. Lo único que tenemos que hacer es detenerlo todo. En eso consiste la meditación. (Pág. 144)

¡No te preocupes! No hay nada que perder excepto los falsos conceptos. Finalmente incluso la idea de perderse a uno mismo también se disuelve. No hay nada a lo que renunciar ni nada que ganar. (Pág. 145)

Incluso en este momento nuestra naturaleza divina nos está invitando a ser uno con ella. Ser uno con ella significa darnos cuenta de quiénes somos. (Pág. 148)

La sabiduría trascendente es simple porque no tenemos que hacer nada. Ahí radica la belleza de este camino. Sin embargo, a veces lo más simple puede resultar lo más complicado. En realidad nos cuesta mucho no hacer nada. No hacer nada no significa que nos sentemos y seamos sedentarios como una planta feliz. Esa es una noción equivocada de no hacer nada. No hacer nada significa abandonar todo el esfuerzo mental, especialmente el que utilizamos para mantener la ilusión del «yo», la separación ilusoria entre el yo y los demás. Cuando abandonamos este esfuerzo, de repente, todas las ilusiones desaparecen. En realidad no tenemos que hacer nada. Se trata de parar. Parar de perpetuar y apegarnos a las ilusiones. Las ilusiones no tienen su propia fuerza motora. Están dispuestas a disolverse a cada momento. Es solo una cuestión de tiempo. Cuando decidimos de todo corazón no sostener más las ilusiones, se desmoronan. (Pág. 157)

(...) no existen programas de doce pasos para trascender a la sabiduría. Solo existe el programa de un paso que consiste en no vincularnos al ego. En cuanto dejamos de hacerlo, inmediatamente desaparece. Y en ese momento nos enamoramos de la verdad. (Pág. 158)

(...) lo único que abandonamos es nuestra infelicidad. Descubrimos en el interior una dicha inexpresable. (Pág. 159)

viernes, 6 de junio de 2014

¡Super Canalización Exclusiva!: Los pleyadianos describen su planeta y lo que va a pasar

 
Audio

“VOSOTROS SOIS LOS HEREDEROS DE NUESTRO PLANETA Y TECNOLOGÍA”

HUMANOS Y PLEYADIANOS DAREMOS UN SALTO A OTRA DIMENSIÓN SUPERIOR


I  COSMICAR SIEMPRE ILUSTRA GENIALMENTE LO QUE PIENSAN (TELEPÁTICAMENTE) LOS PLEYADIANOS

SOMOS EL PLANETA 46 DENTRO DEL PROGRAMA DE VIDA EN OTROS PLANETAS DE LOS PLEYADIANOS

Increíble canalización. Desde el discurso antológico de Mou cuando perdieron en la champion lí contra el Farça, no habéis oído nada mejor. ¡La Virgen!. No tiene desperdicio y tiene enjundia, sentido cada frase. Hay muchos canalizadores pero normalmente dicen tonterías. Una canalización es cierta cuando conectas con la Fuente e irradia verdad y una retórica como la que mostramos hoy., NO EVACUACIONES EN 2012. Marciniak da mucha información con elegancia, como en este caso. De una manera resumida se nos habla de lo que viene: UN SALTO CUALITATIVO, TANTO PARA LA RAZA TERRESTRE, COMO PARA LA PLEYADIANA. Nos hablan de su tecnología. Van a venir catástrofes, pero necesarias y no para todos. Nos avisan del mito del 2012. El Blue Beam ya empezó. También nos dijeron que es cierto que llega glaciación y nubes cósmicas. Todo lo que dice cuadra con nuestras informaciones.

Nos habla de los Macrobios que parasitaron a los draconianos reptilianos que son los que controlan a su vez el mundo actual , que según los pleyadianos NOS TIENEN INFECTADOS. Dice que tienen bases subterráneas bajo el Atlántico (La Atlántida, claro….) y que volverán a ellas en 2013. Las Pléyades son un planeta como Pandora, con su propia Biblioteca Viviente y los animales en un estado de evolución muy alto (como en la Tierra que cualquier bestia nos da mil vueltas, por cierto). 

Muchos testigos los vieron son altos y rubios y gestan en un año y medio. No usan armas mecánicas sino telepáticas y todavía usan el lenguaje digamos como un vestigio artístico de comunicación. Dicen algo sorprendente: que los reptilianos nos ayudarán…

Les damos las gracias por sus sabios consejos, donde nos piden que los informadores no tengamos ego ni protagonismo. Este blog es vuestro centro de comunicación pleyadiana y somos todos amigos del Equipo de Luz. Todo parece increíble, pero es real. La estrella ovni que me saludó en zig zag fueran ellos y el rostro dorado azul que vio mi novia en el salón con el mensaje fueran pleyadianos: “No ha habido un momento que no nos hayamos separado de vosotros, no olvidéis nunca el sentido del humor”. Alucinad con el texto porque esto es único.

DIBUJO CANALIZADO PLEYADIANO, ICONOS Y SÍMBOLOS


¿Qué es esto?. No sabemos. Antares recibió un bombardeo de imágenes y símbolos cuando preguntamos por cómo meditar. Nos hablaron de salas con estos símbolos con geometría sagrada. Parece un crop circle (como el de abajo, uno de los últimos de Inglaterra) o el La llave del Universo que dibujo Davin Niven, un investigador de Lemuria. Parece un hexagrama del I CHING o el plano de la ciudad de las esvástica de Arkaim en los Urales, una ciudad de lemuria.

DEBÉIS DESPRENDEROS DE VUESTRA MENTE

“Todos los cuerpos son universos en constante crecimiento, para ahondar en La Fuente debéis desprenderos de vuestra mente, desapegaros de todo, y viajar en las profundidades del ser, todo esta conectado, todo es una manifestación de lo mismo, todos los seres vivos que conformamos este universo, somos proyecciones de la Fuente, una gran conciencia con el poder para crear y materializar lo que decida, somos una proyección holográfica multidimensional generada por magnitudes vibracionales provenientes de la misma raíz, como somos divisiones, estamos interconectados, El agua es un potente catalizador para la reestructuración vibracional, vosotros los humanos estáís en comunión con nuestra naturaleza, vuestros proto cuerpos son mecanismos biológicos preparados especialmente para vibrar y sintonizar con vuestro planeta,

Hay varios planetas distribuidos por el universo como la Tierra, con seres conectados en profundidad, de esta manera pueden hacer vibrar el planeta conformando una conciéncia enorme que genera ondas sanadoras, vosotros vais por el mismo camino. En nuestro planeta empleamos los líquidos como material de edificación y construcción de diversas estructuras altamente sostenibles (nota de LCC; ¡coño la sostenibilidad calentóloga llega hasta Las PLÉYADES), nuestra tecnología se basa en la manipulación natural de los elementos, que por cierto, la mayor parte de los elementos que existen en la Tierra son los mismos que hay distribuidos en todo el universo, porque todo esta conformado por lo mismo, aunque hay muchos compuestos primarios que os han sido ocultados por su alta capacidad de canalización, pero no os preocupeís, aparecerán de nuevo.

PANDORA EN LAS PLÉYADES Y CIUDADES DE ANIMALES

Disponemos de rocas en nuestro planeta que regulan las cosechas por su magnetización. Nuestro planeta esta conformado en gran parte por agua, el oro y la plata son muy utilizados para la creación de canales de teleportación, el agua es necesaria para la proliferación de estos metales (nota de CC fijaos que stargate los portales se relacionaban con el agua y que los anunnaki vinieron a la Tierra por oro) . Nuestros árboles estan mucho más desarrollados que los vuestros, son Bibliotecas Conscientes de nuestros bosques, nunca os perderíais en nuestros bosques, porque conectando con los árboles hallarías rápidamente el camino, podeís ir relacionándoos con vuestras plantas, ellas os escuchan más de lo que creéis, desarrolladlas conjuntamente con vosotros, los animales de vuestro planeta estan mucho más conectados con los árboles que vosotros, nuestros animales se comunican telepáticamente a una vibración enriquecedora para nosotros y tienen sus propias “ciudades” como lo llamaríais vosotros.

2013: VOLVEMOS A UNA BASE DISEÑADA EN EL ATLÁNTICO

Vuestra ineptitud en algunos aspectos os ha llevado a considerar que sois los dominantes, pero os podeís llevar sorpresas en un tiempo, los animales nunca dejan de desarrollarse, y muchos de ellos han continuado su camino, nosotros iremos a la tierra a mediados del año terrestre 2013, nos sumergiremos en el Océano Átlántico (¿La Atlántida?), allí, en sus profundidades, tenemos una base diseñada hace mucho tiempo atrás, desde allí activaremos los mecanismos primigenios de vibración y varias de nuestras estructuras ocultas en el tiempo y espacio aparecerán, nuestra tecnología es multidimensional. (nota: Recordamos que Bill cooper empezó su investigación cuando vio un ovni salir del mar cuando estaba en un portaviones de la NSA) Podemos camuflar objetos, cuerpos, con una modificación vibracional del campo multidimensional dónde se halla emplazado. uestro planeta se halla rodeado por una estructura orbital creada artificialmente para reducir la rotación planetaria, nuestro planeta tarda 3 horas terrestres en girar sobre su eje, creamos un efecto ilusorio de ralentización con paneles flotantes para favorecer los cultivos. Todo se basa en estructuras de geometría sagrada, vuestros ancestros crearon cosas similares más primitivas en la Tierra.

Existe una raza de entidades parasitarias que se apoderaron de los que vosotros denominais draconianos hace mucho tiempo, estos seres deambulan en muy baja frecuencia y atacan a seres primarios y animales con los instintos subdesarrollados (está hablando de los borregomátrix…je,je) , la raza de los draconianos fué parasitada por ellos (nota del Dr. Matrix…SE ESTÁ REFIRIENDO A LOS MACROBIOS) , creando una simbiosis que aún hoy día perdura todavía. Estos entes parásitos no poseen un aspecto determinado, son intangibles, entran dentro de los recipientes y los poseen, vuestro planeta, el número 46 dentro de nuestro programa de sistemas con vida humana, esta actualmente infectado por esta parasitación, en cierta manera se podría considerar como una enfermedad a nivel cuántico, alguna vez en vuestra mitología habeís denominado a estos seres como Djinns, pero ellos son los verdaderos causantes de todo, aunque no son malos, realmente nadie es malo ni bueno, sólo sobreviven, ellos se alimentan de las bajas vibraciones, parasitaron a los draconianos y ellos deambularon así por vuestro mundo, luego fueron desarrollándose por reproducción secuencial avanzada ( se refiere a aliens como los grises desalmados clonados), nosotros tomamos partido en esto, quedando reminiscencias draconianas y de nuestra raza en vosotros. La parasitación esta ahí, teneís la bipolaridad, y lo que vosotros habéis denominado como el bien y el mal en varias religiones no es más que una segmentación de las razas que tenéis en vuestro código genético.

2012 ES UN MITO PARA DESVIAR LA ATENCIÓN

Los cambios ya llevan tiempo produciéndose, el 2012 es un mito más para desviar la atención de la raza humana, los grandes cambios ya se estan dando desde hace años atrás, pero os han educado, adoctrinado a que los cambios tienen que producirse masivamente, y no tomáis cuenta de que un movimiento de hoja afecta a todo el Universo, no sois los únicos que estais transformándoos, nuestra raza pronto pasará al siguiente plano dimensional, nuestro planeta quedará a merced de otros:

vosotros sois los herederos de nuestro planeta y tecnología,

A nosotros nos ha llegado la hora de fundirnos con el Universo (nota de LCC : Es la Fusión con el Punto Omega que hablaba Theilhard de Chardin) , nuestro cometido como seres conscientes a nivel universal es ayudar a las razas hermanas a expandir su conciencia.

Hay que sembrar conciencia, la conciencia es el futuro de la vida, todos estamos conformados de lo mismo, pero codificados con otra forma, esta planteado así porqué si todos fueramos iguales, si todos tuvieramos el mismo nivel de desarrollo, si todos tuvieramos lo mismo, el conocimiento se extinguiría, la variedad, el caos, es la finalidad de la vida, esa es la verdad, y no hay otra verdad, vivimos para 
multiversarnos, nosotros somos vosotros, y vosotros sois nosotros, lo que tenéis que hacer de cara a los acontecimientos que estan acaeciendo, como por ejemplo la futura invasión falsa (se refiere al projeco Blue Beam de la NSA) que ya esta aquí, es armaros de paciencia, aprended a usar vuestro cuerpo como herramienta de supervivencia, de lucha, de defensa. Desarrollad vuestra energía interior, la hora de los super hóroes ha llegado (…los Xmen...), romped los límites que sabiamente os han colocado para no creer en vuestra capacidad, y creed de verdad, porqué cosas increíbles vais a vivir.

Todas las personas con capacidades increíbles tienen que enseñar a los demás ya, esa es su función, son sembradores, los luchadores por la verdad, los informadores como tú Luis, tenéis que desapegaros del afán de éxito, de protagonismo, renunciar a vuestro ego, abrazad el yo esencial y fluid, las resistencias primarias a medida que estaís más cerca de hiperdesarrollaros se harán más fuerte, no tengáis rencor por nadie….

(Gracias hermanos, me conocéis bien seré bueno, me gustaría veros a vosotros rodeados de borrego mátrix, pagando impuestos por tener una casa y viendo la televi-SION, aquí se pone como una moto hasta el tato…os ponen a vosotros aquí una semana con el gobierno de zapelelo y acabáis con los cables más cruzaos que John Cobra en una gala de Eurovisión, jo,jo..)

MUCHOS DEJARÉIS DE EXISTIR, PERO LA MUERTE ES UNA ILUSIÓN

…Romped los hábitos (NOTA: esto lo repiten en muchas canalizaciones), no podemos deciros que tenéis que hacer, cada cual debe tomar responsabilidad, ya sabéis lo que tenéis que hacer, el sistema se esta cayendo a pedazos, os van a intentar extorsionar con violencia, Muchos de vosotros dejaréis de existir físicamente, pero no temáis: la muerte es una ilusión, sentiréis como vuestra conciencia sale de vuestro cuerpo y se reintegra a La Fuente, Volveréis a integraros en otro lugar, tal vez vuestra Tierra, tal vez otro planeta, todos pasamos por ello, la energía siempre se reconstruye, nunca desaparece, la muerte no es más que un paso más hacia la transmutación.

Luchad por vuestro planeta, luchad por vuestra libertad, sin temor, haced lo que tengais que hacer, por fuerte o antimoral que os resulte, ahora se trata de sobrevivir, recordad que la Naturaleza es libre, y las leyes del sistema estan hechas para reprimiros, el Sistema es un Escenario (= !es Mátrix!), la Naturaleza es brutal, fluid sin miedo, y id a por todas, tomad esto como un regalo, La crisis es fuerte, esta hecha para que avanceís, Los reptilianos surgirán y os ayudarán, (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡) nosotros os mostraremos nuestra tecnología, hasta ahí podemos llegar, una vez que esteís abiertos a ver, tomareís el control de ese poder, y los canales se abrirán, hay puertas conectadas a nuestro planeta y otros sistemas solares en la tierra, durante milenios, los Draconianos, que nosotros llamamos cariñosamente Ark Numv Khasim bloquearon los accesos de varias puertas para que nosotros tuvieramos que desplazarnos hasta allí con nuestras naves, También establecieron otras colonias con humanos cruzados con otras razas en otros planetas, todas esas regiones tuvieron duras batallas hace eones, en algunos confines ya no hay vida, en otros se han desarrollado por encima de vosotros espiritualmente, aunque tecnológicamente confluyen más con la naturaleza.

Nosotros no usamos armas mecánicas, nuestra capacidad telepática como la llamáis vosotros es nuestra principal herramienta para distorsionar la ilusión de realidad. Somos altos, medimos unos 2 metros y medio aproximadamente los hombres, aunque podemos llegar a los 3 metros, Las mujeres (no son como las Feas de Torrelavega) y alcanzan los 2,15 metros (nota de LCC ¡rediossss vaya jacas y con los monos ceñidos azules de licra no te digo nada…), tenemos el cabello blanco o rubio, los ojos son de color azulado o violáceo, incluso rojos, los periodos de gestación de nuestras mujeres son distintos a los vuestros, en nuestro planeta se tarda un año y medio terrestre en dar a luz, el feto absorbe una gran cantidad de información de la fuente en el interior del vientre materno y nace con todas las propiedades desarrolladas, a nivel lingüístico y telepático ya se comunican con total normalidad,.

Nuestra reproducción se da en los periodos en los que la mujer “sangra” como los animales de vuestro planeta, aunque en vuestra raza esto está desequilibrado, se modificaron los patrones reproductivos de vuestra especie como medida de control de población. Sí, os castramos como hacéis a vuestros animales, pero lo hicimos con un poco más de “estilo” científico. Vuestras conductas reproductivas se irán transformando con el tiempo a medida que vuestra conciencia se eleve como es natural.”

Canalización de Antares -Julio 2011, año Terrestre-

Bibloteca Viviente de Terra-Planeta 46 del Programa de Sistemas de vida de Las Pléyades.

Nota.  Los pleyadianos usan esta frase al final de las canalizacionEs: Nutrak Ark Anmub. Antares nos explica así: ” Nutrak Ark Anmub se puede interpretar en nuestra comprensión cómo un eterno infinito. Me dicen que es lenguaje para nosotros, ellos lo tienen como un concepto interiorizado, pero nos lo expresan así para que lo comprendamos. El lenguaje lo siguen utilizando aunque sean telepáticos, porqué es una herramienta de comunicación y un arte en si mismo, aparte que ellos lo han desarrollado de una forma musical y vibracional, disfrutan empleando todos los recursos y herramientas por placer.

CONCLUSIÓN:

Los pleyadianos somos nosotros en el Futuro. En la Sociedad Ideal de Sabios fundada en el Dharma, el infinito y el Aummor*. Era lógico que existiera un mundo superior y justo en otros planetas. La Pandora de nuestros sueños. La Tierra y Torrelavega se nos quedaban pequeñas. Pero siempre quedará San Vicente de la Barquera. Fueron nuestros Creadores Originales por ingeniería genética. Sus huellas quedaron en muchos vestigios, ooparts (artefactos fuera del tiempo)y mitos. Es momento de despertar y volver a nuestro Hogar Multidimensional Para Siempre Jamás. un mundo donde el Crepúsculo del Technofuturo iridescente y metálico Irradia Amor y Paz y donde siempre es Primavera.


http://contraperiodismomatrix.com/

El Plan de Rescate y la Ley del Amor

       

 El Plan de Rescate y la Ley del Amor

Nosotros somos originarios de Pléyades, Taygeta. Ofrecemos energías de actualización para vuestra Humanidad y ofreceremos nuestros servicios durante el PLAN DE EVACUACIÓN cuando sea el momento de “las Pruebas definitorias”.

Estamos vinculados a la Evolución humana terrestre por “hilos invisibles” que nos unen, por lo cual nuestra propia evolución depende en gran medida del avance evolutivo de la Raza Humana Terrestre.

Los “hilos” que nos unen son raciales, kármicos y de servicio (Dharma). Los lazos raciales existen debido a que en vuestra Raza hay remanentes genéticos de nuestra Raza. El lazo kármico tiene que ver con asuntos pasados en la Evolución de la Vida terrestre en los cuales estuvimos involucrados, al igual que otros hermanos de otras razas cósmicas también lo estuvieron, por lo cual estamos obligados, por karma y ética universal, a saldar lo adeudado y a enmendar errores a través del servicio. Por otro lado, el Dharma es aquella Ley Universal que nos une a la Tierra porque Nosotros tenemos ciertas capacidades, facultades y desarrollos que pueden se muy útiles en el servicio a quienes adolecen aún de tales capacidades y desarrollos. Debido a esto el Planeta Tierra nos permite florecer a través del mérito del amor y la solidaridad.

Por lo tanto, podréis ver claramente que estos 3 lazos invisibles conforman un vínculo firme que nos une evolutivamente. Por eso dijimos que ‘nuestro progreso está estrechamente vinculado a vuestro progreso’.

Esto funciona así en todos los sectores de Vida en el Universo. El “mayor” en conciencia, evolución y tecnología ayuda al “menor”, y siempre existe un “superior” y un “inferior” para cada entidad viviente en el Universo; siempre existe “alguien” que nos presta su ayuda y “alguien” a quien podemos prestar nuestra ayuda. Además, el “menor” ayuda al “mayor”, y mucho, al darle con su necesidad, la oportunidad de servir y crecer en el servicio.

Todo esto es así por la existencia de una LEY de Naturaleza Cósmica, que ha recibido diferentes nombres: Ley de Servicio, Ley de Sacrificio, o bien, LEY DEL AMOR.

Es la Ley del Amor lo que permite esta infinita cadena de servicio y solidaridad, siempre movida por el motor vivo de los “corazones”, todos alineados al “Corazón Único”.

El ‘Corazón Único’ es el Centro de Vida Solar Universal, desde donde el CRISTO SOLAR UNIVERSAL impulsa su Propósito de Servicio y Unidad para todas las Galaxias que integran su Gobierno Celeste.


Nosotros somos hermanos menores enfilados detrás de nuestros superiores, que son Conciencias Solares vinculadas directamente al Cristo Universal. Formamos parte de un eslabón de esa Cadena de Servicio apoyada en la LEY DEL AMOR.

Nuestra vida y obra se apoya en los valores de la Ética Universal, que son los mismos valores por los cuales vivió Cristo al visitar como “hombre” vuestra Tierra; valores éticos que transmitió en vida, dando testimonio de tales Principios.

Sus palabras y obras, mientras estuvo en Urantia, fueron ejemplificadoras también para todos los mundos y civilizaciones en el Universo Local de Nebadón, aunque su prédica se adecuó en aquel tiempo a las posibilidades cognitivas de un pueblo agresivo, primitivo e impiadoso. No obstante, su vida ejemplar demostró una vez más, ante todos los mundos civilizados, que “es posible vivir el Bien y expresarlo en obras, aún cuando a costa de la vida material tuviesen que ser mantenidos los Principios Universales de la Conciencia”.

Nosotros seguimos Su Guía ejemplificadora, pero no como se sigue a los preceptos de una Religión en vuestro mundo. No debéis confundir nuestras palabras. Nosotros no necesitamos Religiones. Al decir que seguimos la Guía de Cristo estamos afirmando nuestra “opción de vida”; estamos diciendo que nuestra vida obedece a los Valores Universales del Amor y por eso adherimos al PROPÓSITO que es irradiado desde el gran Logos Universal, en cuyo Corazón se encuentra MICAEL (1).

Micael es una “ENERGÍA”, una Presencia, un SOL de Inteligencia y Amor-Propósito; no una persona con rasgos humanos como a muchos estudiantes les gusta imaginar.

Nosotros no tenemos creencias religiosas ortodoxas, solo creemos en la ENERGIA UNIVERSAL, y comprobamos constantemente su verdadera existencia y operatividad.

Para Nosotros, “Dios” es Energía infinita funcionando a través de Leyes Universales, lo cual da por resultado “el Movimiento incesante de la Evolución”.

Estos son “hechos”, no creencias, pero si hablamos de creencias, solo creemos en una cosa: en la Fuente de Vida Universal, que es Energía Infinita.


Es la “Ética Universal” y los ‘lazos invisibles’ que nos unen lo que nos llevará a ofrecer nuestro apoyo y auxilio durante los Eventos Finales de Purificación Planetaria. Durante esa fase de corta transición y desenlace, muchos nos verán surcando los cielos y también en tierra, ofreciendo nuestros servicios. 

Aunque no somos de la Tierra, tenemos fisonomía muy parecida a la de algunas razas terrestres, es por ello que podremos pasar como ‘hombres comunes’ entre las filas de vuestra Humanidad. Cuando llegue “La Hora”, allí estaremos. Por el momento nuestra labor es más intangible e invisible al ojo humano tridimensional, pero muchos, especialmente los “sensitivos”, pueden advertir la presencia de nuestras naves o de nuestras proyecciones astrales, cuando nos presentamos.

Los planes para el Rescate de las Almas están siempre en procesos de actualización, pero “la base es una”, y ya fue ofrecida a la Humanidad de superficie. Por lo tanto, lo que fue dado, sigue en pie. Todo fluye en un continuo movimiento que conduce a la apertura de los portales de la Luz para las almas. Lo que llamamos “PLAN DE RESCATE DE LAS ALMAS” no es más que “la separación del trigo y la cizaña” en la Humanidad, que cita vuestra Biblia.

Recordad: “El día y la hora ningún mortal la conoce, ni siquiera los ángeles del cielo. Solo el Padre (2) conoce esta verdad”. Así que no prestéis oídos a fechas. Solo vivid “despiertos”, conscientes de la situación planetaria y en estado de serena alertidad.


No estáis solos, jamás vuestra Humanidad lo estuvo. Siempre hemos estado, estamos y estaremos junto a la Humanidad. La Ley del Amor nos impulsa, y confirma esta verdad.

En la Paz nos despedimos, con un “hasta pronto, hermanos!”.


LOS PLEYADIANOS.


1- MICAEL: Este es un nombre dado a una Jerarquía Solar que se ocupa de gobernar los miles de millones de Universos Locales que existen en el Macro-Universo. Son los “Hijos Paradisíacos”, llamados así por que provienen de la Fuente Paterna Central Macrouniversal: el Paraíso Central del Todo. Por lo tanto existen muchísimos “Micaeles”, es decir, Seres que forman parte de la “Jerarquía Micael”, y cada uno se ocupa del Gobierno Celeste de un Universo Local compuesto por cúmulos y supercúmulos de Galaxias.

2- “El Padre” es el aspecto espiritual, el aspecto “Voluntad-Propósito” de la Vida Una, y está representado en este Universo Local, por Micael, el Cristo Solar Universal, Quien interpreta la Voluntad Espiritual como nadie más dentro de este Universo.

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Paraiso en la Tierra - Jeshua canalizado por Pamela Kribbe

 

Queridos amigos, hoy les doy la bienvenida aquí y los saludo a todos desde lo más profundo de mi corazón. Mi mayor placer es estar con ustedes. Los admiro por vuestro coraje y perseverancia.

Han venido a la Tierra para aportar algo en este tiempo de transición. Todos ustedes llevan un precioso regalo: el regalo que ustedes son. Y quieren dárselo a la Tierra, porque ustedes la aman. Han estado en la Tierra muchas veces y una parte de ustedes pertenece a ella.

Ustedes son portadores de luz. Desean traer luz a esta realidad que ha estado inmersa en la oscuridad, donde la oscuridad es sinónimo de miedo, de ignorancia y de un deseo de poder. Y ustedes mismos han estado perdidos en esa oscuridad, porque una parte de vuestra misión era llegar a conocer la oscuridad a fin de que pudieran encontrar la fuerza desde adentro para superarla.

Ustedes se han sumergido en la oscuridad para experimentar cómo es la luz, y cómo se siente redescubrirse en la Tierra como un ángel de luz. El descubrimiento original ocurrió de forma natural, porque cuando están en una atmósfera de luz, de amor y de seguridad, casi no hay límites entre ustedes y la totalidad. Pero lo que ustedes han hecho ahora, lo que fue y es vuestra misión, es para que esta luz – este sentido de unidad y de completa seguridad – sea traída a la Tierra a fin de que pudiera encarnar en esta atmósfera terrenal.

Al hacerlo son propensos a vacilar, porque ustedes a veces dudan de si realmente pueden sentar una base de esta energía en la Tierra. Hay dudas y miedos, y entonces yo quiero ayudarlos a recordar quiénes son realmente. Quiero llevarlos hacia atrás hacia la atmósfera de luz y amor desde la cual vinieron originalmente, pidiéndoles que visualicen que ahora están ahí. De este modo anclamos una porción de esa atmósfera aquí y ahora en la Tierra. Esa atmósfera, podrían decir, es la atmósfera del Paraíso, o de lo que ustedes imaginan como el Paraíso.

Permitan que surja cualquier imagen que cumple con vuestra idea del Paraíso. Profundamente oculto en vuestro corazón se encuentra un lugar donde existe nostalgia por ese lugar, por esa luz y amor. Visualicen algo concreto. Tal vez lleguen a ver un hermoso paisaje ante ustedes donde todo florece y crece en profusión. Véanse caminando a través de él y encuentren un hogar para ustedes. Creen un paisaje, un lugar donde se sientan confortables, donde estén conectados con la naturaleza y la campiña que los rodea. Vayan a descansar ahí, y tan sólo estén en ese lugar y escuchen los sonidos de la naturaleza.

Vean la luz alrededor de ustedes y las plantas y árboles que florecen. Sientan la abundancia de quienes son, porque esto son ustedes. Este entorno expresa quienes ustedes realmente son. Tomen dentro de ustedes las energías sanadoras de la naturaleza. Sientan la magia de quienes realmente son, lo cual es un ángel en las profundidades de vuestro ser. Los poderes divinos de la creación pertenecen a vuestra naturaleza. Ustedes son la fuente de todas vuestras creaciones; pueden manifestar lo que quieran y atraer lo que necesiten. Si están en este lugar, en esta parte del Paraíso, entonces es fácil y verán que esta forma de ser es natural para ustedes. Sientan la paz de este lugar en lo profundo de todas las células de vuestro cuerpo. Y sientan cómo desde este lugar ustedes han viajado muchas veces hacia la Tierra así como también hacia otros reinos, tal vez menos densos y materiales que la Tierra, o quizás hacia otros planetas. El hecho importante es que han hecho muchos viajes; ustedes, el alma, ese núcleo, esa chispa divina que descansa en lo profundo de ustedes.

Imaginen por un momento que ustedes son un sol y que consisten de una luz cálida confortable que los llena, y desde el centro de ese sol ustedes envían rayos a toda clase de realidades. Uno de esos rayos ahora está encarnado en la Tierra, y eso son ustedes. Están aquí para buscar oportunidades y modos de establecer vuestra luz en la Tierra; modos de irradiar vuestro poder solar tanto como sea posible para que pueda brillar en la Tierra. Aun así puede suceder que se pierdan, que se sientan estancados en un callejón sin salida y que sean incapaces de realmente experimentar vuestra propia luz. Yo les pido que suelten esa idea, la idea de que las cosas no son posibles, de que están estancados, de que son impotentes. Traten de dejar de lado esa sensación de contracción por un momento.

Tan sólo imaginen que ustedes realmente salen de ese callejón sin salida, y usando ese rayo de sol que ustedes son regresan al centro del sol. Dejen de lado, por un momento, todo aquello en vuestra vida por lo que se esfuerzan tanto, por lo que se impacientan mucho, y cualquier cosa en la que se detenga vuestra mente. Suelten todo eso, y usando ese haz de luz que son naveguen con ese rayo hacia el centro de aquel sol, hacia el centro de vuestro ser. Encuéntrense de regreso en ese lugar en la naturaleza, en el Paraíso, donde sienten que todo es posible; donde no están confinados por el tiempo y por las limitaciones materiales. Luego imaginen que en ese lugar ustedes encuentran una actividad creativa que realmente se adapta a ustedes. Imaginen que viven y trabajan ahí y que cualquier cosa que necesiten está a vuestra disposición. También hay amigos que los apoyan y los estimulan y con quienes están conectados de un modo amoroso. Imaginen que viven en este lugar del Paraíso en una comunidad a la cual pertenecen, y vean qué es lo que les encantaría hacer ahí.

¿Qué actividad creativa vendría a ustedes fácilmente? No pongan límites a vuestra imaginación. ¿Qué les gusta hacer? ¿Les gusta trabajar en la naturaleza? ¿Disfrutan haciendo o construyendo cosas? ¿Disfrutan cocinando? ¿Crean arte? ¿Hacen algo con la música o la danza? ¿O ayudan a otras personas de algún modo? Y préstense atención, no hay restricciones – hay abundancia. Vuestra contribución es apreciada. Busquen por lo que naturalmente se sienten atraídos, y luego imaginen que hacen esa actividad. Y observen a qué ritmo – cuánto y cuán frecuentemente – les gustaría estar involucrados haciendo esa actividad. ¿Qué es lo que se siente bien para ustedes? ¿Qué es lo que los hace felices; lo que los pone contentos? Busquen ese momento en el que se sienten completamente conectados con el mundo que los rodea y en el que sienten: “Éste soy yo; ésta es la forma en la que me expreso”.

Sientan la cálida aceptación de las personas que los rodean y cómo la naturaleza les agradece por vuestra contribución y los aprecia. Ustedes sumarán a la totalidad, porque son uno con todos los demás y aun así hacen una contribución única a la totalidad. Sientan cuán fácilmente esto sucede; cómo se puede sacar de muchas encarnaciones en las que recopilaron experiencias con esta actividad, este talento. Esta actividad creativa sucede por sí sola, naturalmente, porque ustedes ya saben mucho de eso.

Luego imaginen que llevan esta actividad creativa del Paraíso hacia el haz de luz de vuestra encarnación actual, y dejen que la energía de vuestro ser solar interior lentamente entre a vuestro cuerpo – aquí mismo, ahora mismo. Aférrense a esa imagen: la facilidad, el amor, la calidez con la que sucede esta encarnación. Confíen en que estos talentos vayan a manifestarse fácilmente, y permítanles entrar a vuestro corazón físico, aquí y ahora. Sientan nuevamente la magia de quienes son. Dejen que la luz fluya a través de vuestra espina dorsal, todo hacia abajo hasta vuestro coxis. Vean esta luz dorada fluir lentamente hacia abajo a través de vuestro coxis, vuestras piernas y pies, y que eche raíces hacia la Tierra. Y sientan cuán entusiastamente la Tierra dice “sí” a esta corriente dorada que ustedes son, porque la Tierra quiere ayudarlos a manifestarse.

Desde esta corriente dorada de luz, miren adentro vuestros miedos y dudas, la parte de ustedes que se siente impotente e incapaz de cambiar vuestras circunstancias externas. Imaginen un callejón sin salida donde una parte de ustedes siempre choca contra una pared. Luego imaginen cómo la luz dorada de vuestro ser solar, esa luz llena de amor y de compasión, fluye dentro del callejón de un modo totalmente indulgente y los invita a salir dejando de lado la lucha. Hay oportunidades y posibilidades esperándolos. Las cosas no son siempre lo que parecen ser, y a veces llegan nuevas oportunidades desde una fuente inesperada que no pueden anticipar con vuestra mente racional. Ahora envuelvan completamente esa energía dorada alrededor de ustedes. Sepan que la seguridad y el amor de esa atmósfera de luz de la cual vienen siempre está disponible ahora, si ustedes lo permiten. Sólo necesitan decir “sí” y confiar.

A menudo ustedes luchan contra sí mismos. Hay un conocimiento dentro de ustedes, un deseo, un anhelo de establecer esta luz dorada en la Tierra y de bañarse en ella, y aun así, al mismo tiempo, ustedes fallan porque quedan atrapados en los miedos y dudas. Yo apelo a vuestra determinación y a vuestra fe de que pueden mantenerse perseverantes, porque todos ustedes han hecho un largo viaje a través de muchas vidas y muchos siglos de tiempo. Han venido con una hermosa flor en vuestra mano, una flor que quieren plantar aquí en la Tierra. Y sepan que están siendo ayudados y apoyados por energías que están más allá de la Tierra – energías espirituales.

Confíen en que, aunque suceda lentamente, están llegando cada vez más cerca de vuestro núcleo. Y al hacer esto están haciendo lo que ustedes pretenden y eso es traer el Paraíso a la Tierra. Ésa es vuestra misión y ése es el advenimiento de la nueva era. La Nueva Tierra son ustedes trayendo el Paraíso a la Tierra. Traen una porción de vuestra luz y amor y el sentido de seguridad asociado con el reino celestial hacia la Tierra. Eso es el advenimiento de la nueva era.

Les agradezco a todos desde mi corazón y les envío energías de aliento y confianza. Están haciendo algo magnífico y no quiero otra cosa más que tranquilizarlos y apoyarlos en vuestro camino.



 (http://www.jeshua.net/), Junio 2014, Traducción del inglés por Sandra Gusella. Este es un Boletín editado y distribuido por Juan Angel Moliterni (www.escuelaclaridad.com.ar).
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